Vecinos de Zaragoza evitan un desahucio en el último suspiro: “He sido víctima de una estafa, pero estoy dispuesto a pagar la deuda”

Pablo Ibáñez
Una familia se enfrentaba este martes a un desahucio a pesar de haber sido presuntamente estafada por dos intermediarios que nunca trasladaron sus pagos del alquiler a la propietaria de la vivienda en la que viven desde hace años. Ha ocurrido en el zaragozano barrio de Torrero, donde cerca de 60 vecinos han logrado posponer el desalojo. Aunque todos quieren dejar claro que solo ha sido una victoria momentánea, reconocen que "la lucha ha merecido la pena".
Hamza está eufórico. Más que por él, es por sus tres hijos, a los que ha dejado completamente al margen. Entiende que también es una víctima, pero trata de encontrar una solución definitiva: "Estoy dispuesto a pagar los seis meses que se han quedado impagados, aunque yo también he sido víctima de una estafa", cuenta. "Espero poder llegar a un acuerdo con la propietaria para solucionar esto de manera amistosa. No me niego a pasar, al revés", añade.
La mañana, intensa, ha tenido un final feliz: "Estoy contento por haber podido solucionar este caso. Tengo tres menores a mi cargo y no es una situación sencilla. Doy las gracias a todos los vecinos y asociaciones que han venido aquí a ayudar. Quiero disfrutar del día y mañana ya volveremos a pensar en cómo solucionar esta situación", expone Hamza.
El martes ha empezado con el ánimo un poco bajo, según cuentan, así como las expectativas. Sin embargo, conforme se han ido desarrollando los acontecimientos, y vista la solidaridad del barrio y de la sociedad zaragozana, los coordinadores de la movilización "hemos ido cogiendo fuerzas y hemos logrado frenar el desahucio", relata Carlos, de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH).
La gente del barrio ha demostrado músculo. Solo así ha sido posible que la historia haya acabado bien: "Todos estaban dispuestos a ponerse delante de la puerta hasta las últimas consecuencias. Por eso hemos ganado", añade Carlos.
Esta misma mañana, la plataforma ha trasladado a las autoridades competentes el recurso que apelaba a la vulnerabilidad de Hamza para evitar que la familia fuese desalojada de su hogar. Sin embargo, nadie estaba convencido de que fuese suficiente para evitarlo: "No teníamos ninguna garantía de que iban a tenerlo en consideración. Ha sido en el último momento cuando la policía ha visto la situación y ha tomado una decisión. Ha determinado que lo mejor era detener el desahucio", matiza el representante de PAH.
"Esto nos da un poquito más de oxígeno, pero no hay que bajar la guardia. Ahora es cuando debemos pelear más fuerte. El caso no va a concluir hasta que Hamza consiga una solución satisfactoria que no le deje en la calle", termina Carlos.
Una deuda de 10.000 euros
Según relatan personas del entorno, el padre, en situación de vulnerabilidad y actualmente en paro, abonaba mensualmente el alquiler a dos intermediarios, que aseguraban encargarse del pago a la propietaria del piso. Sin embargo, los importes nunca llegaron a la propietaria, que ahora reclama una deuda de 10.000 euros.

Los vecinos congregados frente a la puerta de la casa de Hamza, el primero por la derecha. / Pablo Ibáñez
La familia reside en la vivienda desde hace varios años y está empadronada en ella. Hasta el año pasado no había existido ningún conflicto. Fue entonces cuando, tras acumularse los impagos, ajenos a su voluntad, se inició un procedimiento de desalojo que ya llegó a paralizarse judicialmente el pasado mes de octubre.
Actualmente, según detallan los vecinos, la propietaria "se ha negado a cualquier acuerdo y mantiene la reclamación económica". Los intermediarios a los que se entregaba el dinero han desaparecido y no han podido ser localizados.
El colegio de los menores también ha mostrado su apoyo explícito a la familia, llegando incluso a solicitar la paralización del desahucio. En un informe educativo se subraya que los niños, dos mellizos de 10 años y otro de 6, están plenamente integrados, acuden a clase, tienen buen rendimiento académico y mantienen un fuerte arraigo tanto en el centro escolar como en el barrio. La comunidad educativa y vecinal advierte de que un desalojo tendría un impacto emocional grave para los menores.
Los servicios sociales, por el momento, no han ofrecido una alternativa habitacional. La orden de desahucio se comunicó con escaso margen de tiempo, lo que ha provocado una rápida movilización de vecinos y asociaciones para respaldar a la familia. Este martes se ha cerrado otro capítulo de una historia que solo acabará cuando Hamza y sus hijos puedan respirar aliviados en su zaragozana casa de Torrero.
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