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De Acapulco a Zaragoza: un empresario aragonés impulsa la nueva margarita premium que llega a España

El diseño de su botella rinde homenaje a los clavadistas de La Quebrada, capturando el espíritu festivo de Acapulco y su época dorada

Varias copas de la margarita premium Santa Brisa

Varias copas de la margarita premium Santa Brisa / SANTA BRISA

Zaragoza

Aunque su inspiración nace al otro lado del Atlántico, el nuevo cóctel premium Santa Brisa tiene un marcado acento aragonés. La marca desembarca ahora en el mercado español con una propuesta que traslada el concepto de la coctelería al formato embotellado, en un contexto en el que crece el interés por bebidas de mayor calidad y por nuevas formas de consumo tanto en casa como en hostelería. Y, aunque el proyecto ha pasado por distintos países antes de su lanzamiento, parte de su historia tiene también su origen en Zaragoza.

Detrás de Santa Brisa se encuentra el zaragozano Miguel Oehling, afincado desde hace años en Los Ángeles, que junto a su mujer, Ann-Sophie Hantzsche, impulsó la idea tras vivir más de cinco años en México. Allí descubrieron una cultura donde la hospitalidad, la mesa compartida y la celebración cotidiana forman parte del día a día. Esa forma de entender la gastronomía y el disfrute fue el germen de Santa Brisa, una marca inspirada en el Acapulco de los años cincuenta y sesenta, cuando la margarita se convirtió en uno de los cócteles más icónicos de la época.

Miguel Oehling, junto a su mujer, Ann-Sophie Hantzsche, impulsoles y fundadores de Santa Brisa

Miguel Oehling, junto a su mujer, Ann-Sophie Hantzsche, impulsoles y fundadores de Santa Brisa / SANTA BRISA

El vínculo con Zaragoza no es solo sentimental. La ciudad juega también un papel clave en el desarrollo del producto, ya que parte del proceso de mezcla y embotellado destinado al mercado europeo se realiza aquí junto a colaboradores locales. Un paso estratégico que refuerza la conexión aragonesa del proyecto y que sitúa a la capital aragonesa dentro del mapa de producción de esta marca internacional.

El diseño de la botella rinde homenaje a los clavadistas de La Quebrada, uno de los símbolos más reconocibles de Acapulco, y pretende capturar ese espíritu atrevido y festivo que definió a la ciudad en su época dorada. Pero detrás de la estética hay también un largo trabajo de desarrollo. Para perfeccionar la receta, los fundadores iniciaron un proceso de búsqueda entre algunos de los mejores mixólogos de Ciudad de México, que culminó con la colaboración del director de mixología del restaurante Rosetta. Durante más de un año trabajaron en una fórmula basada en ingredientes naturales: tequila blanco artesanal elaborado con agave azul, lima fresca de Michoacán, licor de naranja natural y sirope de agave orgánico. “Santa Brisa nace con la convicción de que un cóctel embotellado también puede tener origen, calidad y cultura. Queremos que la gente disfrute más y que la marca sea un puente entre personas, países y culturas”, explica Oehling.

Una botella de Santa Brisa con una muestra del cóctel sirviéndose

Una botella de Santa Brisa con una muestra del cóctel sirviéndose / SANTA BRISA

La propuesta no pretende competir con la coctelería tradicional, sino complementarla. Su formato principal de 750 mililitros está pensado para servirse en mesa y compartir, recuperando el ritual del vino aplicado al mundo del cóctel. Además, su perfil cítrico y equilibrado permite acompañar con naturalidad tapas, mariscos o platos de cocina mexicana y de fusión.

Tras consolidarse en México y expandirse a ciudades como Los Ángeles y Miami, Santa Brisa inicia ahora su salto europeo con España como primer mercado. El lanzamiento comienza en Madrid, Barcelona, Baleares y Zaragoza, una ciudad que no solo forma parte de su distribución inicial, sino también de su identidad. Porque detrás de esta margarita que mira al Atlántico mexicano late, en buena medida, un espíritu aragonés.

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