Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Efecto dominó: la salida de Julio Calvo de Vox en Zaragoza pone en bandeja a Natalia Chueca la aprobación del presupuesto municipal

La salida de Calvo se hará efectiva el mismo día en el que se votará el proyecto de presupuestos de Chueca, por lo que el PP podrá aprobar las cuentas gracias al voto de calidad de la alcaldesa

Natalia Chueca y Julio Calvo, en una imagen de archivo.

Natalia Chueca y Julio Calvo, en una imagen de archivo. / Iván Anadón

Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

La salida de Julio Calvo del grupo municipal de Vox en Zaragoza va a permitir a la alcaldesa, Natalia Chueca, poder aprobar su presupuesto este mismo mes. La decisión de Calvo, que ya ha sido comunicada oficialmente por el hasta ahora portavoz de la ultraderecha en el consistorio, se llevará al próximo pleno, que tendrá lugar el 26 de febrero, la misma sesión en la que se votará el proyecto de presupuestos presentado por el PP, ese mismo proyecto que Vox no iba a apoyar, lo que iba a obligar a la regidora a activar el mecanismo de la cuestión de confianza.

¿Y esto que implicaciones tiene? Según ha podido saber este diario de fuentes conocedoras del funcionamiento del ayuntamiento, el pleno quedará enterado de la renuncia de Julio Calvo al inicio de la sesión. A partir de ese momento, el hasta entonces portavoz de Vox ya no formará parte de la corporación municipal, por lo que en las siguientes votaciones de ese día, entre ellas la del presupuesto, solo habrá 30 concejales con derecho a voto (y no 31).

Eso dejará al PP con una ventaja con respecto al resto de grupos gracias al voto de calidad de la alcaldesa, que en caso de empate vale por dos. Así, si Vox une sus votos a la izquierda, como está previsto, la oposición sumará 15 concejales en contra del presupuesto: 3 de Vox, 10 del PSOE y 2 de ZeC. Son los mismos que los que tiene el PP, 15, que votarán a favor, por lo que Natalia Chueca tendría derecho a decantar la balanza a favor de sus intereses al haber quedado en tablas.

Vox, no obstante, podrá intentar retrasar esta jugada en la comisión de Hacienda previa a ese pleno, cuando Vox mantendrá cuatro votos por la aplicación del voto ponderado, ya que aún no se habrá tramitado la renuncia de Calvo. Esto hace que el escenario que se abre en estos momentos esté inexplorado.

Un ayuntamiento con 30 concejales... y no 31

Esta situación ya se dio cuando Pilar Alegría renunció a su acta como concejala en el Ayuntamiento de Zaragoza en febrero de 2020 para ser delegada del Gobierno de España en Aragón. El pleno quedó enterado de la renuncia de la socialista en la sesión del día 27 de ese mes. En la sesión del día 28, cuando se debatieron y votaron mociones, solo había 30 concejales con derecho a voto. Sin embargo, en aquella ocasión no había un presupuesto en juego.

Y es que una vez que el pleno toma en consideración la renuncia de Calvo, el ayuntamiento informa a la Junta Electoral competente, quien debe estudiar y tramitar la renuncia. Es entonces cuando este organismo acude a las listas que cada partido, en este caso Vox, presentó en las últimas elecciones municipales para comprobar quién es el siguiente al que le toca tomar posesión del acta de concejal.

Ese próximo puede renunciar si bien, en este caso, según ha podido saber este diario, tanto la mujer que entraría tras la salida de Calvo, Marisa Gaspar, como el que entraría si Gaspar rechaza el cargo, Adrián Sarasa, no saben todavía qué harán. Lo curioso es que ambos ya no forman parte del partido y simpatizan con la asociación que montó Iván Espinosa de los Monteros cuando salió de Vox por sus desencuentros con la dirección del partido y con Santiago Abascal.

Una vez que la Junta Electoral da con el siguiente en la lista que sí quiere asumir el cargo lo comunica al consistorio para celebrar el acto de toma de posesión, momento a partir del cual la corporación volverá a tener 31 concejales, dejando de nuevo en minoría al PP frente a la oposición.

Una carambola para aprobar las cuentas

Así, mediante esta carambola, el PP va a conseguir aprobar sus cuentas pese a no contar con los votos de los que hasta ahora habían sido sus socios, Vox. Y es que aunque ambas formaciones ya habían pactado el contenido de las cuentas, la ultraderecha anunció el pasado mes de diciembre que retiraban su apoyo a la alcaldesa, lo que iba a obligar a la regidora a someterse a una cuestión de confianza, lo que le hubiera obligado a tener que esperar un mes más para tener sus cuentas aprobadas, además del trance de someterse a un debate sobre su continuidad, una discusión que, no obstante, tenía ganada al no haber una mayoría alternativa posible.

Aquella decisión de Vox de no apoyar el presupuesto de Chueca fue muy debatida también dentro del grupo municipal del Vox, tal y como reconoció el hasta ahora portavoz, Julio Calvo, al que siempre se le ha asociado con el ala más moderada de Vox, la más próxima al PP. Casualmente, su marcha es la que va a permitir ahora a los populares aprobar unas cuentas que hasta ahora se habían aprobado siempre gracias a un pacto posibilitado siempre por Calvo y que era una excepción en una comunidad en la que Vox y el PP no se entendían en las Cortes ni en otros ayuntamientos como el de Huesca.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents