Un abrazo simbólico 'protege' al edificio de Correos en Zaragoza: "Mucha gente cualificada pide su mantenimiento"
Varios centenares de vecinos han rodeado la construcción reclamando usos ciudadanos en un acto "sin siglas políticas"

Jaime Galindo

Los vecinos de Zaragoza han protegido simbólicamente este domingo el edificio de Correos en la avenida Anselmo Clavé. Varios centenares de asistentes han arropado en un abrazo la construcción para visibilizar el respaldo social a la conservación del edificio, un ejemplo relevante de la arquitectura contemporánea aragonesa que forma parte del paisaje urbano del Portillo desde hace más de cinco décadas. Menos coches y más patrimonio, han gritado los manifestantes.
El bloque de José Luis González Cruz se levantó en los años 70 del siglo pasado y se encuentra a la espera de ser catalogado como Bien de Interés Cultural para salvarse de la piqueta tras un intento inicial de demolición en febrero. "Mucha gente cualificada reclama su mantenimiento", ha defendido el presidente de la asociación de vecinos Joaquín Costa, Juan Fustero. El apoyo al inmueble ha llegado desde la universidad, estudiantes, asociaciones en defensa del patrimonio, vecinos y todo tipo de colectivos. Todos defienden que puede ser convertido en un equipamiento vecinal con poca inversión.
Hasta el momento, más de 50 entidades se han adherido al manifiesto en defensa del inmueble, lo que refleja para los promotores el "creciente apoyo social a su protección patrimonial". Las entidades convocantes defienden que es necesario demostrar que el patrimonio arquitectónico del siglo XX "también forma parte de la identidad de la ciudad y merece ser conservado". Algo independiente de las opiniones estéticas de cada cual. "Para nosotros tiene un gran valor sentimental", ha destacado Fustero.

En imágenes | Abrazo al edificio de Correos de Zaragoza para salvarlo de su demolición / Jaime Galindo
Los vecinos congregados han explicado que su demolición será otra pérdida irreparable más del patrimonio arquitectónico de la ciudad, como ya ha sucedido en la última década con precedentes del convento de Santa Inés, la universidad laboral femenina de Malpica y el cuartel de la Policía Nacional de la calle General Mayandía.
"Estamos mucha gente defendiendo que queremos defender esta parte de la ciudad", ha indicado la catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, Carmen Gómez Urdáñez. En su opinión el edificio tiene que ser catalogado porque "menos la iglesia y el ejército" se ha movilizado todo el mundo. La investigadora ha evidenciado que en la ciudad la arquitectura contemporánea está desapareciendo simplemente porque no se sabe valorar. En este sentido la protección también debe incluir la zona de la estación del Portillo, pues toda ella forma un conjunto arquitectónico industrial.
"Es un lugar emblemático del barrio de las Delicias, todos lo hemos conocido y mi padre, por ejemplo, trabajó en su interior al principio de inaugurarse", recuerda el vecino Nacho Gil. Por eso, que acabe convertido en un espacio para el disfrute de la ciudadanía sería el mejor final para el viejo edificio brutalista que tanto debate ha provocado.
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