Así ha cambiado la calle Alfonso I de Zaragoza a lo largo de su historia
Esta céntrica avenida estuvo a punto de tener un paseo gemelo

GRAN ARCHIVO ZARAGOZA ANTIGUA

La polémica del cambio en las farolas de la calle Alfonso I, que mantendrán su estética pero sustituirán a las que hasta ahora iluminaban esta céntrica vía, ha vuelto a encender el debate sobre la estética de una calle que es una de las más emblemáticas, sino la que más, de Zaragoza. En los últimos años, la polémica se ha centrado en la apertura de algunos negocios, la mayoría de ellos franquicias, que han transformado -y no para bien- la imagen de esta arteria que une el Pilar con el Coso.
No obstante, la evolución de esta calle ha ido mucho más allá del cambio de los escaparates y los carteles de los comercios. La creación de la vía ya supuso en sí una transformación radical del Casco Histórico, ya que esta arteria no constaba en el tramado original de la ciudad romana. Su apertura supuso la demolición de decenas de bloques de viviendas con el objetivo de habilitar una avenida señorial en la que pudiera instalarse la burguesía de la época.
Fue a mediados del siglo XIX cuando se planteó la apertura de una calle que conectara el Coso con la plaza del Pilar, al estilo de las avenidas que se estaban construyendo en las grandes ciudades europeas en pos de un nuevo urbanismo que pretendía dejar atrás la oscuridad y el desorden de las callejuelas de las ciudades medievales. El proyecto se planteó en los años 50 de ese siglo pero no se hizo realidad hasta 1865 debido a la falta de fondos y a las dificultades para expropiar a todos los vecinos afectados por los derribos.

Calle Alfonso al inicio del pasado siglo XX. / GRAN ARCHIVO ZARAGOZA ANTIGUA
Una vez abierta se permitió la circulación de carruajes y peatones por un entorno que a punto estuvo de sumar una avenida paralela. Y es que por aquella misma época se planteó también prolongar el paseo Independencia de Zaragoza, arrasando con las callejuelas que hoy en día conforman El Tubo, para unir la actual plaza España con el entorno del Pilar. Este plan llegó a ejecutarse en parte y de ahí el espacio libre que hoy hay frente a la sede de la Delegación del Gobierno.
A lo largo del siglo XX, la calle Alfonso I se convirtió en la principal arteria comercial de la capital aragonesa. La vía se llenó de tiendas de moda y comercios lujosos que hoy todavía se intuyen. Es el caso del Café 1885, en la esquina de la calle Alfonso I con la calle Contamina, que mantiene la estética de lo que un día fue la joyería Aladrén.
La peatonalización
Con el paso del tiempo y la evolución de los modelos de comercio y los hábitos de los consumidores, la calle Alfonso I se convirtió en el hogar de dos firmas de grandes almacenes. Los primeros fueron los almacenes El Águila, diseñados por el arquitecto Miguel Ángel Navarro en 1916. El edificio sigue en pie y es el que está a la altura del número 3, en cuyos bajos hoy hay un Estanco y la tienda de La Casa de las Carcasas, con su estética exterior más que cuestionable. El edificio, en su momento, estuvo coronado por la escultura de un águila en referencia al nombre de los grandes almacenes, pero desapareció, lo que cambió la silueta de las techumbres de esta céntrica avenida.
No obstante, estos no fueron los grandes almacenes más afamados que instalaron su sede en la calle Alfonso. Esos fueron, sin duda, los almacenes Gay, una tienda de ocho plantas que se instaló en la esquina con la calle Fuenclara en un edificio sin ventanas, inaugurando un estilo que después se ha repetido en este modelo de comercios.

El alcalde Pepe Atarés inaugura la peatonalización de la calle Alfonso. / GRAN ARCHIVO ZARAGOZA ANTIGUA
La tienda se inauguró en 1967 pero no ha sobrevivido hasta nuestros días. En 2006 finalizó la transformación del edificio, comprado por el grupo empresarial que preside Juan Forcén, que convirtió el inmueble en un moderno bloque de oficinas que, eso sí, respetó las formas del inmueble original y que a pesar de suponer un cambio brusco con respecto a lo que había en el solar, introdujo nuevos e interesantes elementos de diseño y arquitectura contemporánea en una calle anclada en los estilos propios del siglo XIX.
A pie de calle, el relevo en los bajos comerciales son lo que más ha transformado una calle en la que apenas quedan comercios de aquellos "de los de toda la vida". Las franquicias y grandes marcas copan los establecimientos en una calle que, por lo menos, no tiene demasiados locales vacíos. En los últimos tiempos esta transformación comercial se hace visible en la apertura de nuevas tiendas de café de especialidad en antiguas joyerías y tiendas de productos locales.
Pero, sin duda, lo que más ha transformado la calle Alfonso I en los últimos años es la peatonalización de la vía, un proyecto que se ejecutó hace ahora un cuarto de siglo y que, entre otras cuestiones, impulsó el relevo comercial de esta arteria zaragozana. Los coches desaparecieron, ganando así espacio para los peatones, unos peatones que ahora estarán iluminados por unas farolas nuevas.
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