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Cierra una conocida cafetería de 'brunch' en el centro de Zaragoza: "Cerrado temporalmente"

Este local abrió hace dos años en el Casco Histórico de la capital aragonesa

Dos tazas de café.

Dos tazas de café. / Pixabay

Zaragoza está inmersa en una espiral de cierres en la hostelería que parece no tener fin. Locales de toda la vida y establecimientos que se habían puesto de moda en los últimos años han bajado la persiana en las últimas semanas por diferentes motivos como jubilaciones, problemas económicos o falta de clientela. Las cafeterías de especialidad no se libran de esta situación.

Cada vez son más los negocios de este tipo que abren sus puertas en la capital aragonesa con el objetivo de ofrecer al consumidor una propuesta distinta al resto. Que los zaragozanos se han aficionado al café de especialidad es una realidad. A pesar de este 'boom', una cafetería del centro de la capital aragonesa ha echado el cierre tras dos años abierta en pleno Casco Histórico.

Un cierre tras dos años

La historia del local la Gata con Manchas se acabó. Esta cafetería de especialidad, ubicada en el número 27 de la calle Santiago, dice adiós tras dos años ofreciendo a su clientela una propuesta diferente. Tal y como se puede apreciar en Google Maps, el establecimiento permanece cerrado temporalmente, una señal evidente de que el centro de la capital aragonesa dejará de contar con una de sus cafeterías de especialidad más transitadas.

Aunque el 'brunch' ha conquitado todos los rincones de Zaragoza, la Gata con Manchas se diferenciaba por su propuesta gastronómica artesanal donde se cuidaba el producto con mucho mimo. El plato estrella del local eran los huevos Benedict, pero también destacaba su fuerte apuesta por la repostería artesana. La tarta de queso o la de Lotus tenían una gran cantidad de adeptos que acudían a degustarlas siempre que podían.

Si por algo se caracterizaba el local, era por su mobiliario rescatado de anticuarios. Cada detalle estaba cuidado con mucho mimo: desde una iluminación camaleónica que se transformaba según la hora del día, hasta una curaduría musical diseñada para envolver al cliente en una experiencia sensorial completa.

Su filosofía 'pet friendly' y su marcado carácter independiente lograron fidelizar a un público que buscaba algo más que una cafetería al uso. Con su cierre, el panorama hostelero de Zaragoza pierde un enclave con sello propio, dejando huérfanos a quienes encontraban en este rincón su refugio diario de desconexión.

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