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La remontada de Zaragoza Alta Velocidad: ya no tiene deudas con los bancos y cierra el año con beneficios por primera vez en décadas

La sociedad pública compuesta por Adif, la DGA y el Ayuntamiento de Zaragoza liquidó en 2025 todos sus compromisos con las entidades financieras

Zaragoza Alta Velocidad salda su deuda histórica bancaria, que llegó a 485 millones de euros.

El Periódico de Aragón

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Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

Era una de las deudas públicas más grandes contraídas por la crisis inmobiliaria de 2008 en Zaragoza y acaba de ser saldada. Zaragoza Alta Velocidad, la sociedad pública formada tras la llegada del AVE a la capital aragonesa a principios de siglo, liquidó definitivamente el pasado año todas sus deudas bancarias, que llegaron a ser de 485 millones de euros tras el crac financiero. Ahora, ZAV ya no tiene deudas a corto plazo e incluso cerró el curso contable, por primera vez en décadas, con un ligero margen de beneficios, de algo más de 400.000 euros que servirán para compensar bases imponibles negativas de ejercicios anteriores, por lo que realmente el resultado fiscal de 2025 queda a cero.

Por comparar, pese a que en 2024 la situación de la entidad pública era mucho mejor, ZAV todavía cerró el año con pérdidas superiores a los 13,8 millones de euros. Mientras, en estos últimos doce meses ha saldado su última obligación con la entidad financiera de crédito Cajamar Caja Rural, que ascendía a 8,8 millones de euros.

No obstante, la sociedad todavía deberá devolver 500 millones de euros en concepto de préstamos participativos que recibió desde 2016 por parte de Renfe, Adif, el Ayuntamiento de Zaragoza y el Gobierno de Aragón y que le sirvieron para hacer frente a los compromisos bancarios, ya que el estancamiento del mercado inmobiliario le imposibilitó vender los suelos ferroviarios y conseguir engordar su caja.

Imagen aérea de la cicatriz urbana de los antiguos suelos ferroviarios de Zaragoza en 2009, tras el estallido de la burbuja.

Imagen aérea de la cicatriz urbana de los antiguos suelos ferroviarios de Zaragoza en 2009, tras el estallido de la burbuja. / ZAV

En ese sentido, tanto las dos empresas estatales como la DGA ya habían cumplido con sus obligaciones, mientras que el ayuntamiento las tenía comprometidos de forma plurianual y realizó los últimos pagos, que superaban ligeramente los nueve millones de euros, a lo largo de 2025.

Pero esta no fue la única novedad contable en ZAV el pasado año, ya que los socios llevaron a cabo una novación de crédito que ampliaba el plazo de devolución de ese dinero hasta 2035, ya que antes tenían firmado este 2026 como fecha límite, lo que asfixiaba económicamente a la sociedad. En cualquier caso, si las previsiones actuales se cumplen y siguen la buena senda que ha empezado con las demandadas obras de reurbanización del triángulo del Portillo, la compensación de esos préstamos participativos podría adelantarse.

Cerca de 500 millones de deuda a largo plazo

Así las cosas, Zaragoza Alta Velocidad debe hacer frente a la devolución de esos préstamos participativos en la próxima década, que rondan los 500 millones de euros tras la última aportación del Ayuntamiento de Zaragoza y que quedan tal que así: 35,8 millones de Adif, 143,5 millones de Adif-Alta Velocidad, 132,6 millones de la Corporación Empresarial Pública de Aragón y 137,4 millones del consistorio zaragozano.

A estas cifras, que superan conjuntamente los 449 millones, hay que sumarles los 58,9 millones de Renfe, en ese mismo concepto, aunque ahora pasan a ser consideradas como deudas a terceros, ya que la operadora ferroviaria estatal ha traspasado sus acciones (que suponían el 12,5% del capital social de ZAV) a Adif por algo más de 1,6 millones de euros. Una operación que se cerró el pasado 4 de diciembre y en la que Renfe mantuvo, pese a abandonar el consejo, su compromiso con los préstamos participativos.

