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La ‘fast fashion’ sacude la moda en Zaragoza y la ropa de segunda mano gana terreno

La ropa de 'usar y tirar' de menor calidad reduce la vida de la ropa y, en consecuencia, las posibilidades de donarla

Tienda con ropa de segunda mano de Aropa2.

Tienda con ropa de segunda mano de Aropa2. / SERVICIO ESPECIAL

Carlota Gomar

Carlota Gomar

ZARAGOZA

Ropa (casi) de usar y tirar. La 'fast fashion' tiene sus ventajas y sus muchas desventajas. Según los ojos con los que se mire, porque se trata de un modelo de negocio textil que produce grandes volúmenes de ropa barata y de tendencia a gran velocidad pero con una dudosa calidad que reduce considerablemente su vida útil y genera un gran impacto medioambiental. Un modelo que ha cambiado el mercado de la ropa de segunda mano, mucho más demandada por aquellos más concienciados con el medioambiente y con los que buscan prendas más particulares y diferentes.

El efecto de la 'fast fashion' se ha notado en la donación de ropa en Zaragoza y, sobre todo, en la venta de las prendas usadas. Prueba de ello es que en 2014, la UTE Aropa2 y A Todo Trapo es que de los 25.000 kilos de ropa reaprovechable tan solo vendieron en su tienda de segunda mano unos 1.000 kilos. Ahora se comercializan hasta 20.000 kilos.

El coordinador de Aropa2, Julio Cortés, admite que este año se ha notado que el coste de la vida está haciendo mella en los bolsillos de los zaragozanos, que han donado menos ropa que en años anteriores. "Se nota que cada vez es más cara y que la gente la amortiza durante más tiempo", explica. Pero no es el único factor porque la 'fast fashion' también tiene culpa de que se hayan frenado las donaciones. "Las nuevas plataformas 'low cost' han provocado que se consuma mucho más textil pero de calidad más mala, por lo que dura menos tiempo y no puede reutilizarse", explica.

Hay más motivos que explican que cada vez se done menos, y es que ahora se vende mucha ropa a través de plataformas como Wallapop o Vinted, donde uno puede encontrar prendas de segunda mano a precios muy asequibles, de manera que lo que antes acababa en alguno de los contenedores de recogida, ahora se comercializa.

Varias personas 'ojean' la ropa de segunda mano a la venta en ARopa2.

Varias personas 'ojean' la ropa de segunda mano a la venta en ARopa2. / SERVICIO ESPECIAL

Volviendo a las cifras. Este año, hasta noviembre, la UTE había recogido hasta 1.966.919 kilos de ropa a través de los distintos contenedores que Aropa2 y A todo trapo tienen repartidos por los barrios de Zaragoza (también hay en Utebo y Villamayor), prácticamente lo mismo que el año pasado, cuando llegaron hasta sus naves del polígono Cogullada 1.951.646 kilos.

La evolución

Tirando de hemeroteca, en 2019 recaudaron 1.751 toneladas de ropa. En 2020 ya se registró el primer descenso, hasta las 1.659, aunque en este caso se explica por la pandemia y los meses de confinamiento. En el año 2021 llegaron hasta los almacenes de ambas empresas 1.978 toneladas y en el 2022 hasta 1.922.

No todo el textil que llega sirve. Cuando los contenedores cargados de kilos de ropa llegan a los almacenes se hace un primer triaje en el que se separa la que está en buen estado y la que no. La que se selecciona pasa un segundo análisis, mucho más exhaustivo, en el que se revisa en profundidad para corroborar que está impecable y que puede ponerse a la venta.

Las mujeres donan más

Los perfiles de las personas están muy claros: las mujeres donan más ropa que los hombres. "Tienen más ropa que los hombres, que la utilizamos más y solemos descartarla cuando ya está inservible y no puede ser reutilizada", explica Cortés, que apunta a que también son ellas las que más acuden a la tienda de segunda mano.

Las personas que acuden a esta tienda (acaban de inaugurar una nueva sede) hasta hace no mucho eran familias con escasos recursos, pero ahora se ha ampliado. "Acude gente que busca ropa más económica ahora que ha subido tanto el precio, pero también jóvenes concienciados con el medioambiente y la reducción de los desechos textiles", explica Cortés, que añade que también están aquellos que buscan prendas más vintage, al margen de las tendencias del momento y marcas caras que se venden a un precio más que asequible.

Solo el 20% puede aprovecharse

La calidad actual de la ropa, comprada en plataformas y tiendas 'low cost' ha reducido notablemente el porcentaje de textil que puede reutilizarse. Según explica Cortés, solo el 20% puede volver a ponerse a la venta, mientras que otro 20% va al vertedero y el resto, un 60%, se recicla. Incluso hay parte de esta ropa que se vende, aunque avisando de que su calidad es menor.

Los tiempos han cambiado y es muy poco el contenido que llega hasta la nave de cogullada de Aropa2 que está en buen estado si se compara con hace unos años. Hace tan solo cinco, el 40% del textil que se donaba a través de los contenedores distribuidos por las calles (entonces había muchos menos) podría reutilizarse. "Es verdad que los criterios actuales son mucho más exigentes, pero se nota que la calidad ha caído mucho, principalmente por la compra de ropa en tiendas muy baratas con una durabilidad inferior", matiza.

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