Así será la reintroducción del lince en Zaragoza: una finca con el triple de conejos de lo habitual y protección contra los atropellos
Los felinos convivirán con corzos, garduñas, sisones y avutardas en un terreno de gran diversidad ecológica que podrán abandonar cuando la población se estabilice

Tres de los linces nacidos el pasado año en la finca de El Acebuche en Doñana. / Lynx ex situ

El próximo 10 de marzo la biodiversidad en Aragón dará un vuelco con el regreso del lince ibérico a las estepas zaragozanas. Un hito con pocos precedentes que significará la vuelta de un felino desaparecido en los años ochenta del siglo pasado a una finca en las afueras de Zaragoza con una superficie de 1,8 hectáreas, integradas en un entorno de vegetación rasa, a la que se espera que los nuevos habitantes se adapten sin problemas. El nuevo hábitat destaca por una alta densidad en la población de conejo, triplicando los estándares mínimos requeridos para la supervivencia de Winx y Waka (así se llaman los dos primeros vecinos) y sus descendientes y que le permitirán una alimentación fácil que podría garantizar una población estable en pocos años.
Esta reincorporación de la especie se enmarca en la Estrategia para la Conservación del lince ibérico de 2024 y significa la vuelta de estos animales a una zona mucho más al norte de la península que la realizada en fases previas. A pesar de la cercanía con el área metropolitana, se considera que la zona "garantiza la tranquilidad necesaria para la especie" y se identifica como el "punto estratégico de dispersión para todo el Valle del Ebro" gracias a la "excelente conservación del ecosistema de matorral", según ha destacado el director general de Medio Natural, Caza y Pesca del Gobierno de Aragón, Alfonso Calvo.
El proyecto contempla la liberación en los próximos meses de ocho ejemplares (cuatro machos y cuatro hembras) de un año de edad procedentes de diferentes centros de cría en cautividad de Andalucía, Extremadura y Portugal. Al tratarse de animales jóvenes sin experiencia previa en libertad, deberán superar un "periodo crítico de 30 días en el cercado" que se está ultimando estos días dentro de la finca Acampo Armijo. Con barrancos, densa vegetación y puntos de sombra está destinado al "perfeccionamiento de la caza" y la "fijación al territorio" para facilitar su asentamiento, ha destacado el jefe de sección de Especies Catalogadas, Rafael López del Río.
Además, dentro del cercado se ha realizado un "acondicionamiento del medio" mediante la instalación de zonas para la reproducción de los conejos (cada lince se puede zampar uno al día), bebederos artificiales, pastores eléctricos y cámaras de fototrampeo. Además habrá dos puestos de observación que permitan controlar su comportamiento y evitar peleas territoriales, pues algunos de los ejemplares no llegan socializados.

Trabajos en la finca Acampo Armijo en Torrecilla de Valmadrid para la llegada del lince. / El Periódico de Aragón
El referente al que se mira el proyecto es la reintroducción en Castilla-La Mancha donde se ha logrado que en una veintena de años la población supere el millar de ejemplares. Esto supone además de un notable avance en términos de biodiversidad un incuestionable atractivo turístico. "Los visitantes llegan desde muchos puntos del mundo para tratar de avistar linces, pero esperemos que en esta zona descubran la gran variedad natural de las estepas", indica el propietario de la finca, Fernando Rebollo.
Los linces son animales de hábitos nocturnos capaces de recorrer, una vez salgan de la zona controlada, más de 15 kilómetros al día. Por este motivo López del Río recuerda que todos los ejemplares portarán collares GPS para el seguimiento en tiempo real de sus movimientos. Esta monitorización será vital, como ha recordado Calvo, para controlar su evolución por toda la estepa sur de Zaragoza cuando expandan su territorio incluyendo términos como Fuendetodos, Mediana de Aragón, Quinto o Belchite.
Por otro lado, el programa está tratando de minimizar los riesgos para los nuevos ejemplares. En la Z40 en el entorno de Torrecilla de Valmadrid se incluirá señalización especial pidiendo reducir la velocidad para evitar atropellos. Además, se ha actuado en las balsas de riego de la zona instalando rampas, pasarelas y escalas de forma que los linces puedan salir de las mismas en el caso de caída accidental.
El objetivo final de este esfuerzo, que en el programa estatal ya ha alcanzado los 2.401 ejemplares censados, es lograr en un plazo de cinco años al menos "cuatro hembras reproductoras asentadas con descendencia" en territorio aragonés. Cuenta con una financiación europea de 230.000 euros con los que se afrontará la construcción de las instalaciones, la adquisición de material de seguimiento, los trabajos de mejora del hábitat y la creación de un equipo técnico específico
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