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Zaragozeando

Este es el sótano más secreto de Zaragoza: de secadero de plátanos a museo de la magia aragonesa

Los ilusionistas Pepín Banzo y Helena Perdomo atesoran en el corazón del Gancho decenas de cachivaches con poderes mágicos que muestran en visitas guiadas en las que convive el ritual y el misterio

Los ilusionistas Pepín Banzo y Helena Perdomo en el museo de la magia aragonesa, en el corazón del barrio de San Pablo.

Los ilusionistas Pepín Banzo y Helena Perdomo en el museo de la magia aragonesa, en el corazón del barrio de San Pablo. / Josema Molina

David Chic

David Chic

Zaragoza

Por el arte de birlibirloque en un rincón aparece la camisa de fuerza de Pepe Carrol. Por el otro, una caja de desaparición de palomas. O una cama de faquir junto a la barba del gran Sharkan. Sin duda, el sótano de la sala El sótano mágico es un espacio único en la ciudad. Fantasía, engaño y el más difícil todavía. Abracadabra, pata de cabra. El sótano esconde un museo de la magia aragonesa que es al mismo tiempo espectáculo teatral y enciclopedia del entretenimiento. Un lugar de bruma, iluminado con velas, donde es posible desaparecer dentro de una caja en medio de bolas flotantes. Un espacio en el que dejar boquiabierto «a todo el mundo», según explican sus impulsores, Pepín Banzo y Helena Perdomo.

La sala El sótano mágico es un lugar bien conocido por las familias y los aficionados a las artes teatrales de la ciudad que abrió sus puertas en diciembre de 2014, pero el museo dedicado al ilusionismo que se encuentra en su bodega, su verdadero tesoro oculto, comenzó a tomar forma casi dos años después. Fue la evolución natural para alguien como el artista Pepín Banzo, que ha dedicado su vida a coleccionar «cachivaches mágicos». En este tiempo han visto que el subterráneo de la plaza San Pablo es el mejor lugar para mostrar piezas que van desde las herramientas de los trileros hasta el cochecito de metraquilato (inventado por un aragonés) usado por Tamariz en sus espectáculos. Tantatachán.

La historia propia historia de la bodega tiene algo de misterioso y sorprendente. Antes de ser un acogedor santuario de la magia, este espacio por debajo del nivel del Ebro era usado como secadero de plátanos por un vendedor del cercano Mercado Central. Aprovechando la humedad se instalaron unas precarias resistencias eléctricas que permitían simular un oscuro y cálido clima tropical que permitía madurar poco a poco las frutas traídas desde Canarias. «Lo cierto es que ese proceso también parece cosa de magia», reconocen los artistas.

Algunos de los objetos que se muestran en el museo de la magia.

Algunos de los objetos que se muestran en el museo de la magia. / Josema Molina

Como en todas las bodegas, en su discurrir histórico también se pueden encontrar momentos trágicos. Desde el siglo XVII, cuando se han datado algunas de las partes más antiguas, sus muros han sido refugio para los vecinos del barrio durante los conflictos bélicos, una condición muy acreditada durante la guerra civil.

El museo se puede visitar reservando un hueco en las visitas guiadas que organizan una vez al mes, más o menos. O también después de las funciones que se representan en la parte superior. Es el único dedicado exclusivamente a la magia aragonesa, albergando piezas originales cedidas por familias de los ilusionistas aragoneses de más renombre o por los artilugios e ingenios adquiridos por los impulsores de la muestra. En sus diferentes ambientes abordan con respeto y entusiasmo todas las facetas de la disciplina artística, rescatando a las grandes figuras que han convertido a la comunidad en una referencia mundial. Nombres clásicos como la pionera Ya-O-Min, el destacado Alberto García Vidal capaz de desdoblarse en diferentes personajes históricos, o los actuales referentes internacionales como Juan Capilla o Víctor Sanz, que asesoró al mundialmente conocido Mago Pop.

Algunos de los objetos que se muestran en el museo de la magia.

Algunos de los objetos que se muestran en el museo de la magia. / Josema Molina

Banzo y Perdomo destacan que entre todas las piezas brilla especialmente el legado de Pepe Carrol. El mago bilbilitano es en la actualidad una figura de culto mundial como demuestra que ilusionistas de Corea del Sur, Japón o Austria peregrinan hasta su sótano para emocionarse ante los objetos personales del artista y realizar juegos inspirados en sus ideas.

El local, que podría crecer para mostrar más piezas, por el momento no recibe ayudas públicas. Es más, ni siquiera han logrado que el Ayuntamiento de Zaragoza instale señales anunciando su existencia. Algo que lamentan por la buena acogida que tiene siempre entre todos los visitantes.

En los espacios se explican diferentes ámbitos mágicos: el escapismo, las cartas, el mentalismo y áreas afines como el ventriloquismo. Los que pasan repiten. Y entre los niños ha nacido más de una vocación que después se apuntan a su escuela de magia. «A todo el mundo le gusta saber como ilusionar a los demás», reconocen. Un misterio que nunca se resolverá, como los buenos engaños.

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