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Las partidas fantasma del presupuesto de Zaragoza: ¿qué proyectos se repiten año tras año?

La propuesta de presupuestos planteada por el Gobierno municipal de Natalia Chueca incluye algunas partidas que llevan años repitiéndose y otras que apenas cuentan con dinero para poder hacerse realidad

Antigua cárcel de Torrero, sede del Centro Social Okupado Kike Mur.

Antigua cárcel de Torrero, sede del Centro Social Okupado Kike Mur. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Un presupuesto es el documento donde los gobiernos plasman sus ideas a través de las cifras. Lo que no está en un presupuesto no se puede llevar a cabo, aunque estos documentos también sirven como un elemento de propaganda, una declaración de intenciones que, en más de una ocasión, no pasan de ser eso, intenciones. Y a lo largo de las cientos de páginas que suelen conformar un presupuesto no es difícil darse cuenta de cuáles son las partidas que un Gobierno no tiene intención de ejecutar.

En el caso del Ayuntamiento de Zaragoza no hay más que mirar aquellas partidas que, año tras año, se repiten una y otra vez con cantidades de dinero asignadas muy pequeñas. En el consistorio de la capital aragonesa uno de los clásicos en este sentido es el centro cívico de Parque Goya, un equipamiento muy demandado por los vecinos de este barrio y que lleva apareciendo en las cuentas municipales desde hace años.

En 2018 se iban a destinar a 100.000 euros a este proyecto. En 2020, 15.000 euros. En 2021, 50.000 euros. En 2022, 80.000 euros. En 2023 la cifra ascendió hasta a los 580.000 euros. En 2024 fueron 130.000 € y en 2025 150.000 euros. Ninguna de estas cantidades se ejecutó, si bien el Gobierno municipal de Natalia Chueca va a adjudicar en las próximas semanas un contrato por valor de más de 120.000 euros para la redacción del proyecto constructivo del edificio, lo que haría que por fin, después de años, esta partida se gastara. Para 2026 el equipo de la alcaldesa ha consignado una partida de 150.000 euros para tal fin, por lo que quedaría prácticamente agotada cuando se pague el contrato.

Cárcel de Torrero

Lo que resultará difícil de cumplir es la promesa de Chueca de desalojar la cárcel de Torrero y construir allí un centro de mayores. El Gobierno municipal solo ha reservado 25.000 euros para tal fin, una cantidad que apenas llega para pagar nada, lo que hace indicar que su inclusión en las cuentas no es más que un esto para cumplir con los que hasta hace no mucho eran los socios de Chueca: Vox. El año pasado ya se consignaron 75.000 euros a este proyecto y no se gastaron. En 2024 se iban a destinar 50.000 euros de los que tampoco jamás se supo.

Algo similar ocurre con la adecuación de la antigua marisquería situada junto al centro cívico Delicias. Ya el Gobierno del entonces alcalde Azcón anunció reabrir este espacio reconvertido en un equipamiento para jóvenes, pero aunque año tras año aparece en los presupuestos, jamás se ha ejecutado, aunque no siempre por falta de voluntad política, y es que en una ocasión la licitación del contrato quedó desierta.

En el caso de este espacio anexo al centro cívico, ya en 2024 el Gobierno municipal se comprometió a destinar 115.000 euros, una cantidad de disminuyó hasta los 20.000 euros del año pasado, la misma que vuelve a aparecer en el proyecto de presupuestos de 2026 sin que hasta ahora se haya ejecutado este proyecto.

Otras partidas que pueden hacer sospechar a los vecinos más suspicaces son las que se han reservado para este 2026 -cuando el presupuesto esté aprobado- a la urbanización de dos vacíos urbanos: el Jesús y María y Aceralia. Y aunque es cierto que la responsabilidad de levantar las calles no recae de forma mayoritaria en el consistorio, poco va a poder hacer el ayuntamiento con el dinero que ha consignado a estos proyectos: 1.000 euros para la parcela del antiguo colegio y 20.000 euros para el solar del Picarral.

Y tampoco mucho dinero se ha reservado para realizar el estudio de la prolongación de la línea 1 del tranvía, 15.000 euros, una cantidad que apenas da para adjudicar un contrato menor. Eso sí, la alcaldesa se asegura así poder demostrar cuáles son sus prioridades, aunque luego algunas pasen de presupuesto en presupuesto. Otras tantas, y eso hay que reconocérselo, se están ejecutando ahora después de lustros en los cajones del consistorio.

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