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El dueño de una discoteca de Zaragoza recuerda cómo apuñalaron a un vigilante de seguridad: "Ese día permanece en tus sueños. Fue de película"

En una entrevista en el podcast de Aldo Sorrosal, el empresario zaragozano Hugo González recuerda sus inicios en el ocio nocturno y en la hostelería

Hugo González, dueño de Superhits, en un podcast hablando de su experiencia como empresario

Hugo González, dueño de Superhits, en un podcast hablando de su experiencia como empresario / El Periódico de Aragón

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Zaragoza

El Casco Antiguo de Zaragoza es la zona de fiesta por excelencia en la capital aragonesa. Centenas de bares y discotecas repartidos por sus calles que ven cada fin de semana cómo miles de jóvenes y no tan jóvenes se quedan hasta las tantas de la mañana haciendo de la noche suya. No es raro que cada madrugada salten chispas entre muchos de ellos y se creen conflictos callejeros o dentro de los propios locales del 'Casco' y los dueños de los mismos ya pierden las cuentas de cuántas incidencias han registrado sus establecimientos. Uno de ellos ha recordado en un podcast sus peores experiencias, que en una ocasión casi cuesta la vida de uno de sus trabajadores.

Se trata de Hugo González, emprendedor desde hace 30 años y actual dueño de los restaurantes de La Antilla, Queens y de la discoteca Superhits, en la calle de la Manifestación, que tras una extendida conversación en el canal de YouTube de Aldo Sorrosal ha dejado claro que el ocio nocturno no es un juego de niños.

Según relata el empresario era el año 2013 cuando él se tomo un día libre para irse a un concierto de barrio en Zaragoza, hasta que volvieron al local que por aquel entonces tenía por nombre 'Dejá-vù' y se encontraron con una impactante escena. "Un seguridad nuestro tuvo un problema con dos alicates y le pegaron cuatro puñaladas y la última se la metieron por el cuello", asegura González.

Él mismo añade la inseguridad y el "nerviosismo" que se generó en la sala durante esos instantes, en una escena que le dejaría marcado para siempre. "El tipo chorreaba como un cerdo. Buah, había un charco de sangre pues como en las películas", relata el emprendedor, que dice cómo fue a taponarle la herida saltando la barra de la discoteca de un lado a otro.

Finalmente las asistencias médicas acudieron a tiempo a este pub de la calle Manifestación y "le salvaron la vida". En cambio, este suceso se quedaría en la memoria del propietario. "Esos días siempre permanecen en tus sueños. Al final, que tú estes en un ambiente de diversión y vivas eso es muy duro", recalca.

Con revólver y machete en mano

Al hilo de esta primera historia recuerda otro casi conflicto con otros dos clientes. "Querían entrar y no se les permitió porque eran dos alborotadores conocidos y al día siguiente nos vienen a buscar con un revólver y un machete. En ese momento yo estaba con el equipo de seguridad haciendo un briefing de cómo iba a ir la noche y hablando con ellos, de cómo fue la noche anterior, cómo podemos actuar, de gestión de protocolos... y aparecen estos tipos con un revólver y me encañonan", explica González, algo que le pillo de sorpresa.

Unas situaciones “complejas” que tuvo que gestionar por aquel entonces y que, según reconoce, muestran la cara más difícil del ocio nocturno. Episodios que, pese a ser excepcionales, reflejan la tensión que a veces se vive en zonas con gran concentración de locales y público. Con el paso de los años, el empresario asegura haber aprendido a convivir con este tipo de circunstancias dentro de un sector en el que la prevención y la seguridad son claves.

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