El Tuno, la bocatería más popular entre los universitarios de Zaragoza: "En una noche fuerte podemos vender más de 300 platos"
Con una clientela fiel y una capacidad para atender a más de 140 personas, El Tuno ha logrado mantener su popularidad gracias a la constancia y a una fórmula sencilla: buena cerveza, bocadillos y atención al cliente
En el número 9 de la calle Pedro Cerbuna, a un paso de la universidad de Zaragoza, El Tuno lleva abierto cerca de 37 años. Convertido en un punto de encuentro casi obligatorio para estudiantes y militares de la Academia General Militar, el local se ha ganado con el tiempo una fama que trasciende generaciones.
La historia arranca lejos de cualquier herencia familiar. “Empezamos tres socios, pero al mes se marchó uno y nos quedamos dos”, recuerda su dueño, Isidro Francés, de 72 años. El local, cuenta, estaba “vacío y bastante dejado”, y hubo que levantarlo desde cero. Años después, compraría la parte de su socio hasta quedarse al frente en solitario.
Con el paso del tiempo, el bar encontró su identidad en una zona “hiperpoblada” donde el flujo de gente es constante. La cercanía con la universidad y el tirón de los militares han sido clave en ese crecimiento. “Esto es un centro de reunión”, explica Isidro, que ha visto cómo su negocio se llenaba especialmente en días de partidos o eventos deportivos de gran calibre.

Bocatería el Tuno, el punto de encuentro de miles de universitarios de Zaragoza / JAVIER RÍO
La oferta es clara y directa: bocadillos, pizzas, ensaladas y menús económicos pensados para bolsillos jóvenes. “La gente viene por el precio, pero vuelve por la calidad”, asegura. En noches fuertes, la cocina puede llegar a sacar entre 300 y 350 platos, que se convierten en casi 500 si se suman raciones y bebidas. No le falta clientela de cara a los horarios más mañaneros, con una oferta de un almuerzo a gusto del consumidor por apenas 4 euros y 40 céntimos.
El éxito, sin embargo, tiene un precio elevado. “Se puede vivir bien, pero con esclavitud”, reconoce Isidro sin rodeos, pese a la grandísima popularidad que augura al establecimiento, ya que su rutina apenas deja espacio para el descanso: “Yo no tengo fiesta nunca. Solo cuatro días en Semana Santa y 14 de vacaciones”. En total, apenas 18 días libres al año tras décadas al pie del negocio.
Un trabajo sacrificado, pero con resultados
Aun así, el volumen de trabajo no deja de impresionar. Entre terraza e interior, el local puede atender a unas 140 o 150 personas al mismo tiempo, cifra que se dispara en eventos concretos. “Hay días que se juntan hasta 300 personas en la calle, algo que molesta también a los vecinos”, explica, lo que incluso obliga a intervenir a la policía por la acumulación de gente.
Pese a la dureza, Isidro defiende una fórmula sencilla como base del éxito: “La clave es dar una buena cerveza, un buen bocadillo y cuidar al cliente”. A eso se suma una ubicación privilegiada y una constancia que ha mantenido durante casi cuatro décadas.

Bocatería el Tuno, el punto de encuentro de miles de universitarios de Zaragoza / JAVIER RÍO
Con 72 años, su idea es empezar a bajar el ritmo sin desligarse del todo. “Me encuentro bien, pero quiero trabajar menos horas y tener al menos un día libre a la semana”, comenta. Todo dependerá, dice, de la renovación del contrato y de poder apoyarse en más personal.
Después de 37 años, El Tuno sigue lleno casi cada noche. Entre jarras, bocadillos y ruido de fondo, el bar continúa siendo ese lugar donde generaciones enteras han comido, celebrado y repetido. Porque, como bien resume su dueño, no hay secreto más grande que la constancia: hacerlo bien, cada día, durante toda una vida dedicada a la hostelería.
Suscríbete para seguir leyendo
- Un bombero de la Diputación de Zaragoza y un trabajador mueren en un aparatoso incendio en un taller mecánico de Calatorao
- Así ha quedado el monasterio viejo de San Juan de la Peña tras el paso de las llamas
- El pueblo del Pirineo que renació como centro de vacaciones gracias a un grupo de sindicalistas: a solo 20 kilómetros de Ordesa y a los pies del embalse de Mediano
- La quiebra de la empresa de seguridad del Ibercaja Estadio obliga a lanzar un nuevo contrato
- La tragedia de Bulbuente golpea a YMCA: los fallecidos regresaban a Zaragoza de un campamento de verano en Soria
- El juez sitúa al joven de 28 años detenido 'en el punto exacto' donde se originó el incendio de Las Peñas de Riglos
- El incendio de Riglos calcina 17.000 hectáreas y avanza descontrolado hacia Jaca
- La Generación Z abre el debate sobre el gasto en pensiones: cree que se destinan demasiados recursos
