Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El Ayuntamiento de Zaragoza apremia a los vecinos para garantizar la conservación de su edificios: "Anula responsabilidades si cae un cascote y mata a alguien"

El consistorio firma un convenio con el colegio de Administradores de Fincas para concienciar a las comunidades

Vídeo | Desalojan a un vecino de la calle San Pablo de Zaragoza

MIGUEL ANGEL GRACIA

Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

No hay mes en Zaragozaque no termine sin noticias relacionadas con desalojos, desprendimientos y derribos de edificios debido a su mal estado de conservación. El último caso ocurrió este miércoles, con el desalojo de un inmueble de la calle San Pablo. Desde hace un año y medio este tipo de problemas ha aumentado de forma exponencial, detrás de lo cual existen múltiples causas entre las que están la antigüedad del parque edificatorio de la capital aragonesa, la falta de acción por parte de algunos propietarios y las diferencias térmicas y climatológicas extremas que se dan a orillas del Ebro entre el invierno y el verano. Desde el Gobierno municipal van a tratar de revertir esta tendencia, en primer lugar, con la vigilancia de los inmuebles, pero no solo.

Y es que según avanzó este jueves el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza, Víctor Serrano, la concienciación va a convertirse en una de las piezas clave de la estrategia de su área para evitar este tipo de incidentes. Para ello, el consistorio acaba de firmar un convenio con el colegio de Administradores de Fincas "para sensibilizar y fomentar la conservación de edificios".

El acuerdo incluye el pago de 10.000 euros del ayuntamiento al colegio profesional para la difusión de materiales. El objetivo es que las dos entidades se coordinen para la creación de eventos y charlas formativas sobre la necesidad de los propietarios de atender al deber de conservación de sus edificios y fincas. Además, se estudiarán posibles mejoras para facilitar y agilizar los procesos de las Inspecciones Técnicas de Edificios (ITE).

"Falta de pedagogía"

Según ha dicho Serrano, detrás de los desprendimientos y desalojos que se han producido en los últimos meses no siempre hay "dejadez". "Yo creo que hace falta pedagogía y eso es lo que busca precisamente este convenio a través del colegio de Administradores de Fincas y mediante el contacto directo con las comunidades de vecinos".

Tal y como ha recordado Serrano, "la ley marca que son los propietarios quienes tienen el deber de conservación de sus terrenos, solares, carteles, urbanizaciones o cualesquiera edificaciones, y deben ejecutar la vigilancia, prevención y obras necesarias para garantizar el adecuado mantenimiento, conservación, seguridad y habitabilidad de su edificio y de sus servicios e instalaciones comunes".

Asimismo, el responsable de Urbanismo ha subrayado que "invertir en la conservación de edificios es también anular las propias responsabilidades penales y civiles de las comunidades de vecinos", en caso, por ejemplo, de que se desprenda un cascote de un balcón "y le golpee a alguien en la cabeza y lo mate" y ha subayado que esto puede darse en cualquier rincón de la ciudad. Y es que ya ha habido casos en los que no se han producido daños personales casi de milagro. A principios de mes, por ejemplo, se desprendieron unos cascotes en la calle Alfonso, algo que ya había ocurrido en mayo de este mismo año en un edificio a la altura del número 6. "Se han dado colapsos en edificaciones que por el entorno socioeconómico no deberían haber llegado a ese estado", añadió.

Serrano también explicó que hay casos de desprendimientos que no pueden predecirse, como es el caso que ocurrió a finales de la semana pasada en la calle César Augusto, cuando se vinieron abajo seis losas de grandes dimensiones sobre la calzada desde la fachada. En ese caso no había ningún indicativo que permitiera pensar en lo que iba a ocurrir y es que "hay problemas -aclaró el concejal- que tienen que ver con la solución constructiva que se da a las fachadas y su comportamiento frente a las condiciones climáticas que, en una ciudad como Zaragoza, son extremas".

Por su parte, el presidente del colegio de Administradores de Fincas de Aragón, Germán Pardiñas, afirmó que en Zaragoza existen muchas "necesidades de rehabilitación" y que los edificios presentan "toda clase de déficits", cuyas consecuencias más habituales son "los desprendimientos desde fachadas" y "las filtraciones a través de la cubierta".

Uno de los motivos que apuntó Pardiñas es la "antigüedad del parque edificatorio de la ciudad", que si se une a una realidad socioeconómica compleja y vulnerable, deriva en una falta de atención a los problemas a veces graves de los edificios, como ocurre en el entorno del Gancho y Zamoray-Pignatelli de la capital aragonesa, donde el consistorio está llevando a cabo un plan de inspecciones extraordinario que ha supuesto el decreto de varios desalojos.

Para ese tipo de casos, el presidente del colegio de Administradores de Fincas avanzó que están trabajando para crear la figura del administrador de oficio, un profesional que actúe "en este tipo de situaciones en las que la coyuntura económica no es adecuada y los vecinos no cuenten con un administrador" porque no pueden pagarlo. "En esos casos se les asignará uno de oficio para poder colaborar en la resolución de estos problemas. Es una figura que estamos desarrollando", explicó.

El listado de derrumbes

En los últimos meses no han sido pocos los ejemplos de derrumbes, desprendimientos y colapsos en edificios en Zaragoza. A los casos ya mencionados se unen otros desalojos provocados por el mal estado de las edificaciones como el de un inmueble en la calle Arias (Delicias) después de que se viniera abajo el suelo de un patio interior sobre un local vacío y otro en Torrero, en la calle Córdoba, que se vació después de que se detectara un fallo en la sujeción de la cubierta.

También en el Tubo se han decretado recientemente dos derribos, como es el del inmueble de la calle Estébanes 12-14 y el de la calle Libertad 10. En la Magdalena se demolió tras decretarlo en ruina inminente otro edificio histórico a la altura del 72 de la calle Mayor y en el Coso desapareció bajo la piqueta una construcción en el número 184 tras sufrir un incendio.

No obstante, es en Zamoray-Pignatelli y El Gancho donde más casos se han dado. En los últimos meses y años han desaparecido varios inmuebles por su mal estado, como Pignatelli 72, 74 y 76, Zamoray 13 y Mariano Cerezo 39, que se suman a otras que ya se habían caído hace más tiempo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents