Este es el escondido bar de Zaragoza que sirve bocadillos de medio metro: "Son descomunales, es una locura"
Este negocio hostelero se encuentra en uno de los barrios más alejados de la capital aragonesa y destaca por la contundencia de sus platos

Exterior y terraza del Restaurante San Gregorio, Zaragoza / Bares
Todo el mundo tiene un bar de confianza donde acudir cuando surge un plan inesperado, se queda sin comida en la nevera o simplemente es imposible sentarse a cenar en cualquier otro lado. En Zaragoza abundan estas ofertas, con decenas de bares por barrio que sirven para aliviar este tipo de emergencias y matar el gusanillo. Uno de los barrios más aislados de la capital es el de San Gregorio, ubicado al norte de la ciudad, incluso más que el joven Parque Goya. Más conocido por su nuevo proyecto de hospital Royo Villanova o su equipo de fútbol con campo en el Arrabal, este pequeño distrito esconde uno de los bares que sirve uno de los bocadillos más grandes de Zaragoza.
Tres décadas del Restaurante San Gregorio les han bastado para hacerse con este reconocimiento entre los comensales de la zona, ya que quien ha ido allí sale con la misma impresión: una relación calidad-precio "muy muy buena" y mucha abundancia en sus platos. Más exactamente se encuentra en la avenida de San Gregorio número 19.
¿Por qué ha ganado esta fama? Pues por el tamaño de sus emplatados. Sus múltiples raciones y bocatas, en cada valoración que este ha recibido, ha sido con el calificativo de "gigantes". Y es que no es para menos, sus bocadillos de medio metro han llamado la atención en todos los aspectos. En la viral cuenta zaragozana Ruta Fatness (@rutafatness en Instagram), encargada de recorrer el mapa gastronómico de la ciudad en busca de los puntos de interés para los amantes de la comida, se lanzaron a probar dos de sus platos.
En cuanto al bocadillo, literalmente se salía del plato. Según el propio creador de contenido, le resultaba "descomunal" e iban bien cargados por dentro. "Vale solo nueve euros. Atención, una barra entera y lleva toda una nevera por dentro. Lomo, queso, huevo, pimiento, tomate y mayonesa", dice el joven, una combinación de ingredientes que por ese precio lo ve con muy buenos ojos y "cumplen a la perfección".
Enseguida pasan a una de sus raciones más populares: los nachos, que llevan totopos, queso, bacon y, un alimento que no se suele ver en este tipo de guarniciones, el huevo frito, más concretamente tres. El tamaño impresiona al influencer, alegando que esta ración puede llegar a pesar medio kilo por lo menos. Al degustarlo la sorpresa no le tardó en llegar, sobre todo por el toque diferente que los huevos fritos le agregan a este plato típico mexicano.
Es así como el Restaurante San Gregorio se ha podido convertir -si no lo es ya- en una referencia en cuanto a bares de barrio se refiere, algo que puede ser visto como una gran oportunidad para vecinos y ciudadanos de la zona que pueden salir de un apuro comiendo o cenando por un precio, para muchos, bastante asequible.
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