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Un vecino de Pignatelli que ha recibido un requerimiento del ayuntamiento: "A día de hoy no puedo pagar nada. El consistorio ha patinado"

Los vecinos del barrio aseguran que hay "mucho descontento" con la forma de proceder del consistorio a la hora de realizar las inspecciones en el barrio

Calle Pignatelli, en el Casco Histórico de Zaragoza.

Calle Pignatelli, en el Casco Histórico de Zaragoza. / Laura Trives

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Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

Javi Asensio vive en el número 70 de la calle Pignatelli de Zaragoza. Hace ya unos meses que recibieron el requerimiento del ayuntamiento derivado del plan extraordinario de inspecciones urbanísticas en esta esquina del Casco Histórico. En su caso tienen que arreglar las fachadas y la red de saneamiento, si bien hace pocos años ya tuvieron que afrontar una cuantiosa derrama para solucionar un problema con la bajante. Entonces se gastaron 30.000 euros entre los cuatro vecinos propietarios. A día de hoy, advierte, no puede pagar "nada más".

"Tendré que sacarlo de donde sea, claro, pero las cosas no se hacen así. Nos han dejado solos. Llevo un cabreo monumental. El ayuntamiento aquí ha patinado", advierte Asensio sobre el plan de inspecciones extraordinario. Y es que a pesar de lo que afirma una y otra vez el Gobierno municipal, este zaragozano y sus vecinos han ido acometiendo las reformas necesarias en sus viviendas siempre que han tenido oportunidad. "Nunca nos hemos despreocupado, hemos ido haciendo. Pero esto así, ahora, de repente, que te digan que en tres meses tienes que contratar un arquitecto y hacer una reforma... No dan ninguna facilidad. Y de ayudas ya ni hablamos", lamenta muy cabreado.

"Sin ayudas es imposible"

"No quieres pensar mal pero parece que la intención del ayuntamiento es que nos vayamos", añade Asensio. El número 70 de Pignatelli en el que vive está junto a un edificio, Pignatelli 72, que el ayuntamiento desalojó y está terminando de derribar. "Pedimos una prórroga del plazo porque no podemos ponernos a hacer obras mientras tiran el edificio de al lado y nos la han concedido. Menos mal", reconoce también.

Este vecino recuerda que, junto al resto de habitantes de la zona, viven en edificios que en muchos casos están protegidos. "Vamos manteniéndolos dentro de lo que cabe, pero no podemos cumplir con un requerimiento así, que de un día para otro nos obliga a pagar otra derrama cuando ya tuvimos una gorda hace dos años. Sin ayudas es imposible cumplir", explica el vecino. "No nos hemos despreocupado pero han aplicado el mismo rasero para todos y eso es injusto", dice.

El malestar en el barrio va más allá de los propietarios y no se queda solo en el mantenimiento y conservación de los edificios. Conchi es inquilina de un piso en la calle Escopetería. Lleva dos años en el barrio. "Hay mucho descontento. Es verdad que hay gente muy buena pero hay otra muy mala. Y entre esos que no nos dejan vivir y la falta de limpieza del ayuntamiento, las calles están que dan asco. Yo de Pignatelli no bajo", advierte la mujer, viuda y que vive de su pensión.

"El alquiler no es barato porque se supone que vivimos en el centro. Pagamos por estar en el 50004 pero las calles no las cuidan como si fueran del centro", lamenta esta mujer.

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