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Más resignación que enfado por los desvíos de los autobuses en la avenida de Valencia de Zaragoza: “Fastidia un poco, sobre todo si vas justo de tiempo”

Usuarios de las líneas de bus afectadas por las obras de la avenida de Valencia se adaptan a los desvíos, ya que consideran que los trabajos tienen que hacerse

Una usuaria del autobús mira una de las paradas suprimidas

Una usuaria del autobús mira una de las paradas suprimidas / MIGUEL ANGEL GRACIA

Zaragoza

“He ido a la parada de siempre y, sorpresa, no estaba operativa. Es verdad que no me afecta mucho, pero eso no quiere decir que no me suponga un pequeño contratiempo”. Una usuaria de la línea 38 explicaba este lunes cómo se ha enterado del desvío de las líneas de bus que provoca el inicio de las obras de la Avenida de Valencia de Zaragoza.

A pie de calle, la sensación entre los usuarios del autobús era más de resignación que de enfado. Desde primera hora de este lunes, muchos han tenido que buscar las paradas alternativas, por ejemplo en la calle Santander, andando unos metros más de lo habitual, con gesto de sorpresa primero y de aceptación después. “Esta mañana he salido como siempre y me he encontrado la parada suprimida. He preguntado y me han dicho que el bus ahora se coge en la calle Santander. Son unos minutos más andando… es lo que hay”, comentaba una persona mientras esperaba el autobús en la nueva e improvisada parada. Otro viajero habitual asumía el cambio con pragmatismo: “Fastidia un poco, sobre todo si vas justo de tiempo, pero las obras tienen que hacerse. Tocará adaptarse unos días”.

También hay quien reconoce que el mayor problema ha sido la falta de costumbre. “No sabía muy bien dónde estaba la nueva parada y he dado un par de vueltas hasta encontrarla. Luego ya está, te subes al bus y sigues con tu día”, explicaba otro usuario.

Quizá las personas mayores o quienes llevan un carrito estén un poco más afectadas, ya que el trayecto extra se puede notar un poco más. Sin embargo, el tono también es mesurado: “Cuesta un poco más andar, pero no vamos a protestar por todo. Ya nos apañaremos”, añadía otro usuario.

En general, el ambiente es de paciencia forzada. Nadie oculta la incomodidad, pero tampoco se escuchan grandes quejas. “No es cómodo, pero entendemos que es temporal. Cuando acaben las obras, mejorará la avenida. Mientras tanto, nos toca pasar por el aro”, resumía un vecino de la zona antes de subir al autobús.

Buses de empresa

Los conductores de las líneas afectadas por los desvíos tuvieron que ir contestando a las preguntas de los usuarios, en muchas ocasiones sin que estos llegasen a poner un pie en la escalerilla. “Y el 38, dónde para ahora”, preguntaba a media mañana una mujer que quería llegar hasta el Hospital Miguel Servet. “El desvío no afecta”, le contestaba otra que pasaba por allí.

Durante la mañana del lunes también ha habido quien se ha encontrado con problemas ajenos a las líneas urbanas. Es el caso de dos trabajadores que, teléfono en mano, llamaban a sus compañeros para saber dónde paraba el autocar de empresa. “Para en la Avenida de Valencia, pero no puede pasar. A ver dónde tenemos que ir”, relataba uno de los afectados sin querer extenderse más en su explicación. "Ahora me tocará andar un poco más, pero bueno…”, terminaba antes de incidir en que a ellos nadie les había informado: “Se suponía que iban a cortar la calle el martes 13, es la información que teníamos”.

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