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Comienza el desmontaje de las históricas farolas de la céntrica calle Alfonso I de Zaragoza, una seña de identidad que era una "réplica" de Averly

El consistorio decidió sustituirlas por otras luminarias más eficientes que no atesoran el simbolismo de la vieja fundición aragonesa aunque "hace décadas que ya no son las originales"

VÍDEO | Desmontan las míticas farolas de la calle Alfonso de Zaragoza para colocar unas de plástico

Josema Molina

Zaragoza

Las famosas farolas de Averly empiezan a abandonar uno de los espacios más emblemáticos de Zaragoza al que le ha dado durante décadas una seña de identidad. Los planes del ayuntamiento para la céntrica calle Alfonso I, ya anunciados en el mes de enero, han empezado a ejecutarse ante la atenta mirada de vecinos, comerciantes y viandantes en general que este miércoles transitaban por este vial por el que pasan a diario miles de personas y que conecta la plaza del Pilar con el Coso.

Los operarios han empezado a desmontar las primeras farolas que fabricó la histórica fundición de Averly para la capital aragonesa. Su fabricación data de finales del siglo XIX, gracias a unos moldes únicos e irrepetibles que sirvieron para trasladar a la calle Alfonso I uno de sus lotes más limitados en su larga trayectoria desde la capital aragonesa. Productos como estas farolas han ido desapareciendo de la escena urbana en la ciudad y ahora le toca el turno a la calle donde han sido más emblemáticas y reconocibles.

Aunque desde el ayuntamiento matizan que "solo se van a cambiar las farolas que coronan la columna" de hierro fabricados por Averly hace más de cien años, que se van a mantener, y que en realidad estos elementos del alumbrado "llevan décadas sin ser las originales, ya que se sustituyeron por réplicas fabricadas por otra marca comercial". Por lo tanto, la pérdida de valor patrimonial no es tanta, aunque esta es una circunstancia desconocida para los vecinos y comerciantes de la zona que se han sobresaltado con los trabajos que se estaban realizando. Sobre todo porque se están cambiando por un material distinto y con un color distinto al gris oscuro de la marca original que sí luce en el báculo principal. Los que se están colocando son similares a los que ya se colocaron en la calle Don Jaime I.

Atarés cambió las originales en 2001

Al parecer, estas farolas que coronan las columnas originales fabricadas por Averly fueron sustituidas "en el año 2001 por otras fabricadas en aluminio", siendo entonces José Atarés alcalde de Zaragoza, también del PP, y que se le compraron, curiosamente, a la nueva Averly, que es la empresa que mantiene su actividad con uno de los herederos de la familia Hauke, descendientes de Antonio Averly, que fue quien creó la vieja fundición zaragozana en el siglo XIX. Ahora, eso sí, no cuentan con toda la maquinaria que durante el siglo pasado dio esplendor a la marca original.

Las históricas farolas de la Fundición Averly, creada en 1853 en la capital aragonesa por el francés Antonio Averly, han sido reconocidas por su elegancia y valor patrimonial como una de las joyas que conservaba Zaragoza en sus calles. Fueron fabricadas en el último cuarto del siglo XIX por este referente de la industria de Aragón que estaba especializada en el hierro y el bronce. Y salieron de unos moldes propios que hasta hace pocos años aún conservaba en sus viejas instalaciones del paseo María Agustín, donde estaba instalada desde 1880 y antes de que la propiedad vendiera el suelo a la promotora Brial, que ha construido pisos de lujo en ellos. Una operación de la que solo se salvó de la piqueta una nave de la antigua fundición, la residencia familiar y el jardín decimonónico que la rodea.

Sus farolas, y las papeleras que aún se conservan, en la calle Alfonso I han sido durante décadas todo un símbolo de este céntrico vial de Zaragoza. Su diseño clásico, y único en el mundo, le convirtieron en una seña de identidad que atraía a numerosos visitantes a la ciudad, especialmente durante la época navideña a mediados del siglo XX.

No eran las únicas que se instalaron en la ciudad aprovechando que tenían en Zaragoza a una de las fundiciones más prestigiosas del mundo y que de sus talleres salían productos que se exportaban a muchas otras ciudades y países. Era una época de esplendor y la capital aragonesa sacó provecho de su proximidad y su prestigio para exportar elementos tan valiosos a las calles. Fueron a la calle Alfonso I pero también al Coso, con farolas similares, o a numerosos viales donde se instalaron adornos que llevaban su rúbrica.

También la lleva el Monumento al Justicia de Aragón, en la plaza Aragón, donde también están presentes en la verja de Capitanía, o en la Fuente de la Samaritana o los chapiteles de la catedral de la Seo y de las torres de la basílica del Pilar. Estos elementos han ido resistiendo al paso del tiempo y, en el caso del mobiliario, la fabricación de nuevos elementos más modernos han ido reemplazando a estas joyas del patrimonio industrial aragonés.

Se conservarán en los almacenes municipales

Ahora desaparecerá de la escena urbana su principal legado para Zaragoza, el que está presente en la calle Alfonso I, que serán reemplazados por farolas y luminarias fabricadas por la empresa navarra Alumbrado Técnico Público (ATP) y que son menos simbólicas por no tener tanta historia, pero más resistentes, según remarcan desde el ayuntamiento, gracias a la utilzación del polímero, que según explica la empresa, es el mejor del mercado y el que mejores prestaciones ofrece para el alumbrado público en las ciudades. Un material que ya se ha empleado en otras ubicaciones, como por ejemplo el entorno del Portillo, cerca de los antiguos suelos de Averly en María Agustín. No son, remarcan desde la empresa, de peor calidad que las que había hasta ahora.

Desde el Ayuntamiento de Zaragoza han señalado este miércoles que este cambio se enmarca dentro del plan de mordenización de luminarias de la ciudad. De hecho, las farolas se adaptan a las luces led en las calles en las que esto es técnicamente posible, como ha sucedido en San Vicente de Paúl y en otros tramos de la calle Don Jaime.

La sustitución, según indican fuentes municiales, se hace por elementos más resistentes, además garantizan que los viejos faroles se conservan adecuadamente en los almacenes municipales. Este cambio de los faroles metálicos también se ha llevado a cabo en la renovación de la zona Zamoray Pignatelli.

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