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ANÁLISIS

Vox se desinfla en Zaragoza y deja de tener la llave de la gobernabilidad tras la polémica salida de su portavoz

Julio Calvo dejó su acta y posteriormente abandonó el partido criticando que la formación ultra se ha convertido en un "Podemos de derechas". Natalia Chueca ya no dependerá de sus tres votos y puede buscar a la nueva concejala no adscrita para alcanzar la mayoría

Eva Torres junto a Julio Calvo en el pleno de despedida.

Eva Torres junto a Julio Calvo en el pleno de despedida. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Carlota Gomar

Carlota Gomar

ZARAGOZA

Desde que Vox entró en el Ayuntamiento de Zaragoza en 2019 ha tenido un papel relevante. Sus votos han valido oro tanto durante la etapa de Jorge Azcón como alcalde como con Natalia Chueca, y ambos han dependido del apoyo de la ultraderecha para sacar adelante los presupuestos y cualquier otra propuesta que pasara por pleno. Hasta este martes, cuando el que había sido su portavoz durante siete años dejó su acta de concejal, abandonó el partido y cargó contra la gestión de Santiago Abascal. "No me afilié para ser un Podemos de derechas", declaró Julio Calvo en los pasillos tras la despedida oficial en la que todo fueron buenas palabras, abrazos y hasta alguna lágrima de emoción que pronto se convirtió en gesto torcido entre los tres concejales de Vox.

La cosa no quedó ahí porque la concejala que debería ocupar el asiento de Calvo confirmó que tomará el acta como concejala no adscrita para no tener relación alguna con Vox. "No voy a entrar en un partido sin democracia interna, ni transparencia, en el que priman los caudillismos y se desprecia el talento, algo que es decapitado como hemos visto con muchos liderazgos locales", aseguró a este diario Marisa Gaspar, que dejó la formación en 2023.

La llave de la gobernabilidad

Y así las cosas, Vox ha pasado de tener la llave de la gobernabilidad en la ciudad a ser un partido más, puesto que sus tres concejales ya no valen oro. Valen lo mismo que los demás. Desde la formación tratan de restar importancia a la situación y buscan exprimir el rédito que les da haber aprobado las cuentas de 2026 con la alcaldesa después de muchas idas y venidas. Porque los de Vox primero negociaron y pactaron las cuentas, después anunciaron en rueda de prensa que no iban a apoyarlas y, finalmente, han optado por aceptarlas tras el compromiso de Chueca de estudiar la modificación de la ordenanza de la Zona de Bajas Emisiones y hacer lo propio con la fusión de las sociedades y patronatos.

¿Qué papel jugará Marisa Gaspar?

En el aire está el papel que jugará Marisa Gaspar. Es la gran desconocida. Ni la actual portavoz de Vox, Eva Torres, ni la alcaldesa han hablado con ella. Nadie sabe qué intención tiene ni si será ese voto de oro al que recurra a partir de ahora Natalia Chueca. La regidora necesita un solo voto más para tener la mayoría en el salón de plenos. El tiempo dirá si será el de Gaspar porque por ahora en la casa consistorial nadie se moja sobre una persona a la que muy pocos conocen. "¿Qué papel quiere jugar? ¿Cuál será su hoja de ruta?", se preguntan unos y otros.

Los cierto es que con las cuentas de 2026 aprobadas, los partidos empecerán a pensar en las elecciones de 2027 muy pronto, tras al verano. En la formación ultra dan por amortizada la legislatura, después de haber conseguido introducir algunas de sus exigencias en el proyecto de Natalia Chueca. Exigencias más ideológicas que otra cosa, ahí quedan las ayudas a las entidades antiabortistas o el recorte en cooperación. Para la alcaldesa prorrogar las cuentas de 2027 no supondrá ningún problema, ya que sus proyectos están lanzados y 2027 será el año de terminar lo prometido para llegar a las elecciones con los deberes hechos. No obstante, ayer aseguró que seguirá trabajando con la formación de ultraderecha. "Acabo de aprobar los presupuestos la semana pasada con el grupo municipal Vox y es el séptimo año que nos da su apoyo para que Zaragoza tenga unos presupuestos y, obviamente, vamos a seguir trabajando con el presupuesto aprobado y con el grupo municipal de Vox con el que venimos trabajando mucho tiempo", declaró.

La marcha de Calvo no fue sorpresiva. De hecho, tuvo que retrasarla para no 'regalarle' los presupuestos a Chueca. Una exigencia más de Abascal que no hizo más que alimentar su descontento con la formación ultra. Desde que el pasado 26 de diciembre Calvo salió en rueda de prensa junto con sus compañeros para anunciar que no apoyaban un presupuesto previamente pactado su presencia se ha reducido notablemente hasta su salida. Fue el punto de inflexión, la guinda del pastel. De hecho, ha sido Eva Torres la que ha liderado las conversaciones con el equipo de Gobierno de Chueca desde entonces. "No me gusta la marcha actual del partido", admitió Calvo tras renunciar a su acta de forma oficial. Más claro imposible.

Vox suma otra crisis

Se abre así otra crisis interna en la formación que lidera Abascal, que coincide en el tiempo con la de Murcia, donde los ultras han expulsado del grupo parlamentario al exlíder provincial del partido y exportavoz parlamentario, José Ángel Antelo, quien acusó a la formación de haber "falsificado" su firma para hacer efectivo su relevo.

Desde el grupo municipal aseguran que su hoja de ruta es la misma y que la polémica marcha de Calvo no va a alterar sus objetivos, aunque sí que tendrán que reorganizarse. Tampoco la decisión de Gaspar va a despistarles, dicen, a quien tildan de "tránsfuga". Lo que está claro es que la marcha de Calvo afectará a la asignación económica que tiene el grupo y que la llegada de Gaspar obligará a reorganizar la representación en las sociedades y patronatos.

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