Arturo Sancho (FABZ): "El nuevo urbanismo en Zaragoza ataca directamente a la vida de barrio"
La lluvia ha impedido celebrar la Cincomarzada, pero la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza incide en la necesidad de mejorar el acceso a la vivienda en la capital aragonesa y de reforzar los lazos cívicos y ciudadanos

El presidente de la FABZ, Arturo Sancho, este jueves en Zaragoza. / Pablo Ibáñez

Este año no hay Cincomarzada en el parque del Tío Jorge, pero el lema Para vivir, vivenda, sigue sobre la mesa.
Así es, el lema no fue una cosa de última hora. Es algo que llevamos trabajando mucho tiempo, intentando poner el foco en la necesidad de que haya otras políticas de vivienda. Aquí no hacen más que subir los precios y los sueldos no suben. Volvemos otra vez a la espiral de hace 20 año cuando la burbuja subía, subía y subía, pero con tonos diferentes. La entrada de dinero extranjero está expulsando a la gente de sus casas y de sus barrios.
¿Cómo se lee esta situación desde la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza?
Hablamos del problema de acceso a la vivienda, pero también queremos evidenciar las necesidades de rehabilitación que existen en muchos de los barrios tradicionales, que llevamos años también reclamándolo. Estamos viendo también cómo en algunos barrios las viviendas turísticas, además incrementar más los precios, causan problemas de relaciones entre los que viven en el barrio y los que lo disfrutan. Desde las administraciones más cercanas no se atacando el problema en toda su dimensión. La construcción de vivienda asequible no está sirviendo porque de asequible no tiene nada.
Pero hacía tiempo que en Zaragoza no se estaban creando tantos desarrollos urbanísticos. La ciudad está creciendo mucho.
Crece, pero ¿en qué condiciones? Con el modelo de colaboración pública-privada se está subvencionando una vivienda que solo beneficia al constructor. Solo se haba de que hay que construir más, cuando se ha visto que en los primeros 2000, en este país se construyeron casi seis millones de vivienda y el precio subió un 150%. No sehabla por ejemplo de rehabilitar, regular el uso turístico o sacar al mercado vivienda vacía. Construir más no es una solución per se. Tiene que haber también medidas de intervención por parte del Estado.
La movilización vecinal se está reactivando alrededor de la reclamación de servicios en estas nuevas construcciones.
Cuando se planifican nuevas construcciones, incluso nuevos barrios, nadie plantea que al mismo tiempo se construya el centro de salud, se construya el colegio, se construya el instituto, se construyan los equipamientos necesarios para que la gente que va allí tenga los servicios básicos. Tiene que haber un punto de aparte en lo que son las políticas y las formas de hacer con respecto a la vivienda. Además, el nuevo urbanismo que se está haciendo en esta ciudad ataca directamente a lo que es la esencia de la vida de barrio, de la vecindad, de lo comunitario, Se están creando urbanizaciones cerradas que son pequeñas fortalezas sin bajos, ¿dónde va a comprar el pan esa gente?
¿La reactivación del movimiento vecinal ha supuesto un cambio en la relación con el Ayuntamiento de Zaragoza? Por el momento parece que se han desentendido de la Cincomarzada.
La celebración de la Cincomarzada es algo que trasciende al propio movimiento vecinal. De hecho, tienes a todas las entidades colectivas que participan en la fiesta, como puedan ser las peñas. Si que vemos que no se mide con el mismo rasero que la otra fiesta local que es San Valero cuando el ayuntamiento prepara cuatro días de programación festiva. Me gustaría que se trataran de forma similar pues es la segunda fiesta más grande de la ciudad.
Y en lo general, ¿cómo está siendo la relación con el Ayuntamiento de Zaragoza?
Vemos que hay mano tendida. Se ha creado la concejalía delegada de distritos y existe buena interlocución. Las aguas están calmadas pero no existe predisposición a cambiar políticas. Por ejemplo, esta Cincomarzada una de nuestras reivindicaciones era que cada año se destine una partida de inversión potente de los presupuestos a cubrir las necesidades de los barrios. Sean urbanísticas, sociales o medioambientales. Estos plurianuales existen para proyectos como Giesa o la Romareda. Es algo factible. Esto permitiría atender las necesidades de los centros cívicos, de rehabilitación, de zonas verdes o de programas sociales. Además tenemos que denunciar los recortes brutales que ha tenido esta federación desde 2021.
¿Se ve un relevo generacional en el movimiento vecinal?
Lo cierto es que sí, pero hay que trabajarlo. Venimos de épocas difíciles ya no solo en el movimiento vecinal, sino en general en lo que es la militancia en movimientos sociales o en colectivos. Pero se ve que empieza a haber más participación. Además es evidente que a esta segunda legislatura del PP se ven más las costuras. La gente se siente más atacada e interpelada. Y quiero creer que la labor que llevamos haciendo estos últimos años en la Federación de Barrios y en la dinamización del movimiento vecinal está ayudando.
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