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Nuevo lío en El Gancho: pintan un grafiti para quejarse de los ladridos de un perro

Un vecino ha plasmado su hartazgo por los ladridos de un perro en la puerta del bloque

Una calle de El Gancho en Zaragoza en una imagen de archivo

Una calle de El Gancho en Zaragoza en una imagen de archivo / Laura Trives / EPA

La convivencia entre vecinos no suele ser fácil. Los administradores de fincas y los presidentes de la comunidad están muy acostumbrados a recibir casi a diario todas las quejas y reclamaciones por parte de los inquilinos de un mismo bloque de vecinos. Las quejas vecinales son tan habituales en España que han inspirado dos series tan populares entre la población como 'La que se avecina' o 'Aquí no hay quien viva'.

Hay algunas reclamaciones entre vecinos que se han hecho completamente virales gracias al trabajo de 'Líos entre Vecinos', una cuenta en redes sociales con miles de seguidores que da a conocer carteles, pintadas y 'fechorías' realizadas entre inquilinos del mismo bloque para quejarse de la actitud de otro.

Una de las prácticas más habituales en las comunidades de vecinos es la de colocar un cartel criticando a otro vecino molesto manteniendo en todo caso el anonimato. El señalado suele incluso responderle al acusador con un escrito dentro de la propia hoja colocada en el ascensor, el portal u otra zona común. Así se inicia una serie de acusaciones que suele terminar habitualmente sin solución.

"Calla a tu perro"

Zaragoza ha vivido en los últimos años varios casos públicos de quejas entre vecinos. Líos de Vecinos ha compartido en las últimas horas una nueva práctica en la capital aragonesa: pintar un grafiti en la puerta de un bloque para quejarse de los ladridos del perro. "Calla a tu perro", se puede leer en una pintada en el barrio de El Gancho.

Se entiende que el ciudadano vive en la misma calle donde se encuentra un animal que suele ladrar a menudo molestando a los vecinos de comunidades adyacentes. Se trata de una queja muy habitual en todas las ciudades del mundo porque hay perros que no son educados para no ladrar en todo momento. Además, algunos animales tienen un timbre muy potente por lo que los ladridos no solamente se escuchan en el edificio sino que también se oyen desde la calle.

Cabe recordar que realizar un grafiti en un edificio privado es considerado por el Ayuntamiento de Zaragoza como una infracción grave por lo que se puede sancionar con multas de 751 a 1.500 euros.

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