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El pueblo de Zaragoza que se queda sin luz de forma recurrente por culpa de las cigüeñas: "Estamos hartos. Si esto fuera la ciudad ya estaría arreglado"

El jueves estuvieron seis horas sin luz por la tormenta y este viernes, seis de marzo, se han quedado sin electricidad en la planta potabilizadora

Ayuntamiento de Villafranca de Ebro.

Ayuntamiento de Villafranca de Ebro. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

No hay calificativos amables que describan el estado de ánimo de los habitantes de Villafranca de Ebro, un municipio con 800 vecinos situado a tan solo 26 kilómetros de Zaragoza. Este jueves se les fue la luz y estuvieron unas seis horas sin suministro. Y este viernes, parece ser que como consecuencia de ese corte, han fallado los sistemas de la planta potabilizadora y el pueblo está sin agua. "Estamos muy hartos. Llevamos desde las 7.00 de la mañana llamando a Endesa y exigiendo explicaciones. Cada vez que llueve o sopla una gota de aire nos quedamos sin luz. Esto no puede pasar en el siglo XXI", lamenta, muy cabreada, la alcaldesa de la localidad, Volga Ramírez. Desde Endesa subrayan que conocen el problema y afirman que están "dedicando recursos e inversiones para intentar resolverlo". Y es que según apuntan desde la compañía, las cigüeñas serían las culpables de estos sucesos.

"Nos quejamos a todas horas, pero no nos hacen caso. No sé cuántas veces más vamos a tener que decir algo para que nos hagan caso", insiste la regidora, que exige que se acometan las mejoras necesarias en la red eléctrica para terminar, de forma definitiva, con este problema. "Yo ya no sé qué hacer. Pido a los vecinos que llamen a eléctricas para ver si entre todos conseguimos que nos hagan caso", dice Ramírez, hoy viernes muy atareada para intentar solucionar el problema.

Ha sido el alguacil del pueblo el que ha reparado en que no funcionaban dos de las tres fases que alimentan a la planta potabilizadora. Sin electricidad no funcionan las bombas y, por tanto, el agua no fluye y no llega hasta las casas de los vecinos. "Llevamos desde el punto de la mañana intentando que nos den una solución y ni caso. Tenemos frito al chaval del teléfono pero él no tiene la culpa, claro. El problema es que no hay mantenimiento. Cada vez que pasa pues vienen, lo arreglan para poder seguir cobrando los recibos y se van. Pero es que la electricidad es de primera necesidad, no un negocio, que es en lo que se ha convertido", lamenta el alguacil, que aboga por la estatalización de las empresas energéticas.

"¿Quién va a venir?"

El cabreo va más allá de la alcaldesa y los empleados del ayuntamiento, quienes son los que están intentando arreglar la situación. Los vecinos también están cansados de esta situación. "Cada vez que llueve se va la luz. Ayer estuvimos desde las 14.30 horas y hasta las 20.00 y hoy sin agua. Es una vergüenza", cuenta una vecina en declaraciones a este diario.

En el pueblo, cuenta, hay una residencia de mayores y una industria pequeña que al final se irá porque así no se puede estar. Luego quieren que venga gente a vivir a los pueblos, sí. ¿Quién va a venir a un pueblo en el que se va la luz cada vez que llueve?", lamenta la mujer. "En la residencia estuvimos con generador pero eso solo nos sirve para un par de horas. Hay gente con oxígeno que depende de la electricidad para vivir", recuerda.

Las cigüeñas

Preguntados por esta situación, desde Endesa explican que la localidad de Villafranca de Ebro está conectada a la red de distribución a través de una línea aérea de media tensión dependiente de la subestación transformadora de Nuez de Ebro. La línea que suministra energía a este núcleo "tiene un problema de desconexiones de corta duración -microcortes de segundos en la mayoría de los casos- provocado por la acción de las cigueñas sobre el tendido: posados o levantamientos de vuelo que provocan cortocircuitos y oscilaciones de cable".

Adicionalmente, apuntan desde la compañía, en el ultimo año se han registrado diez incidencias (de entre 1 y 2 horas) causadas por nidos de cigueña que también provocan cortocircuitos, bien por el desprendimiento de los materiales que conforman el propio nido o por la caída total o parcial del nido sobre la estructura eléctrica. Esto suele ocurrir cuando hay viento o lluvia continuada. "Es un problema complejo y difícil de resolver y que se suele dar en las zonas de superpoblación de cigüeñas", afirman desde Endesa. "Hacemos constantemente inversiones para paliarlo", aseguran.

Asimismo, y a medio plazo, Endesa tiene previstas inversiones "de mayor calado" para mejorar la calidad en esta zona como la instalación de un segundo transformador 45/15 kV en la subestación transformadora de Nuez previsto para 2027-28 y la renovación de posiciones de media tensión la propia subestación prevista para para ese mismo periodo de tiempo. "También estamos estudiando una nueva línea en 45 kilovoltios entre las subestaciones transformadoras Nuez y Pina de Ebro", explican desde la empresa comercializadora.

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