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El Ibercaja Estadio del Real Zaragoza, un caso de estudio que llega al Johan Cruyff Institute de Barcelona: "Supone un cambio de paradigma en España"

El campo de fútbol modular fue el protagonista en un seminario donde Lluís Herrero, CEO de Nussli Iberia, abordó todo el proceso de un proyecto pionero

El Ibercaja Estadio del Real Zaragoza, nada más concluir su construcción en tiempo récord.

El Ibercaja Estadio del Real Zaragoza, nada más concluir su construcción en tiempo récord. / Jaime Galindo

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

El Ibercaja Estadio, el campo de fútbol modular donde el Real Zaragoza se ha mudado temporalmente hasta que finalicen las obras de la nueva Romareda –lo que les ha permitido, sobre todo, ganar tiempo en la construcción para llegar a tiempo y consolidar la capital aragonesa como sede mundialista–, es un caso de estudio. Y no solo por la difícil adaptación que está teniendo el club a su casa de alquiler, que también, sino por ser un proyecto pionero en España. Nunca antes se había usado una fórmula semejante en el país, cumpliendo con todos los requisitos de LaLiga y con una construcción en tiempo récord que, en poco más de 100 días, convirtió un descampado en un estadio operativo para 20.000 espectadores.

Estos últimos fueron los motivos que llevaron a los responsables del Johan Cruyff Institute de Barcelona, una institución educativa privada fundada por el genio neerlandés en 1999, a programar un seminario en el que el protagonista fue Lluís Herrero, CEO de Nussli Iberia, una de las dos empresas responsables del proyecto del Ibercaja Estadio junto a MLN, si bien en el caso de la filial de la multinacional suiza su peso fue mayor (del 80%), dedicándose especialmente a lo que era motivo de estudio, la edificación modular del campo de fútbol del Parking Norte de la Expo.

Herrero comenzó definiendo el Ibercaja Estado como un "proyecto de referencia en la construcción de estructuras modulares", comparándolo con otros casos en los que había participado su empresa, también en el fútbol español (como la ampliación de Montilivi, el feudo del Girona). Ninguno, eso sí, de la magnitud del reto que suponía levantar de cero el hogar provisional de un histórico como el Real Zaragoza.

Lluís Herrero en el estadio provisional levantado en Zaragoza.

Lluís Herrero, CEO de Nussli Iberia, en una entrevista con este diario en el Ibercaja Estadio. / Pablo Ibáñez

El CEO de Nussli reconoció que se valoró, en primera instancia, adaptar la pista de atletismo Corona de Aragón, aunque por cuestiones logísticas se terminó optando por el antiguo Parking Norte de la Expo, a apenas unos metros. "Supone un cambio de paradigma en España, es el primer estadio modular que cumple los requisitos de LaLiga", añadió Herrero. Tanto es así que Málaga se planteó hacer algo similar, aunque finalmente renunció a ello tras caerse de la terna del Mundial 2030, y ahora es La Coruña quien lo plantea para que Riazor llegue a tiempo.

En su exposición, de una hora, Herrero detalló el proceso de principio a fin, con anécdotas como las 16 empresas que subcontrataron, específicas para cada tarea (como la construcción del edificio anexo de los vestuarios y la zona hospitality), o el hecho de que solo hubiese un accidente laboral menor (una torcedura de tobillo), pese a que los datos laborales fueron considerables: 100 operarios, 15.000 horas de trabajo, 94.000 kilómetros de desplazamientos o más de 44.000 toneladas de material (tierra y graderíos). También explicó que se desechó la opción de instalar una cubierta o que también había posibilidad de unir las esquinas con más graderíos.

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