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Vaya día de perros: Zaragoza bendice a sus animales bajo un manto de agua

La intensa lluvia que ha caído esta mañana de sábado no ha impedido que San Antón haya consagrado a los animales entre ladridos y maullidos. El pequeño y exótico Pascal ha sido la estrella de la mañana

Celebración de la fiesta de San Antón en Zaragoza.

Zaragoza

Zaragoza se ha vuelto un poco animal este sábado por la mañana. San Antón ha tomado el relevo en el santoral para bendecir un año más a todos los animales. Mascotas de todo tipo han acudido a la iglesia de San Pablo, en pleno corazón de El Gancho, para participar en un ritual muy especial. Hoy es el día de los animales, y los seres humanos han quedado un poco al margen.

El sábado amenazaba con ser un día de perros. Y lo ha sido. Afortunadamente, la lluvia no ha detenido la pasión. Cientos de personas han acudido con sus mascotas para que el párroco las bendeciera y les diera la protección del santo. Lo ha hecho bajo un intenso manto de lluvia, agua que no ha impedido que la festividad haya sido total.

San Pablo se ha llenado de ladridos. Sí, los perros han sido los más ruidosos, pero no los únicos. Entre la multitud había gatos, algún que otro periquito y un invitado estrella. La burra Chenoa no ha aparecido, pero sí Pascal, un pequeño camaleón que ha acaparado la atención en la puerta de la iglesia. Sus propietarios, Azahara y Javier, han ido contestando las preguntas de todos los curiosos que se interesaban en él: “Nos hace mucha ilusión que San Antón le proteja. Es la primera vez que traemos a Pascal y es una sensación increíble”, han apuntado con una sonrisa de oreja a oreja. Pascal no se ha camuflado, y ha aguantado como un campeón las miradas de sus admiradores.

Azahara y Javier posan con su mascota Pascal.

Azahara y Javier posan con su mascota Pascal. / El Periódico

El Día de San Antón es sinónimo de alegría y pasión. A las 11.00 horas ha dado comienzo la celebración eucarística. Es el único momento del año en el que los animales no tienen vetada la entrada, salvo las consabidas excepciones de los perros asistentes. Una vez concluido el animado responso ha llegado la hora de la procesión. Perros, gatos y algunas especies menos habituales, como conejos y aves, han desfilado al ritmo de la Banda de Tambores y Música de Borja.

Entre ladridos, maullidos y algún que otro trino o gorjeo, el gentío charlaba, se hacía fotos y compartía momentos con vecinos y amigos. “Los animales son mucho más humanos que algunas personas”, ha comentado una mujer mientras sostenía a su perro. “Venimos todos los años. Es una tradición que nos une y que hace felices a nuestras mascotas”, ha añadido otro.

El momento de la bendición ha sido breve pero especial. La intensa lluvia que por momentos ha caído no ha conseguido frustrar la felicidad de los presentes. Uno por uno, los animales han pasado ante el sacerdote mientras sus dueños observan atentos. Algunos han aprovechado para inmortalizar el instante con fotografías paraguas en mano, otros para susurrar palabras de cariño. “Mi perro se pone nervioso, pero parece entender que hoy es un día especial”, ha dicho un orgulloso tutor mientras acariciaba a su mascota.

Más allá del rito religioso, la jornada se ha convertido en un encuentro social. Niños que descubren la importancia del respeto hacia los animales, amantes de mascotas intercambiando consejos y vecinos que aprovechan para reencontrarse. Es un momento de comunidad.

No solo se bendicen los animales, también conecta a las personas. Es el caso de Bingo, un perro que ha llegado muy bien acompañado por Héctor y sus hijos Raúl, de 4 años, y Diego, de 7: “Este es el primer año que viene porque antes no teníamos mascota”, ha reconocido el progenitor, quien ha destacado el ambiente de la mañana: “Lo habíamos visto en los medios de comunicación y queríamos vivirlo en primera persona. Es increíble, con toda esta gente acudiendo con sus mascotas. Es un momento especial”, ha resumido Héctor, antes de matizar que Aragón es una comunidad de fe: “Las personas somos devotas de la Virgen del Pilar.. y los perros de San Antón”.

Vínculo humano-animal

San Antón sigue siendo, año tras año, una excusa perfecta para celebrar el vínculo entre personas y animales. Entre tradición, diversión y cariño, Zaragoza demuestra que, aunque los tiempos cambian, hay costumbres que mantienen viva la ciudad y su gente. Llueva o nieve, con un sol de justicia o con el cierzo soplando con fuerza, los animales toman cada 17 de enero las calles del corazón de la capital de Aragón.

“Se ganan con creces nuestra atención. Nos hacen mucha compañía, nos dan amor y cariño de manera incondicional, cómo nos los vas a querer”, han añadido Pilar y Marco, quienes han acudido a la iglesia junto a su querido perro Lolo: “Y nos dan una excusa para salir de casa, que llega un momento que no es poca cosa”.

Una tutora camina con su perro en brazos durante la procesión.

Una tutora camina con su perro en brazos durante la procesión. / Pablo Ibáñez

Un momento para pensar en la adopción

El Centro Municipal de Protección Animal de Zaragoza ha instalado un punto de información en la iglesia. La celebración de San Antón es un buen momento para concienciar a las personas de la necesidad de dar a los animales de compañía un nuevo hogar. Numerosos curiosos se han acercado a preguntar.

Es la primera vez que el centro acomete esta iniciativa. Además, han acudido con varios perros que necesitan una familia. En numerosas ocasiones son animales que lo han pasado mal, muchas veces maltratados, y solo necesitan una oportunidad para ser felices: "Animamos a la gente a que se conciencie y se plantee una adopción. El cariño que aportan es la mejor recompensan", han comentado las responsables del punto informativo.

A este centro también se ha referido la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, quien ha reconocido la labor que desarrollan. Además, ha recordado la importancia de mantener vivas tradiciones como el Día de San Antón: "Es una tradición muy especial.Los animales forman parte de la familia y seres muy queridos. Las familias que han acudido en esta lluviosa mañana demuestran lo que quieren a sus mascotas y desde el Ayuntamiento de Zaragoza hemos querido acompañarles".

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