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El nuevo “barrio” para mayores que se construye en Zaragoza y rompe todos los esquemas: “Las personas van a poder seguir creando sus proyectos de vida”

El complejo residencial El Buen Pastor ofrecerá viviendas, residencia y espacios abiertos que apuestan por un modelo más humano, comunitario y adaptado para envejecer sin perder la autonomía

VÍDEO | Así avanzan las obras del complejo residencial El Buen Pastor de Zaragoza

Laura Trives

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Zaragoza

El proyecto residencial El Buen Pastor no es solo una residencia de mayores, es una idea bastante más ambiciosa: va a crear un entorno donde las personas de edad avanzada puedan vivir, relacionarse y seguir con su vida con la mayor normalidad posible. Todo esto aunque necesiten apoyo. El objetivo es crear una vivienda para toda la vida abierta además al resto de la ciudad. “Queremos que sea un centro participativo y abierto a la comunidad, un lugar seguro, verde y accesible”, ha explicado la trabajadora social Isabel Doñate durante una visita a las obras junto al arquitecto Emilio Faci.

Las obras avanzan con la previsión de terminar después de este próximo verano. El Gobierno de Aragón no se aventura a dar una fecha concreta, aunque las obras avanzan a buen ritmo con una media de 100 trabajadores diarios. A partir de ahí quedará otra fase importante: equiparlo y decidir cómo se gestionará, algo que todavía no está cerrado. Una vez esté acabada la obra, el gobierno licitará los procesos. De momento no hay nada cerrado, solo el presupuesto de la actuación urbanística, que alcanza los 27 millones de euros.

Imagen de las obras del complejo residencial.

Imagen de las obras del complejo residencial. / Laura Trives

Lo que se está construyendo en Valdefierro es, en la práctica, una especie de pequeño barrio pensado para mayores. No solo habrá una residencia, sino también viviendas, calles interiores, plazas y zonas comunes donde poder pasear, sentarse o encontrarse con otros vecinos. “En definitiva, las personas van a poder seguir creando sus proyectos de vida”, ha matizado la trabajadora social. Así será en casi 20.000 metros cuadrados de superficie construida y más de 38.000 de superficie total.

El complejo se divide en tres edificios. Uno de ellos albergará la residencia, pero no al estilo tradicional. Estará organizada en pequeñas unidades de convivencia, como si fueran hogares, para que la atención sea más cercana y personalizada. Cada unidad contará con 3 habitaciones dobles y 13 individuales, y dispondrá de diversas zonas comunes y un ‘office’. En total, contará con 95 plazas, incluyendo las dos destinadas a la enfermería.

Imagen del interior de uno de los edificios del complejo

Imagen del interior de uno de los edificios del complejo / Laura Trives

Además, contará con una cocina y una lavandería de gran capacidad que no solo darán servicio a quienes vivan allí, sino también a las personas de las viviendas e incluso, en el futuro, podrían atender a vecinos del barrio.

Viviendas de uno y dos dormitorios

Otro de los pilares del proyecto son las viviendas. Están pensadas para personas mayores que todavía pueden valerse por sí mismas, pero que tienen dificultades para seguir en sus casas, ya sea por barreras arquitectónicas, problemas médicos o por soledad. Son pisos de uno o dos dormitorios, diseñados para que puedan seguir haciendo su vida, pero con apoyo si lo necesitan. En este edificio se ofrecerán 30 viviendas de un dormitorio y 19 de dos.

La idea del centro es que nadie tenga que marcharse si su situación cambia. Si con el tiempo necesitan más ayuda, podrán recibirla allí mismo: desde asistencia en casa hasta comida o acompañamiento. “Todo sin romper su rutina ni salir de su entorno”, ha añadido Doñate.

Para evitar el aislamiento, el diseño incluye espacios pensados para convivir: zonas comunes, salas para actividades o incluso galerías abiertas donde coincidir con otros vecinos. También habrá una cafetería abierta al barrio, con la intención de que entre gente de fuera y haya vida más allá de los propios residentes.

La zona de viviendas del complejo.

La zona de viviendas del complejo. / Laura Trives

El tercer pilar de la residencia será el centro de día, que ofrecerá la posibilidad de acudir a las instalaciones a 40 personas. De hecho, el complejo está pensado como un espacio abierto. Habrá zonas verdes, áreas de descanso y también espacios para niños, buscando esa mezcla entre generaciones que cada vez se intenta más en este tipo de proyectos.

La guinda del diseño de este proyecto es su formato de tipo corrala, caracterizada por un patio central comunitario y galerías o corredores exteriores que dan acceso a las viviendas individuales. “Estamos ante un modelo único en España promovido por la iniciativa pública. Es espíritu es construir un pequeño barrio como se desarrolla en los países europeos más avanzados en la atención de las personas mayores”, ha matizado por su parte Faci, quien ha ido desgranando durante la visita los pormenores del lugar.

“Todo el diseño está orientado a generar entornos hogareños, de calidad y completamente accesibles. Este complejo es muy diferente al de una residencia tradicional. Aquí, cada residente podrá hacer su vida”, ha añadido.

El tráfico dentro del recinto será muy limitado, para que se pueda caminar con tranquilidad y seguridad. Todo está adaptado para personas con movilidad reducida. “En todas las plantas hay un sistema de terrazas para que las personas puedan pasear de manera segura”, ha apuntado Faci.

En definitiva, lo que el Gobierno de Aragón busca aquí no es solo cuidar, sino cambiar la forma de hacerlo: pasar de la residencia clásica a un modelo más cercano, más abierto y más parecido a la vida real.

Una de las habitaciones de un dormitorio.

Una de las habitaciones de un dormitorio. / Laura Trives

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