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La paralización del derribo del edificio de Correos condiciona los plazos de las obras de todo el plan del Portillo en Zaragoza

Si Patrimonio no se pronuncia antes de noviembre, provocará que la finalización de los trabajos se retrase y encarezca los costes y si decide catalogarlo, obligará a rehacer el proyecto redactado y ya adjudicado en un contrato millonario.

El Gobierno de Aragon ha paralizado el derribo del edificio de Correos de Zaragoza

El Periódico de Aragón

Zaragoza

Las obras de rehabilitación de la zona de la antigua estación de El Portillo continúan, aunque con matices. El Gobierno de Aragón paralizó la demolición del edificio de Correos en la calle Anselmo Clavé en Zaragoza, pero se va a poder seguir trabajando en el entorno. Es más, todavía se está pendiente de conocer si este contratiempo puede afectar a la duración de las obras, ya que, en principio, la zona se rehabilitará por completo de un modo u otro. Lo que sí quedan comprometidos son los plazos de ejecución. Y es que esta inesperada decisión de Patrimonio de paralizar el derribo ya condiciona el cumplimiento de los plazos y los costes de un contrato ya adjudicado a la UTE formada por Acciona y MLN.

Esto es así porque, entre otras cosas, la decisión del órgano autonómico puede comprometer el cumplimiento por dos motivos: por cuál sea su decisión definitiva y, en segundo lugar, cuándo la notifique. En el primer caso, porque si finalmente decide que este edificio merece ser reconocido como un Bien de Interés Cultural (BIC) y, por tanto, catalogarlo y protegerlo evitando su demolición, esto obligaría a los promotores de la obra, la sociedad pública Zaragoza Alta Velocidad (que tiene al Gobierno central, a través de Adif, a la DGA y al Ayuntamiento de Zaragoza como accionistas) a rediseñar todo el proyecto de reconversión de los suelos del Portillo. Esto encarecería el proyecto y pospondría su culminación más allá de la actual legislatura.

Si al final desestima la petición de las asociaciones que lo reclaman y mantiene viva la licencia municipal que autoriza su derribo, solo mantendrá a salvo el plazo de ejecución global de trece meses –que finaliza en febrero de 2027 si no hay imprevistos– si se pronuncia antes del próximo mes de noviembre. Por los trabajos para eliminar este histórico inmueble y acondicionar el suelo que ocupa en la futura reconversión global se estima que durarán tres meses en el momento en que se ejecuten.

De hecho, ni siquiera estaba previsto acometerlo al inicio del contrato, sino en la recta final, así que eso es lo que aporta más tranquilidad en el tránsito actual tras la paralización cautelar, en un contexto de incertidumbre en el que el reloj corre en contra de los intereses de la propia Administración.

Ahora mismo se desconoce si la obra incluirá o no el derribo del emblemático edificio. Actualmente, se está estudiando si tiene el valor cultural necesario para ser protegido, tal y como solicitan las voces que reclaman su protección. Falta por saber cuándo se podrá llevar a cabo el derribo del edificio de Correos, incluso si es o no posible. Una vez analizado el expediente, se decidirá si la muestra de arquitectura brutalista puede ser considerada un Bien de Interés Cultural (BIC). En caso de que no sea así, el edificio se derrumbará como estaba previsto.

La rehabilitación total de la zona la firman Adif, con un 50% del presupuesto, el Gobierno de Aragón, con un 25%, y el Ayuntamiento de Zaragoza, con el 25% restante. La empresa adjudicataria de las obras se encuentra a la espera de que el Ejecutivo autonómico dé luz verde al proyecto impulsado Zaragoza Alta Velocidad y en el que el Ayuntamiento de Zaragoza es el principal interesado en que se lleve a cabo.

En este caso no existen discrepancias políticas, dado que el Gobierno de Aragón, presidido en funciones por Jorge Azcón, y el ayuntamiento están regidos por el Partido Popular. Sin embargo, ante la reclamación planteada, el área de Protección del Patrimonio Cultural decidió frenar cualquier actividad que pueda desnaturalizar el inmueble a la espera de estudiar si el edificio es considerado BIC.

La empresa adjudicataria ha tenido esta semana constancia de la situación, justo cuando se estaban iniciando los trabajos de limpieza interior y preparativos para la demolición. El jueves recibió ya la comunicación oficial y, desde ese momento, no se ha vuelto a trabajar en el edificio de Correos. En estos momentos, la intervención sobre el inmueble está completamente detenida y no hay plazos sobre la mesa.

Estado de las obras en el entorno de la estación del Portillo.

Estado de las obras en el entorno de la estación del Portillo. / Jaime Galindo

El proyecto aprobado para la calle zaragozana Anselmo Clavé contempla la ampliación de la calle y el rediseño de las aceras ocupando el espacio donde se levanta actualmente Correos. Si el inmueble actual se mantiene, habría que rehacer por completo el proyecto en ese tramo, replantear alineaciones y redefinir la urbanización. No sería empezar desde cero, pero sí implicaría una revisión integral del diseño previsto. Este escenario implicaría un cambio en el planteamiento inicial y podría significar un retraso significativo en las obras.

Conviene recordar que, en la planificación inicial, la demolición del edificio de Correos estaba prevista para una fase más adelantada de la obra, ya que dependía de la cesión formal y de distintas autorizaciones administrativas. Ante la llegada de todos los permisos, se optó por adelantar el derribo para facilitar el desarrollo de los trabajos.

Sigue la obra en otras zonas

Mientras tanto, el resto de la actuación continúa. Se han iniciado demoliciones en otras zonas, desbroces y talas. En el entorno del parque ya se han eliminado ejemplares de árboles que no estaban catalogados. En Anselmo Clavé, las talas realizarán por fases y conforme avance la obra, siguiendo las indicaciones de Parques y Jardines. Las actuaciones sobre algunos árboles en ese eje están, de momento, paralizadas.

También se ha comenzado a trabajar en el tramo de Anselmo Clavé comprendido entre Mayandía y la zona próxima a la antigua estación, con cortes parciales de la calle para ejecutar labores de saneamiento y urbanización. En paralelo, existen ciertas limitaciones en áreas donde es necesaria la aprobación o neutralización previa por parte de Adif, lo que condiciona el acceso a determinados puntos, aunque el ritmo general de la obra que convertirá esta área en uno de los parques más grandes de Zaragoza se mantiene.

Otro aspecto relevante es el estado de los suelos del Portillo. Como ocurre en muchos antiguos terrenos ferroviarios, están catalogados como contaminados, principalmente por restos de hidrocarburos. También están catalogadas como áreas contaminadas las partes que incluyen restos de las vías.

El proyecto ya contemplaba esta circunstancia: las tierras afectadas no se excavan, sino que se confinan bajo una capa geotextil y nuevas aportaciones de material. La aparición de restos de vías en el subsuelo tampoco va a suponer un contratiempo añadido.

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