Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Agricultura desde el salón de casa: no es ciencia ficción es la tecnología que puede verse en Zaragoza

La agricultura de precisión no es una promesa, sino una herramienta consolidada. Hay drones que siembran la tierra desde el aire o maquinaria que puede funcionar las 24 horas sin conductor

Los drones ayudan en la siembra de las tierras con gran precisión.

Los drones ayudan en la siembra de las tierras con gran precisión. / Jaime Galindo

Zaragoza

Hace unos pocos años, hablar de sembrar con precisión milimétrica, tratar cultivos sin conductor o decidir cuánta semilla echar en cada metro cuadrado desde una pantalla parecía ciencia ficción. Hoy, esa imagen ya forma parte del día a día del campo. La agricultura desde el salón de casa ha dejado de ser una quimera para convertirse en una realidad tangible. Todo esto puede verse en la Feria Internacional de la Maquinaria Agrícola (FIMA), que se celebra hasta el próximo sábado 14 de febrero en Zaragoza.

Entre las principales novedades de esta edición destaca la puesta en marcha de FIMA Tech, un nuevo espacio específicamente dedicado a la innovación y la tecnología aplicada al campo. Este ámbito reúne al sector agrícola para presentar soluciones vinculadas a la digitalización, la automatización y la agricultura de precisión, en línea con los retos actuales.

“Esto casi suena a ciencia ficción, pero ya ha llegado”, resume Alfredo de la Fuente, de Maquinaria Agrícola Segués, al presentar una sembradora de siembra directa diseñada para regenerar praderas naturales sin romper la estructura del suelo. “Es como cortar la tierra con un cuchillo. Dejamos la semilla justo donde tiene que ir y la tapamos sin levantar la superficie”, explica. Es una solución pensada para terrenos que llevan décadas sin laboreo y donde cualquier alteración supondría un daño irreversible.

La máquina, equipada con una tolva presurizada y dosificación eléctrica, permite ajustar la siembra y el abonado en función de la productividad del terreno. “En una zona más fértil puedes tirar más semilla y en otra menos. Todo se controla desde la pantalla”, añade.

Esa misma lógica de control y precisión se extiende al resto de fases del cultivo. Desde John Deere, Noé Camarero subraya que la agricultura de precisión ya no es una promesa, sino una herramienta consolidada. “Llevamos 25 años trabajando en esto. Hoy puedes documentar el campo, generar datos y tomar decisiones para ser más rentable con la misma superficie”, señala.

Uno de los ejemplos más visibles es su atomizador autónomo, capaz de trabajar solo en explotaciones de olivar o frutales. “Programas la parcela y el equipo entra calle por calle. Además, adapta la pulverización a la masa foliar real del árbol. Donde hay menos vegetación, cierra boquillas y donde hay más, abre”, explica. Un tratamiento preciso, sin conductor y con menor consumo de producto.

A ello se suman los drones agrícolas, que ya no solo observan desde el aire, sino que analizan el cultivo y aplican tratamientos selectivos. “Planificas el vuelo, pides los permisos y el dron hace el trabajo de forma automática”, apunta Julio Sopeña, también en el 'stand' de John Deere. “Es como un robot aspirador, pero volando sobre el campo y actuando solo donde hace falta”, añade.

En momentos en los que no se puede acceder a las parcelas con la maquinaria tradicional, como puede suceder durante momentos de tormentas intensas, esta tecnología ofrece una solución eficaz para atajar problemas del cultivo y mejorar la sanidad vegetal.

Esta maquina ayuda a sembrar los campos con precisión milimétrica.

Esta maquina ayuda a sembrar los campos con precisión milimétrica. / Jaime Galindo

"Por un lado, permite realizar aplicaciones cuando el terreno no es accesible y, por otro, facilita el análisis aéreo de los cultivos para detectar dónde se necesita un mayor aporte de nutrientes o dónde aparecen enfermedades. A partir de ahí, se puede actuar solo en las zonas concretas que lo requieren, con una aplicación muy controlada y precisa", añade Sopeña. En definitiva, "el campo puede gestionarse casi desde el sofá de casa", incide.

Eso sí, para hacer volar a un dron hay que pedir los permisos pertinentes a las autoridades de competencia aérea. El aparato hace el recorrido solo, sin manejo del operador: "Incluye una programación completa, no hay una dirección manual. Debe ser todo automático", avisan desde John Deere.

A golpe de clic

La automatización también responde a un problema estructural del sector: la falta de mano de obra. Ramón Segués, responsable de Maquinaria Agrícola Segués, lo resume con claridad al presentar un equipo autónomo de alta precisión. “Esto ha venido para quedarse. Si lo tienes bien programado, puede trabajar 24 horas seguidas y hacerlo incluso mejor que un operario”, detalla. El sistema se detiene solo “si detecta obstáculos, falta de combustible o de producto, y espera a que el operario intervenga”.

La innovación tecnológica permite a los agricultores crear rutas de trabajo personalizadas y cargarlas directamente de forma inalámbrica en los robots de campo. En un solo clic, el trabajo se simplifica, lo que garantiza la máxima adaptabilidad.

La digitalización de los procesos, la conectividad, el uso de datos, la automatización, los sistemas de pesaje inteligentes, la robótica y las tecnologías emergentes están transformando el campo. El futuro ha llegado al sector agrícola, un mundo que trabaja para no quedarse atrás. Lo que hace unos años era mera ciencia ficción, hoy es realidad: "Hacía atrás ya no vamos a ir", bromea Segués.

Las técnicas de vanguardia permiten sembrar, tratar y gestionar cultivos a distancia, optimizando recursos y reduciendo costes, mientras el agricultor toma decisiones basadas en datos reales. La agricultura del futuro ya está aquí, y en muchos casos se controla desde el salón de casa.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents