Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Los 'therians' sobresaltan al parque de las Delicias: "¡Ay, dios!, que me va a ver mi padre en una quedada: me voy a quedar sin pienso"

El segundo intento de reunión en Zaragoza de la subcultura juvenil se salda con la presencia estelar de un youtuber con máscara de tigre y una mezcla de morbo e incomprensión

El 'youtuber' Tiparraco y una 'therian' este viernes en el parque Delicias de Zaragoza.

El 'youtuber' Tiparraco y una 'therian' este viernes en el parque Delicias de Zaragoza. / Miguel Ángel Gracia / MIGUEL ANGEL GRACIA

David Chic

David Chic

Zaragoza

La exposición mediática no va con la naturaleza esquiva de los therians. Al menos en Zaragoza, que en su segunda quedada en grupo han provocado una notable expectación, algo de decepción y bastantes burlas hirientes. Es lo que tiene lo diferente cuando se expone a los ojos de las multitudes. Como subgrupo digital acostumbrado a las relaciones en las redes sociales, salir a la luz puede ser un paso complicado que este viernes en el parque de las Delicias no han llegado a dar.

"¡Ay, dios!, que me va a ver mi padre en una quedada therian: me voy a quedar sin pienso", bromeaba una adolescente pocos minutos antes de la hora marcada en Tik tok para el segundo encuentro de estas personas que dicen identificarse con animales. El caso es que en el lugar marcado para la cita solo había un par de redactores y una persona acostumbrada al mundo digital. El youtuber Tiparraco, con su máscara de tigre, cola y garras convenientemente furras ha tratado de captar con su cámara oculta a los primeros miembros de la comunidad viral. "Este es un fenómeno que nos ha sorprendido ahora, pero en Latinoamérica lleva bastante tiempo de actualidad", indica.

La quedada es un fracaso pese al buen humor de los primeros asistentes, que acceden a ponerse las máscaras que les proporciona el propio Tiparraco. "Muchos de los seguidores son adolescentes y personas muy jóvenes, es normal que estén asustados con lo que pasa, mi intención es hacer un falso documental algo crítico con estas cosas", manifiesta.

Crítico o no, poco a poco a su alrededor van llegando personas atraídas por la curiosidad de este colectivo que reivindica una conexión alternativa con el mundo animal celebrando sus vínculos espirituales con gatos, perros o cualquier otra especie. "Lo hemos visto en otras ciudades y queríamos saber qué era esto", explican las veinteañeras Mirian Horvath y Andrea Calavia, vecinas del barrio.

Como el resto de los asistentes, móvil en mano tratan de localizar entre la multidud una máscara. "No estamos ni a favor ni en contra, pero lo importante es que nadie haga daño a nadie", explican sobre el revuelo que la popularización de esta subcultura ha provocado entre determinados colectivos sociales, que han emprendido cacerías contra adolescentes que se han identificado como therians.

Un puñado de curiosos en el parque de las Delicias, este viernes.

Un puñado de curiosos en el parque de las Delicias, este viernes. / Miguel Ángel Gracia

Tiparraco ejerce como improvisado maestro de ceremonias y pronto se le acaban las máscaras blancas (cada uno ya se la tuneará siguiendo lo que le mande su conciencia) y lanza algunas preguntas que invitan a la reflexión: "¿Qué es mejor: un therian o un narcotraficante?". Responde otra veinteañera, Alicia Medina, previamente sorprendida con unos maullidos inesperados mientras tomaba algo en un banco: "Yo creo que un therian es peor que un narcotraficante, pues un narco sabes que te va a ofrecer droga, pero con un therian no sabes qué puede pasar. Yo he sentido pavor al verte venir". Lo inesperado a veces sucede.

De hecho, al poco tiempo se une a la reunión una menor con máscara blanca y negra, a lo dálmata, que se define como polytherian y asegura que no tiene una identificación concreta con ningún animal. La multitud, con ganas de participación, la rodea al instante para pedirle fotos y conocer sus opiniones, a lo que ella responde con algo de agobio. "¿Eres therian de verdad?, fuimos a la primera quedada en la plaza de La Seo y no había nadie", le gritan.

Entre los vecinos de Delicias, una mezcla de morbo e incomprensión. Normal que la mayoría de los integrantes de la subcultura, como pasa con furros, otherkis o góticos, prefieran mantener la discrección en sus círculos espacios de confianza y quedadas sin riesgo a miradas ajenas. "Creo que la gente de hoy tiene demasiado tiempo libre y demasiadas redes sociales, si tú sabes lo que eres no tienes que ser un gato", asegura otro veinteañero sin dejar de grabar con el móvil.

Tracking Pixel Contents