Los retos de 2026
Zaragoza se llenará de obras y zanjas este 2026: los retos de tener una ciudad abierta en canal
Arterias de la ciudad como la avenida Valencia y el Coso estarán en obras a lo largo de este año mientras prosigue la ejecución de proyectos como La Romareda, Distrito 7 y el centro cívico de Vía Hispanidad

Día de la presentación de las obras de la antigua fábrica de Giesa. / MIGUEL ANGEL GRACIA

No hay que estar al día de la política municipal para darse cuenta de que Zaragoza está plagada de zanjas. Las obras llevan meses, sino años, ocupando nuevos espacios en las calles de la capital aragonesa, y es que una de las premisas del PP desde que se hizo con la Alcaldía en 2019 son las reformas de calles. Eso unido a las posibilidades económicas con las que cuenta el consistorio en los últimos años ha permitido que las máquinas hayan inundado el paisaje urbano de una ciudad que, no obstante, será este año recién comenzado cuando se adentre de lleno en el ajetreo propio del pulular de los albañiles y el ruido de las excavadoras, lo que va a suponer todo un reto para minimizar los estragos a la ciudadanía.
Y aunque sean muchas las obras que están en curso son casi más las que están por comenzar en este 2026 y que van traer consigo importantes afecciones para los ciudadanos. Es el caso de la reforma de la avenida Valencia, que comenzará después de Reyes y que va a suponer el corte de esta arteria que une el centro con Delicias durante doce meses. El resultado, eso sí, será una vía mucho más amable, con aceras nuevas y servicios renovados.
Y mientras las vallas comienzan a colocarse en la avenida Valencia las máquinas deberían entrar de lleno en la parcela del Portillo, en donde hasta ahora los trabajos que se han desarrollado han sido más bien tímidos para una obra de tal consideración y que va a transfromar la movilidad de la capital aragonesa al desplazar el segundo cinturón de la ciudad del paseo María Agustín y Pamplona hacia la avenida Anselmo Clavé, que pasará a tener seis carriles (tres por sentido) en toda su extensión. Y es que la reurbanización de los suelos del Portillo no solo va a abarcar el descampado de la antigua playa de vías, que se convertirá en una zona verde con árboles y equipamientos deportivos, sino que también va a suponer la reforma de todas las calles que rodean el solar. Serán 13 meses de máquinas trabajando sin cesar. Los vecinos que pronto descansarán del ruido de las máquinas y podrán disfrutar de su nueva calle son los de la avenida Navarra. Ya solo queda un 10% del tramo reformado afectado por las obras, puesto que hace dos semanas pasada se habilitaron unos 12.000 metros cuadrados de nuevos espacios entre el paseo Calanda y la calle Rioja.
César Augusto
Y los que también se librarán pronto de las obras son los vecinos de César Augusto, que llevan también muchos meses soportando obras. Hace ya unos cuantos meses que se abrió la calzada al tráfico, lo que redujo en parte las afecciones para los vecinos, pero las aceras todavía no están terminadas a lo largo de todo el tramo afectado por esta reforma que vino motivada por la necesidad de reforzar la losa del aparcamiento subterráneo que hay bajo la avenida. Los trabajos se centran ahora en el entorno de la iglesia de Santiago el Mayor.
Por el contrario, hay zaragozanos que todavía tendrán que esperar para volver a andar por sus calles sin tener que ir esquivando zanjas. Es el caso de los vecinos de la plaza San Miguel, que todavía tienen por delante al menos cinco meses de obras antes de que la reforma termine en la plaza. Entonces, eso sí, los trabajos se trasladarán al Coso, en el tramo comprendido entre la calle Espartero y la plaza España, por lo que las afecciones para el tráfico no van a disminuir. Allí las máquinas estarán trabajando unos 9 meses.

Más de 12.000 metros cuadrados renovados: así queda la avenida Navarra de Zaragoza. / Ayuntamiento de Zaragoza
Todas estas obras van a traer un reto importante para el ayuntamiento, ya que los técnicos municipales van a tener que exprimirse los sesos en busca de ideas para evitar que la ciudad y, sobre todo, la red de transporte público, colapse. También deberán ser imaginativos para que la ciudadanía esté al corriente del devenir de las obras para tratar de calmar a los impacientes, así como para evitar que las afecciones puedan provocar el cierre de algún comercio.
Equipamientos
Y es que además de las calles ya mencionadas las obras también van a llegar a Doctor Iranzo (Las Fuentes), Pedro Cerbuna (distrito Universidad) y la calle Oeste (Santa Isabel). Y proseguirán en otras vías en las que las máquinas ya están trabajando como la calle Matadero, Gil Morlanes (ambas en San José), entre otras.
Pero las calles y las avenidas no son van a ser el único de la piqueta en 2026. Este año que recién ha comenzado va a ser el año en el que terminen las obras de regeneración de las riberas del Huerva, a falta de un tramo que se ejecutará más adelante (entre Cesáreo Alierta y Miguel Servet); y el de la reconversión de la antigua fábrica de Giesa en Distrito 7, un equipamiento dedicado a la industria del cine. Pero si hay una obra que va a atraer gran parte de la atención mediática es la del nuevo estadio de La Romareda. Su finalización está prevista para junio de 2027, en tan solo un año y medio, por lo que será a lo largo de los próximos 12 meses cuando se levante la estructura del campo de fútbol. No obstante, también este año será cuando las obras desborden los límites actuales y se extiendan por todo el entorno, el cual se va a reformar también con una inversión de unos 4 millones de euros.
A todos estos trabajos hay que sumar también la construcción de varios edificios y equipamientos públicos que se iniciará este año, como es el caso de las piscinas de La Almozara, las del Distrito Sur y la escuela infantil municipal de Arcosur, además de las obras del centro cívico Vía Hispanidad, que concluirán en los próximos meses. plantea. Y con tanta hormigonera funcionadno al mismo tiempo, los retos para el ayuntamiento no son pocos. El primero son los plazos, puesto que incumplirlos no gustaría a los vecinos y podría evitar que parte de todas estas reformas y edificios no estuvieran terminados antes de las elecciones de 2027.
Chueca asume el riesgo de que las obras puedan influir en sus perspectivas electorales y de ahí que quiera que estén terminadas cuando los ciudadanos tengan que ir a votar. El segundo reto es la movilidad, puesto que muchas arterias de la ciudad se van a ver afectadas por cortes totales o parciales durante meses. Y el tercero es el económico: para seguir invirtiendo a este ritmo la ciudad necesita ingresos extra y sin subir los impuestos el consistorio debe seguir vendiendo suelo público.
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