La nueva letra pequeña del piso compartido en Zaragoza: sin parejas, sin niños y mascotas a cuentagotas
En los portales inmobiliarios hay más anuncios para alquilar habitaciones que pisos. Los propietarios endurecen las condiciones y empiezan a poner vetos

Dos personas miran los precios de alquiler y venta en el escaparate de una inmobiliaria. / RUBEN RUIZ

Si uno ojea los portales inmobiliarios se dará cuenta de que ahora hay más habitaciones en alquiler que pisos completos. Es lo que sucede en Zaragoza, donde los alquileres crecen más que los salarios y donde la alta demanda está teniendo efectos. El principal es el precio, en constante crecimiento. Pero no es el único y es que, como consecuencia del incremento de los alquileres, cada vez son más los que optan por independizarse compartiendo al no poder hacer frente al coste de un piso y los gastos que acarrea. Tanto es así que en Zaragoza, a día de hoy, hay más habitaciones en régimen de alquiler que pisos completos por precios que oscilan entre los 300 y los 500 euros.
El precio medio en la capital aragonesa ha aumentado en más de 100 euros mensuales en dos años y ya supera con holgura la barrera de los 700 euros, según los datos oficiales del Departamento de Fomento, Vivienda, Logística y Cohesión Territorial del Gobierno de Aragón, elaborados a partir de las fianzas depositadas por los propietarios ante la Administración autonómica.
Según estos datos, en 2024 el precio medio del alquiler en Zaragoza registró un incremento un 6,9%, hasta 641,65 euros al mes. Y en 2025, del 9,3%, hasta situar el precio medio en el entorno de los 700 euros mensuales, con un aumento acumulado cercano al 16,2% respecto a dos años antes. Así que no es de extrañar que cada vez se demande más el alquiler de una habitación, con precios más moderados y asequibles. Según un informe elaborado por Idealista, la demanda de los pisos compartidos se elevó hasta un 24% durante el primer trimestre del 2025 en Zaragoza.
Más pisos en alquiler
Prueba de ello es el portal inmobiliario Idealista, que tiene actualmente (datos de esta semana) 663 habitaciones en alquiler frente a los 461 pisos disponibles, una cifras que varían notablemente de una semana a otra debido a la alta demanda en la capital. Precisamente el hecho de que haya una demanda tan elevada le permite a los propietarios a endurecer sus condiciones.
Por ejemplo, de las 663 habitaciones en alquiler, en solo 67 (10%) se permite que haya parejas. Solo en 13 ofertas se admite que haya niños en el piso, donde se comparten los espacios comunes como la cocina y el salón. Y no siempre porque hay contratos en los que solo se incluye el uso de la habitación y el baño. En cuanto al aseo, lo más común es compartirlo y solo en el 7% de los anuncios se especifica que es de uso privado.
Compartir piso con el propietario es habitual. Muchas personas solas que no llegan a final de mes optan por esta alternativa y ponen en alquiler las habitaciones que no utilizan para poder hacer frente a los gastos de la vivienda y, de paso, ganar algo de dinero. Atendiendo a los anuncios del portal Idealista, en el 58% el dueño del piso no reside en la vivienda en arriendo, mientras que en el 42% sí lo hace.
Hay más curiosidades. Por ejemplo, cada vez es más frecuente que se prohíba fumar en casa. Hasta en el 90% de los anuncios actuales aparece esta condición, haya o no balcón o terraza donde poder fumar al aire libre. Llamativo resulta que aparece una pestaña en la que se especifica si esa residencia es LGBT Friendly. En el 34% de las ofertas aparece, en el resto no. Como es habitual, se limita el acceso de mascotas y solo en el 42% de los pisos con habitaciones en alquiler permiten su entrada.
La mayoría de las ofertas son de pisos de tres o más habitaciones (el 64%), mientras que el 14% tienes dos habitaciones y el 22% una única. En cuanto a los precios, la opción del alquiler compartido resulta más económica, aunque hay excepciones. Según los datos que arroja idealista, la mayoría de los pisos oscila entre los 300 y los 500 euros. Por 300 euros o menos apenas hay un centenar.
La seguridad del propietario
Por otro lado, los propios arrendadores prefieren la fórmula del piso compartido porque así se aseguran el acceso a la vivienda, un derecho que pierde cuando alquila el piso. Este detalle no es baladí porque, en caso de impago, pueden acceder al inmueble. Es modalidad de alquiler habitaciones le resulta más interesante al propietario porque tiene mayor rentabilidad y cogido impulso con la llegada de los grupos de inversión de Madrid, Barcelona o País Vasco, que han puesto en ojo en Zaragoza, con precios mucho más asequibles y con mayor rentabilidad.
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