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Abascal recibe más críticas internas en Aragón: pierde un concejal en Zaragoza y su portavoz se da de baja criticando que Vox es "un Podemos de derechas"

La formación de ultraderecha pierde a un concejal tras la salida de Julio Calvo molesto por la dirección del partido y deja de ser determinante para formar mayorías con Natalia Chueca

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ante un desdibujado Julio Calvo en el pleno de este martes.

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ante un desdibujado Julio Calvo en el pleno de este martes. / Miguel Ángel Gracia

David Chic

David Chic

Zaragoza

El hiperliderazgo de Santiago Abascal y la falta de democracia interna está erosionado a Vox en lugares inesperados en la visión global de la formación. Lo que este martes se veía como un pleno rutinario en el Ayuntamiento de Zaragoza para certificar el abandono del portavoz municipal ha derivado en una crisis en cadena que ha dejado al partido ultra sin capacidad de decisión en las votaciones de la alcaldía.

La clave de esta caída en barrena está en Julio Calvo, el concejal con once años de experiencia que ha abandonado definitivamente su vida política de camino a la jubilación renunciando al mismo tiempo a su cargo en el partido. Así, lo que parecía una decisión personal se ha manifestado como un ejemplo de la situación interna en Vox tras evidenciar sus discrepancias con la actual deriva de la formación. «No me gusta la marcha actual del partido», ha confirmado a este diario.

Ha reconcido además que han sido las últimas decisiones de la dirección de la formación ultra las que le han llevado a presentar una renuncia que altera por efecto dominó todos los equilibrios de la legislatura. Así, ha lamentado cómo se han gestionado las expulsiones de Javier Ortega Smith y de José Ángel Antelo, entre otras purgas. «No me afilié a Vox para que sea un Podemos de derechas», ha señalado.

Esta salida tiene como derivada la entrada en el pleno municipal de la persona que figuraba como número cinco en las listas electorales, la terapeuta ocupacional Marisa Gaspar. Se da la circunstancia de que la nueva concejala ya abandonó Vox en el año 2023 también indignada por los modos autoritarios de la dirección estatal, pues en su opinión se están limitando los liderazgos locales y autonómicos para reforzar el control de Abascal.

De este modo, el grupo municipal se queda sin margen de maniobra reducido a solo tres concejales que no serán decisivos para conformar mayorías en las votaciones del pleno. Esa función pasa a Marisa Gaspar que se ha mostrado contraria a las políticas de bloqueo, aunque todavía es pronto para conocer su talante en los plenos y el sentido definitivo de su voto.

Haciendo cuentas, si la concejala no adscrita ofrece su apoyo al grupo popular este salvará con 16 votos las votaciones, dejando al bloque de la izquierda con doce papeletas y a los del partido de Abascal con tres.

La portavoz de Vox, Eva Torres, se ha mostrado resignada a la situación actual ante la que no hay apelación posible si la nueva edila toma el acta que le corresponde. «No tenemos nada que decir, puesto que es una decisión personal y ejercita un derecho que le otorga el sistema electoral», ha considerado.

En la misma línea

Torres ante la deriva de los acontecimientos en las últimas horas ha incidido en que su voluntad es «seguir trabajando en la misma línea, con compromiso, dedicación y lealtad a todos los zaragozanos. Nuestro proyecto, como siempre hemos querido demostrar, está por encima de las personas que lo representamos».

La renuncia de Julio Calvo a Vox y sus consecuencias en cascada se ha colado en el primer plano de la actualidad municipal pocas horas después de haber abandonado el Ayuntamiento de Zaragoza en un pleno extraordinario. En su intervención ha recordado a la oposición que tienen la obligación de ser «inconformistas» al considerar que Zaragoza «es una ciudad maravillosa que tiene cosas mejorables».

Las turbulencias internas en Vox ya se habían intuido durante los meses de debate para la aprobación del presupuesto de Zaragoza. Fue la sorpresiva negativa a apoyar unas cuentas pactadas a medias con el PP lo que encendió las primeras alarmas. En ese momento Julio Calvo tuvo que renunciar a su propia renuncia para tratar de sostener una insólita negativa a los presupuestos que finalmente fueron aprobados con los votos ultras en una concatenación de acontecimientos bastante contra intuitiva.

Ahora, con la llegada de Gaspar, el grupo municipal pierde esta capacidad de marcar la agenda y los términos del debate. «No vamos a decepcionar a nuestros votantes y vamos a seguir defendiendo los mismos objetivos con los que comenzamos la legislatura: defendiendo las familias, especialmente las familias vulnerables, defendiendo la vida, a los autónomos, a las pymes, los barrios o los polígonos industriales, siempre bajo la premisa de bajar impuestos y mejorar la calidad de los servicios públicos», ha replicado Eva Torres.

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