La avenida de Valencia de Zaragoza está en obras: “Ya era hora, estábamos abandonados”
Esta arteria de la ciudad va a permanecer cortada al tráfico durante un año. Con la entrada en escena de las máquinas comienza la primera gran intervención en la zona del Portillo.

La avenida de Valencia ya está en obras, y con ellas comienza la primera gran intervención en la zona del Portillo. El objetivo del Ayuntamiento de Zaragoza es renovar el corazón de un distrito envejecido y mejorar dos entornos que llevaban años reclamando actuaciones sobre el terreno. Este lunes, 12 de enero, se cortó al tráfico una de las principales salidas de la ciudad, una reforma que afectará a vecinos, comercios, conductores y peatones.
Desde primera hora, el tráfico en la avenida de Valencia se ha visto alterado y el Plan Especial de Movilidad, diseñado por los servicios municipales, ya está en marcha. Las primeras horas han transcurrido con la normalidad habitual en este tipo de actuaciones, entre los últimos ajustes de señalización y las primeras máquinas trabajando en una intervención que, dividida en cuatro fases, dará un lavado de cara a una de las arterias más importantes de la capital aragonesa.
La reforma transformará la avenida con nuevos espacios pensados para el descanso y el disfrute de los vecinos, gracias a una inversión de 6,6 millones de euros. “Ya era hora. Estábamos abandonados”, comentan algunos residentes, que consideran las obras un “mal necesario” que debería haberse acometido hace tiempo.
Gloria, vecina de la zona, lo resume con claridad. “Era algo que queríamos. La verdad es que estaba todo un poco abandonado. Aquí parecía que teníamos hasta calzada de los romanos”, afirma con humor, antes de matizar que la zona derecha de la avenida “está fatal”. En su opinión, el estado de la calle transmitía una sensación de abandono total. “Es una vía céntrica y estaba muy descuidada. Entendemos y asumimos los inconvenientes porque era necesario”, insiste.
Eso sí, reconoce que los negocios se verán afectados. “Produce un perjuicio, pero tiene que hacerse. Si no, nos quedábamos obsoletos. Mucha gente se ha caído porque el asfalto estaba en mal estado”, añade.
Los vecinos, satisfechos
Las obras se desarrollarán en cuatro fases generales, con varias subfases, y obligarán a desviar cinco líneas de autobús. El tráfico de vehículos quedará cortado en toda la avenida, aunque durante los primeros diez meses se habilitarán tramos abiertos para permitir la circulación parcial y evitar un cierre total. La previsión del Ayuntamiento de Zaragoza es que, a finales del próximo mes de octubre, el tránsito quede en gran parte restablecido de principio a fin.
Pedro, otro vecino, coincide en la urgencia del proyecto. “Todas las obras molestan, pero cuando terminen seguro que la gente estará satisfecha. Si ponen arbolado y bancos, le dará un aspecto más juvenil”, apunta.
Fernando y María Asunción pasean por la avenida comentando la actuación municipal. “Hemos coincidido con otros vecinos en que va a ser un incordio, pero ya tocaba. No sabemos ni cómo están las tuberías. Cuando empiecen los ruidos ya nos quejaremos un poco más”, dicen entre risas. “Llevaban casi 40 años sin hacer nada. No sé si el momento es ahora, pero las ciudades tienen que renovarse”, reflexionan.
Para Vicente, la obra llega con años de retraso. “Las aceras están hechas un desastre. Entiendo que para los comercios, como la gasolinera, sea complicado, pero cuando todo esté terminado seguro que diremos que ha merecido la pena”, afirma.
"Necesitamos que haya circulación en la calle"
Los comercios han abierto sus puertas con una mezcla de molestia, incertidumbre e indignación ante la falta de información previa. No todos se verán afectados por igual, pero algunos dependen directamente del tráfico rodado, como los talleres o la gasolinera. “Si no hay coches, las cuentas bajan. Es lo que hay”, resume David Hernández, de Autogoya Vulco.
En esta primera fase, el impacto todavía es limitado. “Ahora mismo no nos afecta demasiado”, explica. La preocupación, sin embargo, está puesta en abril, cuando las obras lleguen hasta delante de su negocio. “Ahí sí que se va a notar. Necesitamos que haya circulación. Si los clientes no pueden pasar por la puerta, habrá repercusiones”, advierte.
David aclara que la principal queja no es la obra en sí, que considera necesaria, sino la falta de información. Asegura que no ha habido comunicación directa ni reuniones explicativas con los comercios. “Me he enterado por los medios de comunicación y por la web del ayuntamiento”, señala. De hecho, fueron los propios clientes quienes empezaron a avisarle. “El día 5 comenzaron a llamarme para decirme: ‘Oye, David, te llevo el coche porque te cortan la calle’”.
Por ahora se ha cortado un primer tramo, pero la incertidumbre es total sobre los siguientes pasos. “No sabemos cómo van a quedar los accesos, por dónde se va a pasar ni si habrá más cortes”, lamenta. Según la información de la que dispone, en abril comenzará el tramo que afecta directamente a su negocio. “No sabemos qué fecha le tocará a cada puerta ni si dejarán alguna entrada. La información es nula”, insiste.
Esta sensación es compartida por otros comerciantes y vecinos. “He hablado con muchos y a ninguno se nos ha informado. No se ha contado con nosotros”, afirma. Asumen las molestias y entienden la necesidad de la obra, pero reclaman conocer de antemano qué va a suceder: “La cuestión no es solo hacerla, sino cómo se hace y contar con quienes viven y trabajan aquí. Y eso, ahora mismo, no se está haciendo”.
En la farmacia Carlos Vázquez García aseguran que se adaptarán, pensando especialmente en los clientes de más edad. “Nos afectará, pero daremos el mejor servicio posible. Hay mucha gente mayor y el acceso puede ser más complicado. Intentaremos ayudar en todo lo que esté en nuestra mano”, explica Carlos, quien subraya que el arreglo de la avenida es una demanda histórica del barrio.
María del Carmen, de Mi Fábrica, reconoce que las obras afectarán a la clientela y a los comercios. “Los accesos no serán los mismos. Es cierto que hacía falta, la acera está muy estropeada. Es necesario, pero lo vamos a pagar. El Ayuntamiento solo nos ha dejado un folleto informativo”, señala.
Desde Asesoría Inmobiliaria Marco, Ruth se muestra más optimista. “El primer tramo acabará antes que otros y nos va a beneficiar. Serán meses ruidosos, pero es una mejora necesaria. La zona va a quedar muy bien y con el tiempo se notará el aumento de clientes”, afirma, aunque reconoce que será necesario informar bien a los usuarios, especialmente sobre el acceso en coche. “Hay que tener paciencia, porque al final es un beneficio”.
La previsión del Ayuntamiento de Zaragoza es que, a finales del próximo mes de octubre, el tránsito en la avenida de Valencia quede en gran parte restablecido de principio a fin.
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