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Fotosonic acaba su legado de más de 20 años: se traspasa por jubilación el único taller de reparación de cámaras en Zaragoza

Alejandro y María cerrarán definitivamente su negocio en marzo en caso de que nadie coja su relevo

Alejandro y María, dueños de Fotosonic (avenida Cesáreo Alierta 47, Zaragoza) que se jubilan en pocos meses

Alejandro y María, dueños de Fotosonic (avenida Cesáreo Alierta 47, Zaragoza) que se jubilan en pocos meses / Martín Vital

Zaragoza

Malas noticias para los profesionales y fanáticos de la fotografía en Zaragoza, el único taller especialista en la reparación de cámaras de la ciudad se traspasa por jubilación. Alejandro y María hicieron oficial este hecho durante el pasado mes de septiembre tras más de 25 años al cargo de Fotosonic, 13 en el barrio de Las Fuentes y otros 13 en la avenida Cesáreo Alierta número 47, ubicación actual. Hoy en día se enfrentan a un último desafío, lejos de su especialidad, el de encontrar al alguien que quiera continuar con su legado.

Alejandro Ortega lleva medio siglo en un ámbito que le ha dado de comer desde su adolescencia. "Yo entré de aprendiz en un servicio técnico en Lamont a los 16 años, que tenía servicio técnico de cámaras. Yendo a comprar bocadillos, a barrer un poco y a aprender a coger una cámara, a limpia... poco a poco fui iniciando", relata a este diario. No obstante no sólo arregla cámaras y objetivos, sino que también le dedica tiempo a la fotografía como aficionado. "Me gusta mucho, pero no soy profesional, no hago bodas ni nada de eso", cuenta entre risas.

Fachada de Fotosonic, tienda de reparación de cámaras en la avenida Cesáreo Alierta, con un cartel de traspaso

Fachada de Fotosonic, tienda de reparación de cámaras en la avenida Cesáreo Alierta, con un cartel de traspaso / Martín Vital

La singularidad de Fotosonic les hace únicos en Zaragoza, ya que "ni por carrera universitaria, ni a través de un grado, ni con una FP" se pueden obtener estos conocimientos. "Por querer sí quiere la gente quiere, pero falta formación. Es complicado encontrar a alguien capacitado para seguir con el negocio", subraya, a lo que añade que estaría dispuesto a dar unas "nociones básicas" a quien coja este negocio, equipado con todo lo necesario para llegar y ponerse en marcha.

"Nada, el siguiente paso es seguir intentándolo, seguir buscando y esperar. Hasta finales de febrero cogeremos reparaciones, pero a partir de final de marzo, si no hay traspaso, cerraremos. Por ahora no hay traspaso porque no hay gente que se dedique íntegramente a esto", asegura el hombre.

Un problema gordo para los cámaras

Una problemática que puede ser un verdadero dolor de muelas para aquellos que tengan una cámara, un telescopio o unos prismáticos, debido a que, según afirma el propio Ortega, son "los únicos dedicados a esto en la zona Norte" de la península ibérica. Esto hace que durante estos últimos años hayan recibido a gente de La Rioja, País Vasco, Navarra y hasta gente de Andalucía que "venían de paso" a tierras aragonesas.

"Desmontar una cámara lleva su proceso lento. Lo primero que tienes que tener son manitas, algo idóneo para trabajar con piezas pequeñas y con destornilladores o tornillos. Se hace poco a poco, con mucho cuidado, porque hay las que valen más de 2.000 o 3.000 euros, imagínate", explica el propietario del taller, a lo que incide su mujer que puede ser un proceso cuyo tiempo puede variar mucho, desde "poco más de 30 minutos hasta 8 horas". "Depende de que a veces no das con la medida y tienes que desmontarla dos veces. La montas y no te funciona. Es complejo", comenta María.

Unas estanterías del interior de Fotosonic con cámaras de todo tipo

Unas estanterías del interior de Fotosonic con cámaras de todo tipo / Martín Vital

La clientela en su mayoría son gente de la prensa, ya sean periodistas, como fotógrafos de medios locales o de instituciones, personas con proyectores de cine o diapositivas del sector audiovisual, y, por supuesto, aficionados de la imagen y su composición.

El móvil, un punto de inflexión

Pese a vivir en plena era digital, Fotosonic está más vivo que nunca en cuanto a actividad, con sus dueños totalmente convencidos de que quien les tome el relevo "tendrá trabajo de sobra". La llegada del teléfono móvil con cámara supuso un punto de inflexión para el negocio. Ortega recuerda que hubo una "caída importante" de clientes cuando los móviles empezaron a ofrecer cámaras con una calidad aceptable, ya que muchas personas dejaron de utilizar sus cámaras tradicionales y optaron por el teléfono como herramienta principal para hacer fotos. Fue, sobre todo, el aficionado más ocasional el que abandonó la cámara, al considerar que el móvil cubría sus necesidades básicas de fotografía.

Mesa de trabajo de Fotosonic, con múltiples cajones y utensilios que utilizan para reparar cámaras, telescopios o prismáticos

Mesa de trabajo del taller Fotosonic, con múltiples cajones y utensilios que utilizan para reparar cámaras, telescopios o prismáticos / Martín Vital

Sin embargo, ese cambio fue temporal. Con el paso del tiempo, muchos usuarios regresaron al uso de cámaras fotográficas al comprobar que la calidad del móvil no podía igualar la de una cámara dedicada. Además, la afición por la fotografía no desapareció, sino que se transformó: los más entusiastas nunca abandonaron sus equipos y, en los últimos años, se ha sumado una nueva generación interesada en la fotografía analógica, especialmente jóvenes que quieren recuperar cámaras antiguas de sus familiares, lo que ha devuelto actividad y trabajo constante al taller.

Para quienes estén interesados en conocer más detalles sobre el traspaso del negocio, pueden ponerse en contacto directamente con el establecimiento a través del teléfono 976 29 96 48, donde se ofrece información sobre las condiciones y el futuro de este taller especializado, que ha dejado su marca y recuerdo en miles de fotógrafos de Zaragoza, Aragón y toda España.

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