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Mercería Ibarra, la nueva vida de un negocio tradicional en el centro de Zaragoza que pasa de madre a hija: "Ha venido gente hasta de Andalucía"

Con un futuro traslado a un local más grande en la Raquel y su madre Maritina siguen poniendo en valor el oficio de la costura

Durante décadas el sonido de las máquinas de coser, los dedales y las puntadas en la ropa han sido parte del paisaje cotidiano de muchos barrios. En cada calle había una modista capaz de transformar una simple tela en un maravilloso vestido, y una mercera que sabía exactamente que hilo combinaba con aquellas telas "para una ocasión especial".

Hoy, sin embargo, pocos de estos negocios de toda la vida siguen en pie y se enfrentan a una realidad cada vez más difícil. Aunque, callejeando, siempre encontramos historias que emocionan, donde los hijos cogen las riendas del negocio de sus padres y se aventuran en un camino nuevo, intentando adaptar tradición con modernidad del siglo XXI.

Así es la historia de Maritina y Raquel, madre e hija a la cabeza de una pequeña mercería en la calle Vírgenes, en pleno corazón de Zaragoza que llego a sus manos hace 9 años por un traspaso y gracias a las redes sociales y al amor por su trabajo impulsan día a día su negocio hasta tener un nuevo reto: cambiar próximamente de local.

Reportaje negocio local "Mercería Ibarra", a la 13:30 en su tienda de la calle Vírgenes 5. Están avisadas, importante una foto de madre e hija que son las que llevan el negocio. Si podéis sacar también una foto a su futura tienda, esta al lado, en calle Espoz y mina número 6, esquina con la plaza san braulio.

Maritina y Raquel, madre e hija, en su mercería de la calle Vírgenes 5 de Zaragoza. / Jaime Galindo / EPA

Una pequeña mercería local

“Empezamos hace ocho años —en septiembre hará nueve—. En realidad, yo me dedicaba a la costura, pero tengo las manos mal y esto se me puso en el camino; decidí cogerlo”, así comienza la historia de Maritina en este pequeño local. “Estaba bastante abandonado, así que fue como no empezar de cero, sino por debajo de cero”.

Recuerda que el primer año fue especialmente duro. Su hija Raquel, que ahora trabaja mano a mano junto a ella, por aquel entonces estaba estudiando y solo podía acercarse a ratos para echarle una mano.

Aunque Raquel cursaba una rama relacionada con la informática, intentaba ayudar en la tienda todo lo posible. “El primer año del grado estudiaba por las tardes. Entonces venía por las mañanas, pero muy poco, porque también tenía que estudiar. Y el segundo año ya empecé a venir más, porque tenía menos asignaturas”. Así comenzó a familiarizarse con el negocio, aprendiendo de su mejor apoyo: su madre.

Reportaje negocio local "Mercería Ibarra", a la 13:30 en su tienda de la calle Vírgenes 5. Están avisadas, importante una foto de madre e hija que son las que llevan el negocio. Si podéis sacar también una foto a su futura tienda, esta al lado, en calle Espoz y mina número 6, esquina con la plaza san braulio.

Aunque Raquel cursaba una rama relacionada con la informática, intentaba ayudar en la tienda todo lo posible. / Jaime Galindo / EPA

“Directamente, me gustó”, confiesa. “Algo sabía, porque desde pequeña íbamos al taller en verano y desenhebraba agujas o hacía alguna cosa. Algo entiendes, pero no tenía ni idea”. Poco a poco fue ganando seguridad. “Después de venir constantemente, dije: me gusta. Es cierto que para la costura soy poco paciente, pero he cultivado la paciencia en la tienda”, añade entre risas, recordando cómo terminó convirtiéndose en el futuro relevo de su madre.

Una nueva cara al negocio: cambio de ubicación

Gracias al relevo generacional, estos negocios tienen nuevas oportunidades y visiones, por ejemplo, las redes sociales, ahora desde su perfil de Instagram tienen más de 2000 seguidores. "Hemos tenido clientes que me dicen, oye, vengo y quiero esto. Por ejemplo, me enseñan la foto del Instagram o hemos hecho pedidos a Madrid o Islas Baleares. Y han venido a la tienda de Burgos, Valencia, Andalucía...", cuenta Raquel, que es la cara visible en los vídeos.

Ahora ya la tienda se les queda pequeña, por ello, han decidido trasladarse a la calle Espoz y Mina, número 6, más concretamente haciendo esquina con la plaza San Braulio. "Estamos impacientes. Se queda pequeña la tienda. Pero tanto para clientes como para nosotras. No es cómodo porque las personas a lo mejor vienen en grupos. O sea, vienen tres, cuatro personas... Con dos grupos que haya, ya no encajan".

Reportaje negocio local "Mercería Ibarra", a la 13:30 en su tienda de la calle Vírgenes 5. Están avisadas, importante una foto de madre e hija que son las que llevan el negocio. Si podéis sacar también una foto a su futura tienda, esta al lado, en calle Espoz y mina número 6, esquina con la plaza san braulio.

El nuevo local de Mercería Ibarra, en la calle Espoz y Mina, al que se trasladará próximamente. / Jaime Galindo / EPA

El caso de Maritina y Raquel demuestra que el relevo generacional no solo mantiene viva la tradición de los negocios locales, sino que les da nueva vida y posibilidades de crecimiento. Cuando los hijos se implican, aportan ideas frescas, habilidades digitales y nuevas formas de llegar a los clientes, sin perder la esencia que construyeron sus padres. Así, esta pequeña mercería ha logrado adaptarse al siglo XXI, combinando experiencia, cercanía y modernidad, y asegurando que oficios que parecían condenados a desaparecer sigan formando parte de nuestros barrios y nuestras vidas.

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