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Un desalojo en menos de seis horas en Torre Urzáiz (Zaragoza): "Estamos hartos: esto no es zona inundable, en mis escrituras figura como terreno urbanizable"

Varios de los vecinos desplazados se ven obligados a vivir en caravanas al tiempo que piden una intervención en el cauce del Ebro que les evite poner en riesgo sus pertenencias personales

Un desalojo en menos de seis horas en Torre Urzáiz

Miguel Ángel Gracia

David Chic

David Chic

Zaragoza

La avenida ordinaria en el río Ebro ha provocado notables inconvenientes en más de medio centenar de vecinos de la urbanización de Torre Urzáiz de Zaragoza. Los vecinos del enclave, frente a la Cartuja Baja, muestran su enfado por el poco tiempo que han tenido para el desalojo al que se les ha obligado por seguridad, al mismo tiempo que denuncian que los problemas relacionados con las crecidas se han multiplicado en los últimos veinte años debido a la mala gestión del cauce. "Estamos hartos: esto no es zona inundable, en mis escrituras figura como terreno urbanizable", explica una de las vecinas reunidas en un bar de Pastriz para abordar las necesidades que les quedan tras abandonar sus hogares.

"Nos avisaron a las doce del mediodía del lunes para que saliéramos inmediatamente, pero esas no son formas de abordar una emergencia", señala una de las vecinas, Nuria Sofín. "En ese momento no había un peligro inmediato, por eso nos podían haber avisado con más tiempo, aquí ha gente mayor, hay niños... Esto no es coger el monedero y echar a correr: dentro de las casas está nuestra vida", indica al recordar que ante riadas similares otras veces han recibido el aviso con varios días de antelación.

En total, calculan que solo tuvieron en la jornada de este lunes seis horas para tratar de poner a salvo sus pertenencias. Un situación que deja "impotencia y tristeza" cada vez que se ven obligados a transitar por ella. "No se pueden tapar puertas o ventanas no sirve de nada porque el agua sube y no hay quien la pare. Lo único que puedes hacer es sacar lo valioso, las cosas personales y subir los motores o lo que puedas a lo alto. Pero nadie te asegura que se salve nada", afirma Sofín.

Las riadas se suceden con cierta regularidad desde hace dos décadas, según recuerdan los vecinos. Por ejemplo, explican que en la riada de 2021 el agua subió un metro y medio "y lo arrasó todo". Como sucede siempre que se habla del Ebro, la imprevisibilidad del cauce complica cualquier tipo de prevención. "Nosotros vemos que el río está cada vez más embozado, más sucio", denuncian. Y además, señalan que se han realizado obras de canalización y urbanización en las orillas que han cambiado su discurrir natural.

Ahora, hasta que las aguas bajen el próximo fin de semana, la única opción que tienen es la de esperar con resignación. "Los seguros atienden a nuestras reclamaciones si el agua no llega a causar daños", aseguran. Gran parte de los vecinos afectados se han desplazado a casas de familiares, pero advierten que existen perfiles "que no tienen esa opción". En estos momentos señalan que hay una vecina "en un descampado con su perra esperando en una caravana" y otra pareja con dos niños "en una furgoneta esperando a ver si habilitan el pabellón de Pastriz". Además, indican que una pareja de 61 años que ha tenido que pagarse "un hostal de su bolsillo".

Para evitar estos problemas, reclaman "limpieza del cauce y refuerzo de las motas", pues inciden en que el terreno es perfectamente habitable. "Nosotros no vivimos en una zona inundable, pagamos la hipoteca y no nos podemos marchar, no hay derecho a que nos desalojen de un día para otro", asegura María Nieves Ruiz, otra de las vecinas afectadas por el desalojo municipal que recuerda que hace 40 años ninguna de las afecciones superaba los diez centímetros. "No nos podemos marchar de aquí, estas son nuestras casas y pagamos nuestro IBI correctamente aunque nos ignoren políticamente", aseguran con cansancio.

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