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Asador Fajardo, el restaurante de Zaragoza que vende 40.000 calçots al año: "No tienen mucho misterio"

Otros de sus platos estrella son los caracoles con alioli y la carne a la brasa

Alba Ortubia

Alba Ortubia

Zaragoza

Asador Fajardo es un restaurante sin pretensiones, de esos que cada vez escasean más. Presumen del producto de calidad y el amor a la brasa como mandamientos. Y cuando los cimientos de la buena gastronomía son firmes, no hacen falta excentricidades para triunfar. “La gente quiere cosas normales y sentirse en familia”, asegura Miguel Fajardo, que regenta el restaurante junto a su mujer Mari Carmen Flores desde hace 13 años.

Pero la normalidad se ha vuelto extraordinaria. Por eso, cuando uno llega al número 244 de la Avenida Montañana y observa unas cortinas de canutillo, los parroquianos frente al telediario y el olor a hogar del carbón, le inunda la nostalgia de aquella típica hostelería española que a veces parece languidecer frente a la innovación culinaria.

Este asador zaragozano demuestra que los restaurantes tradicionales aún triunfan. Miguel Ángel Fajardo se ha dedicado a la hostelería toda la vida. Trabajó durante años en el bar de su familia y, en 2013, decidió abrir su propio establecimiento, que nunca ha dejado de tener éxito. “Ya tenemos todas las comidas llenas en marzo”, afirma.

En imágenes | Asador Fajardo, el restaurante de Zaragoza que vende 40.000 calçots al año: "No tienen mucho misterio"

En imágenes | Asador Fajardo, el restaurante de Zaragoza que vende 40.000 calçots al año: "No tienen mucho misterio" / Miguel Ángel Gracia

Los caracoles y los calçots: sus dos buques insignia

El restaurante ha ganado su renombre gracias a sus dos especialidades. La primera, los caracoles con alioli, cocinados a la brasa durante media hora. La segunda, los calçots. Esta cebolla tierna es uno de los platos más famosos de Cataluña. “Se hacen en llama y se envuelven en papel de periódico para que se terminen de preparar, no tiene mucho misterio”, explica el cocinero. Una receta sencilla, suficiente para conquistar. “Venderemos unos 40.000 calçots cada temporada”, revela Fajardo. Esta verdura está en temporada de diciembre a marzo.

Lo que es más laborioso es la receta de la salsa romescu, compuesta por tomate de pera asado al horno, ñora, aceite y pimiento choricero. “Cuesta mucho hacerla casera pero merece la pena. Hay gente que nos dice que después de probar nuestros calçots se ahorra el viaje a Cataluña”, bromea el propietario.

En imágenes | Asador Fajardo, el restaurante de Zaragoza que vende 40.000 calçots al año: "No tienen mucho misterio"

En imágenes | Asador Fajardo, el restaurante de Zaragoza que vende 40.000 calçots al año: "No tienen mucho misterio" / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Platos por menos de 20 euros

La carne a la brasa completa la carta del restaurante: chorizo, morcilla, longaniza o chuletón son solo algunas de las opciones disponibles. “Menos la morcilla, todas aptas para celíacos”, subraya Mari Carmen Flores. Y si la descripción de sus platos pinta bien, su precio los vuelve imbatibles: solo dos de ellos llegan a los 20 euros, el chuletón (26 euros) y la tabla de curados (20 euros).

Una de las propuestas más pedidas por “las cuadrillas” es su Menú Calçots. Incluye una teja de calçots, un chuletón o medio kilo de costillas, postre, café y pan para dos personas por 66 euros. “Con esto comen tres”, asevera Fajardo. También cuentan con un menú de día por 14 euros. Los clientes pueden elegir entre dos primeros y dos segundos. “Pero si hay borraja y tallarines y te apetece ensalada, te la hago sin problema”, comenta el dueño. El restaurante ha entendido cómo satisfacer las necesidades de sus comensales. "La gente que come todos los días fuera de casa quiere platos simples: verdura, carne y sentir que lleva una buena dieta", opina Flores.

En imágenes | Asador Fajardo, el restaurante de Zaragoza que vende 40.000 calçots al año: "No tienen mucho misterio"

En imágenes | Asador Fajardo, el restaurante de Zaragoza que vende 40.000 calçots al año: "No tienen mucho misterio" / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Su esencia tradicional se evidencia en su trato con el público. El Asador Fajardo no tiene página web ni mucha presencia en redes sociales. "Aquí todo por teléfono, como a la vieja usanza", aclara el propietario, que ha demostrado que un trato cercano y una insuperable relación calidad-precio son las mejores estrategias de marketing para fidelizar a la clientela.

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