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Los trabajadores de Mann Hummel protestan en Zaragoza contra el ere: “Es un golpe cruel al corazón de 158 familias”

Plantilla, familiares y amigos se han manifestado con miedo, rabia e indignación ante un despido colectivo que consideran injusto y desproporcionado

Los trabajadores de Mann Hummel protestan en Zaragoza por el ere de la empresa

LAURA TRIVES

Zaragoza

El viento huracanado que azotaba esta mañana Zaragoza no ha restado presencia a trabajadores, familias, amigos y conocidos de la plantilla de Mann Hummel en Aragón, e incluso a compañeros de otros centros de trabajo. Todo lo contrario. Más de 300 personas se han concentrado en la plaza de España para protestar contra el ere planteado en la planta.

No ha sido únicamente una movilización laboral. Ha sido una concentración cargada de rabia, miedo y una sensación compartida de injusticia. “Esto es un golpe cruel al corazón de 158 familias”, resumían varios de los trabajadores afectados, con las voces entrecortadas. En el seno de la concentración, compañeros, familiares y amigos sostenían pancartas y coreaban consignas en defensa de los empleos amenazados.

“En la dirección de la compañía no saben todo lo que hay detrás. He venido con mi familia, igual que el resto de compañeros, para intentar reflejar nuestro malestar. A ver si toda esta historia puede quedarse en nada y todos podamos seguir trabajando”, apunta Juan José, quien desea que “nadie salga perjudicado”.

La respuesta ha sido mayoritaria, lo que demuestra que Mann Hummel es más que números en Aragón. “Esta es una empresa familiar. La situación nos llegó de sopetón, sin que nadie lo esperara”, añade.

Entre la plantilla también duelen las formas: “Nos enteramos antes de Navidad… Es una decisión totalmente cruel”, detalla Juan José, antes de lanzar una reflexión que duele aún más: “Entre la plantilla pensamos que, al paso que vamos, nos van a cerrar la empresa”.

El mensaje que más se repetía iba más allá de la cifra. Ya no es solo defender el puesto de trabajo de los 158 compañeros. Es reflejar el malestar ante una decisión empresarial que consideran incomprensible. La plantilla no entiende cómo se puede hablar de causas productivas cuando, según defienden, la carga de trabajo continúa y la fábrica sigue sacando adelante la producción.

“Éramos una empresa líder y estaban muy contentos con nosotros. De repente, y sin esperarlo, nos han presentado un ere”, destaca por su parte Francisco, a quien la respuesta de este sábado le da fuerzas para seguir peleando. “Se está jugando con el futuro de muchas familias. Espero que se pueda resolver y que sea lo más leve posible”.

En la plaza no solo había trabajadores. Había parejas preocupadas, hijos pequeños agarrados de la mano, padres que miran al futuro con incertidumbre.

Luis ya no trabaja en la empresa, pero ha acudido con su mujer, Elena, para apoyar a quienes todavía considera sus compañeros. “Llevan toda la vida trabajando aquí y es una vergüenza lo que está pasando. Aunque ganen dinero, dicen que no llegan a los objetivos. Cogen y se llevan la fábrica a otro lado y aquí no ha pasado nada después de 60 años”, lamentan.

Ahora les interesa sacar a la gente que más cobra y, si pueden, llevársela a otro lugar donde los trabajadores cobren menos”, añaden.

En seis décadas, recuerdan varios trabajadores, nunca había habido un conflicto de esta magnitud. “Ni una huelga, ni una protesta. Cada año han tenido beneficios. Los números salen, así que esto no tiene sentido”, coinciden José Luis y José Ángel, quienes muestran su satisfacción por la respuesta de la gente en la plaza de España. “La dirección no ha contado con que está jugando con el futuro de mucha gente. ¿Ganas dinero y sobran 158 personas? Aquí pasa algo que no se entiende. Quieren llevarse el trabajo fuera y ganar más dinero”.

Carlos, presidente del comité de empresa, apunta directamente a la dirección: “Estamos ante una irresponsabilidad de un grupo de un tamaño considerable. Llevamos 60 años en Zaragoza dando cuantiosos beneficios, haciendo cosas importantes. Es una deslocalización en toda regla. Se quieren llevar parte de la fábrica a otro país del centro de Europa. No hay argumentos”.

La protesta terminó con una certeza compartida: el conflicto no ha hecho más que empezar. Detrás de cada cifra del ere hay una historia que este sábado, en pleno centro de Zaragoza, se ha hecho escuchar.

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