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Seis años de pactos entre PP y Vox en Zaragoza: ¿qué cesiones han hecho Jorge Azcón y Natalia Chueca a la ultraderecha?

En los últimos seis años la ultraderecha siempre ha dado su apoyo a los presupuestos del PP en Zaragoza a cambio de estampar su sello ideológico en las cuentas

Natalia Chueca y Julio Calvo, de Vox, en una rueda de prensa conjunta el pasado mes de marzo.

Natalia Chueca y Julio Calvo, de Vox, en una rueda de prensa conjunta el pasado mes de marzo. / Iván Anadón

Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

El sello de Vox en las políticas ejecutadas por el Ayuntamiento de Zaragoza ha sido visible en los últimos años, aunque no siempre con el mismo lustre. Desde que la formación de Abascal irrumpió en el consistorio zaragozano en 2019, cuando obtuvieron dos concejales, los Gobiernos municipales encabezados por el PP han necesitado de los votos de la ultraderecha para aprobar los presupuestos cada año. Hasta ahora, la suma no obstante siempre había sido posible: Azcón sacó adelante las cuentas junto con Vox cuatro veces, los cuatro años que estuvo al frente de la Alcaldía; mientras que Chueca ya había conseguido pactar unos presupuestos con la ultraderecha en dos ocasiones, lo que ha permitido a los de Abascal introducir sus peticiones en la agenda municipal a lo largo de todo este tiempo.

Una de las demandas constantes de los de Vox en los últimos años ha sido reducir las partidas de cooperación al desarrollo, una exigencia que el PP -y en su momento también Cs- siempre acabó asumiendo en mayor o menor medida. La consecuencia hoy es obvia y se deja notar en las cuentas: con respecto a 2019, Zaragoza destina 2,6 millones de euros menos a la ayuda internacional y humanitaria, una reducción de más de un 76%.

Junto a estas demandas, Vox ha exigido también desde su llegada al consistorio una reducción de impuestos, que se ha ido sustanciando a lo largo de los años, y la desaparición de algunas entidades y organismos municipales, algo que no han conseguido, como es la fusión del Patronato Municipal de las Artes Escénicas y de la Imagen con Zaragoza Cultural.

Violencia machista

No obstante, son las cuestiones más ideológicas las que más debate público han causado. Ya en el año 2020 los de Abascal consiguieron que el entonces alcalde Azcón consignara una partida para combatir la «violencia intrafamiliar». Y en 2023, con los primeros presupuesto de Chueca, la formación siguió retorciendo el lenguaje y exigió, en un acuerdo que no se hizo público hasta meses después, que la alcaldesa y su equipo de Gobierno usaran el término violencia de género. Debían decir violencia contra las mujeres. Ya este año, el PP tragó de nuevo cuando Vox exigió en la negociación presupuestaria la eliminación de los puntos violeta en las Fiestas del Pilar y festivales como el Vive Latino. Ahora se llaman Espacios Seguros.

Entre tanto, los de Vox han conseguido colar en las cuentas otros proyectos más mundanos pero no por ello carentes de carga ideológica. Por ejemplo, han pedido y han logrado que se acondicionen algunos solares como aparcamientos para favorecer la movilidad en coche privado. Por el contrario, en el mandato anterior hicieron valer sus votos para evitar que el concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, pusiera en marcha supermaznanas en algunos barrios, zonas en los que los peatones ganan espacio. Como curiosidad, Vox también ha conseguido la habilitación de zonas reservadas para motoristas en los semáforos. Otro clásico ha sido la petición para aumentar las partidas destinadas al asfaltado y los polígonos industriales, partidas que se han ejecutado en mayor o menor medida. Otro capítulo del presupuesto en el que Vox ha puesto su mira pese a criticar siempre la existencia de chiringuitos es el de las subvenciones.

Desde que Vox tiene capacidad de influir en las cuentas de la ciudad de Zaragoza se han otorgado decenas de miles de euros a entidades antiabortistas, taurinas y de defensa del modelo de familia tradicional, cuestiones todas que el PP ha acabado acatando. Ahora que los ultras han anunciado su no a los presupuestos de la capital aragonesa, Chueca tiene la oportunidad de demostrar hasta qué punto cedía antes las exigencias de la ultraderecha y hasta qué punto estaba de acuerdo con ellas, si bien de inicio la regidora ya ha dicho que va a mantener las partidas introducidas por los de Abascal en la negociación de este año.

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