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Zaragozeando

La campana de los perdidos que suena a diario en esta plaza de Zaragoza entre obras y vestigios del pasado

La reforma de la plaza San Miguel ha generado protestas entre los vecinos de la zona pero también ha ayudado a redescubrir la historia de la ciudad mientras perviven tradiciones.

Parroquia de San Miguel de los Navarros.

Parroquia de San Miguel de los Navarros. / EL PERIÓDICO

Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Es uno de los enclaves con más encanto de Zaragoza, aunque hasta hace bien poco hay quien lo consideraba poco más que una dársena de autobuses y pese a que en la actualidad está plagada de zanjas para proceder a su reforma. La plaza San Miguel de la capital aragonesa es la puerta de entrada al centro de la ciudad desde el este y ahí se situaba una de las puertas de la urbe, la del Duque de la Victoria, tal y como atestigua un mural que decora la fachada de uno de los edificios de la plaza.

Sin embargo, pese al encanto innegable del lugar, las obras han removido la conciencia de los vecinos, que se han organizado en una plataforma que lleva meses protestando para intentar que cambie el proyecto diseñado para la plaza, su plaza. Esto ha provocado que, además de zanjas, el lugar se esté llenando de carteles, carteles que decoran los balcones y que piden, entre otras cosas, que se ensanche la calzada para asegurar que los buses no entorpezcan el paso de vehículos de emergencia cuando estén recogiendo viajeros en las paradas.

Inicio de las obras de la plaza, el pasado mes de diciembre.  | PABLO IBÁÑEZ

Inicio de las obras de la plaza, el pasado mes de diciembre. | PABLO IBÁÑEZ

Otra de las cuestiones que piden esos carteles que no paran de multiplicarse es la colocación de una fuente en la nueva plaza al estilo de la que ya había en el siglo XIX en lugar de la pérgola que se ha planteado. Esa fuente que piden que regrese es precisamente uno de los vestigios del pasado que han aparecido durante las excavaciones que se están realizando por la reforma y es que estas obras, además de remover los ánimos de los vecinos en el presente, han removido también los restos del pasado de la capital aragonesa, ayudando a redefinir sus límites. Aunque ninguno de los restos arqueológicos haya resultado de gran valor, sí que han aportado mucha información sobre el pasado de la ciudad.

En las últimas prospecciones realizadas se documentaron: un suelo de baldosas cerámicas de época islámica, muy mal conservado, correspondiente al patio de una casa andalusí de época de taifas del siglo XI; restos del alcantarillado de la época moderna; partes de la fuente que decoraban este céntrico enclave; y cimientos de la antigua muralla medieval. Eso sí, antes, cuando se realizaron las primeras catas arqueológicas se encontraron restos humanos que estaban enterrados en el antiguo cementerio que perteneció a la parroquia, que es sin duda la joya patrimonial de la plaza y que guarda varias curiosidades.

Restos del alcantarillado de la ciudad que han aparecido en las catas arqueológicas.  | AYUNTAMIENTO DE ZARAGOZA

Restos del alcantarillado de la ciudad que han aparecido en las catas arqueológicas. | AYUNTAMIENTO DE ZARAGOZA

Y es que más allá de la polémica por la reforma y de los restos aparecidos, hay un elemento que une el pasado y el presente de esta plaza y de Zaragoza entera: una campana que suena a diario desde hace siglos y que servía en el pasado para indicar el camino de regreso hacia la ciudad para los vecinos que salían a realizar sus labores al campo.

Debido a esta curiosa función todo el mundo comenzó a denominarla como campana de los perdidos, una denominación que sigue vigente y es que la campana sigue sonando a diario. Lo hace a las 22.o7 horas con 33 toques y aunque ya no tenga una utilidad concreta, los vecinos reconocen que han echado de menos el tañido del metal en aquellas temporadas en las que no ha sonado.

Lo que ahora suena junto a las campanas es el ruido de las máquinas, unas máquinas que transformarán un espacio con mucho pasado y que sigue luchando por su presente y su futuro.

La campana de los perdidos suena desde el campanario de la iglesia de San Miguel.  | EL PERIÓDICO

La campana de los perdidos suena desde el campanario de la iglesia de San Miguel. | EL PERIÓDICO

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