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¿Qué proyectos peligran si no hay presupuestos en Zaragoza en 2026?

Las obras en marcha como La Romareda y la reforma de la plaza San Miguel podrían paralizarse si se quedan sin fondos

Aspecto actual del nuevo Gol Sur de La Romareda.

Aspecto actual del nuevo Gol Sur de La Romareda. / Pablo Ibáñez

Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Los presupuestos son, en cualquier institución, la principal herramienta que hace valer la acción de un Gobierno. En ayuntamientos como el de Zaragoza, gran parte del dinero con el que se cuenta se destina cada año a lo que se denomina "gasto corriente", que no son sino lo que cuestan las nóminas de los funcionarios y el precio de los servicios públicos. El resto es lo que cada Gobierno puede moldear y es ahí donde se dejan ver las intenciones de cada formación política. De ahí que el 'no' de Vox a los presupuestos en la capital aragonesa pudiera hacer peligrar alguno de los proyectos estrella de la alcaldesa.

Y es que en caso de que no haya presupuestos se tendrán que prorrogar los de 2025, lo que tiene unas implicaciones importantes ya que las cuentas de 2026 en Zaragoza iban a reflejar un aumento de un 6% en las cifras globales. Ese 6% extra se perdería en caso de seguir con las mismas cuentas que este año, lo que dificultaría todos los ámbitos de la gestión.

En los capítulos 1 y 2 del presupuesto, que son los que sirven para pagar al personal y los servicios públicos, habría que hacer modificaciones presupuestarias para poder hacer frente al incremento salarial de la plantilla pactado para 2026 y para pagar las actualizaciones de precios de los servicios que prestan contratas como la del bus o la de la limpieza pública. No obstante, resultaría muy complicado, por ejemplo, hacer nuevas contrataciones, ya que hay que tener en cuenta que el presupuesto en materia de personal para este 2025 ya se ha quedado corto y ha habido que ampliarlo.

En todo caso, esas modificaciones presupuestarias habría que hacerlas sí o sí para cumplir con la ley y con los contratos en vigor y ese dinero habría que sacarlo, entre otras partidas, de las inversiones, que quedarían muy comprometidas en caso de una prórroga de las cuentas. Las que fueran nuevas, directamente, no podrían acometerse al no existir una partida específica para su ejecución y modificar el presupuesto solo sería viable para casos muy específicos ya que se trata de un trámite costoso.

Y las inversiones que están en curso, como las obras de la plaza San Miguel o la reforma del Huerva, quedarían comprometidas al no contemplarse en las cuentas de este 2025 el aumento necesario para hacer frente a los pagos requeridos en 2026, lo que podría incluso llegar a paralizar las obras.

La decisión del PP

Un ejemplo claro es la construcción del nuevo estadio de fútbol: en 2025 el presupuesto solo contemplaba 3,1 millones para hacer frente a los pagos acordados para el presente ejercicio (ampliación de capital), si bien en 2026 serán necesarios casi 30 millones de euros para hacer frente a los pagos comprometidos con la sociedad entre ampliación de capital y préstamos participativos. Encontrar en un presupuesto tan ajustado como es el de un ayuntamiento todo el dinero que faltaría sería complicado, por no decir imposible, lo que podría en un aprieto importante al consistorio.

En lo que se refiere al capítulo 4 del presupuesto, donde se contemplan las subvenciones, ayudas y convenios con entidades de todo tipo. Las nominativas decaerían y no podrían pagarse y el resto no podrían actualizarse, lo que podría suponer en la práctica un recorte en algunas partidas que requirieran de aumentos del gasto.

Gobernar con unos presupuestos prorrogados, además de impedir plantear nuevos proyectos, implica también tener que buscar el apoyo del resto de formaciones políticas cada vez que se plantea una modificación presupuestaria, lo que conllevaría un desgaste evidente para el Gobierno municipal, que estaría a expensas todo el rato de los partidos de la oposición.

Debido a todas estas complicaciones, el Gobierno de Natalia Chueca ya ha decidido que no va a recurrir a la prórroga presupuestaria, por lo que en realidad las consecuencias prácticas del 'no' de Vox van a ser pocas. Y es que a través de una cuestión de confianza, la alcaldesa puede llegar a tener sus presupuestos aprobados pese a la negativa del resto de grupos aunque eso suponga retrasar un mes su puesta en marcha. Sea como fuera, antes o después, la capital aragonesa tendrá presupuestos en 2026, por lo que no peligran los proyectos ya anunciados.

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