Baile de cifras

Para entender y contextualizar todo este baile de cifras hay que remontarse a la primera década del siglo, cuando llegó el AVE a Zaragoza y, tras un convenio firmado en 2002 por el Ministerio de Fomento de Álvarez-Cascos, la DGA de Marcelino Iglesias y el ayuntamiento de Pepe Atarés, se creó la sociedad pública Zaragoza Alta Velocidad. Su objetivo, incorporar a la escena urbana de la capital aragonesa los antiguos suelos ferroviarios que quedaron liberados, como el triángulo del Portillo (ahora en obras), el entorno de la avenida Ciudad de Soria y de la estación intermodal de Delicias o la trasera del centro comercial Augusta.

Obras de urbanización del triángulo del Portillo de Zaragoza, este martes.

Obras de urbanización del triángulo del Portillo de Zaragoza, esta semana. / Jaime Galindo

Ahí se generaron terrenos para edificar 3.257 viviendas en el Barrio del AVE y otras 220 en la manzana de oro del Portillo, aunque a día de hoy solo se han vendido seis de las parcelas del primer ámbito, que suman 784 pisos, ya que una de ellas está reservada para usos terciarios, concretamente una residencia que está construyendo la francesa AXA. Una cifra insuficiente que responde al estancamiento del mercado tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, que provocó que ZAV tuviese que recurrir a las entidades de crédito para no entrar en quiebra, logrando 485 millones de euros.

En 2012, además, la sociedad aprobó una adenda que le exoneró de ejecutar algunas de las infraestructuras a las que se había comprometido, como la avenida Navarra (recién reformada a cargo de las arcas municipales) o el túnel carretero de la A-68, que conectaría el Portillo con esa salida de Zaragoza y que tiene ya la obra civil terminada, a expensas de rematar el resto de infraestructuras por un coste que se estima en unos 27 millones y nadie quiere asumir, pero ya no es competencia de ZAV.

Así, tras varias reestructuraciones de esa enorme deuda bancaria, la última en 2021, con Cajamar Caja Rural, crédito recién liquidado. En 2016 fue cuando, viendo que el sector inversor no colmaba las expectativas de la venta de suelos, los socios decidieron suscribir los préstamos participativos cercanos a los 500 millones para hacer frente a todos los pagos, no solo bancarios.

Financiación y proyectos pendientes

ZAV, en el propio convenio firmado en 2002, ya contempló que la forma de financiar todas las infraestructuras pendientes (que van desde el traslado de instalaciones ferroviarias a Plaza hasta los cubrimientos de vías, el puente del Tercer Milenio o la urbanización del Barrio del AVE y la calle Escrivá de Balaguer, entre muchas otras) con el valor de los antiguos suelos ferroviarios, además de una aportación de la DGA de más de 27 millones de euros.

Solar que ZAV va a vender por 22 millones, junto al Inocencio Jiménez y la estación Delicias, para 234 pisos libres.

Solar que ZAV va a vender por 22 millones, junto al Inocencio Jiménez y la estación Delicias, para 234 pisos libres. / Jaime Galindo

Y eso es lo que sigue haciendo, aprovechando que, poco a poco, va cumpliendo con los hitos. Por ejemplo, en 2025 la sociedad cobró uno de los pagos aplazados de una de las manzanas residenciales del Barrio del AVE que consiguió enajenar hace años, lo que le ha servido para financiar el presupuesto de urbanización del Portillo, que asciende a 31,7 millones de euros.

Además, en los próximos días ZAV va a poner a la venta una nueva pastilla para 234 viviendas libres junto a la estación Delicias, por la que espera obtener un mínimo de 22,1 millones de euros que le servirán para seguir financiando el resto de proyectos. Concretamente, las tres actuaciones que tiene pendientes: el traslado de las dependencias de Adif del Portillo a la intermodal (valorado entre 10 y 15 millones), la culminación del triángulo del Portillo (31,7 millones y los 2,1 que ha costado el desalojo de Correos) y la urbanización de la trasera de Augusta (incluye la recogida neumática de basuras y dos parques equipados, uno el de La Almozara), donde caben cerca de 2.000 viviendas libres, aunque la intención de ZAV pasa por aumentar la edificabilidad y permitir la construcción de VPO.

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