Le patina la rueda de una bizi, se rompe un diente y la muñeca y le multan por "conducir sin la diligencia necesaria": "Me sentí muy indefenso"
La víctima de ese suceso asegura que llevaba la bicicleta con precaución e intentó reclamar a la empresa del Bizi por la caída, pero los agentes acabaron multándole a él. "No es por el dinero, es que es injusto", denuncia

Así quedó el diente de este ciudadano tras sufrir una caída con el Bizi. / SERVICIO ESPECIAL

Hay días en los que nada tiene sentido y esta historia lo demuestra. Juan (nombre ficticio) es un vecino de Zaragoza. El pasado 6 de marzo cogió una bizi en la estación situada en la calle Vaporetto, en Parque Venecia. Al poco de iniciar su trayecto, la rueda resbaló, él se cayó y se golpeó la cara contra el suelo, rompiéndose un diente. Más tarde sabría además que también se había fracturado la muñeca. En el momento del golpe le asistió un hombre, que llamó a la policía. Los agentes acudieron y el accidentado solicitó que levantaran un atestado para poder reclamar a la empresa gestora del Bizi. Cuál fue su sorpresa cuando, 12 días después le llegó a casa una denuncia por "conducir sin la diligencia y precaución necesarias", siendo que ningún agente, al menos que él supiera, vio su caída.
"Hasta ese día había cogido una bizi nueve veces pero para ir a trabajar es la mejor opción. En autobús, desde Parque Venecia hasta Montecanal tardo más de una hora y en bicicleta 25 minutos o media hora. Ese día había llovido y el suelo estaba mojado así que como había leído que se habían producido caídas miré bien que la bizi tuviera dibujo en las ruedas. Tenía bastantes para elegir", cuenta. Pero no fue suficiente.
Los hechos
Ya en marcha, cogió el carril bici y bajó por la avenida Tiziano. Antes de llegar al cruce con el tercer cinturón, frenó "con anticipación y con mucha precaución sabiendo que el suelo estaba húmedo y que estas bicis resbalan mucho. Estando casi parado, pues tenía que hacer un giro de 90º, moví el manillar un poco para hacer la curva. En ese momento la rueda delantera se deslizó como si estuviera en hielo, haciéndome caer de cara sobre el pavimento y rompiéndome un diente", explica. Tras ser asistido por un ciudadano, que no vio la caída, solo cuando ya estaba en el suelo, y los agentes que levantaron el atestado, Juan acudió a su puesto de trabajo. Aunque después acudió a la MAZ, al ser un accidente laboral in itinere, con dolor de espalda y muñeca, que resulta que llevaba fracturada, que desde entonces lleva escayolada. Además, desde entonces está de baja. "Gracias al casco que llevaba no me produje más lesiones", asegura.
Convencido de que la caída no había sido producto de su torpeza ni su mala conducción, Juan decidió comunicar el accidente a Serveo, la empresa que gestiona el Bizi Zaragoza. El día 11 de marzo les envió un parte de accidentes y quedó a la espera de una respuesta.
36 euros
Pasaron los días y el 18 de marzo llamaron a la puerta de su casa. Eran los agentes que habían levantado el atestado: le iban a entregar una multa de 36 euros, 18 pronto pago, por "conducir sin la diligencia y precaución necesarias para evitar todo daño o peligro propio o ajeno, especialmente aquellos más vulnerables". En la denuncia consta también que al menos un agente fue testigo de los hechos, si bien Juan asegura que nadie le vio. "Me denunciaron con base en lo que yo les había contado. No daba crédito. Me quedé con una cara... me sentí muy indefenso. No es por el dinero, es porque es injusto", relata.
Al recibir la denuncia decidió alegar: "Considero injusta (la sanción) porque en el momento del accidente no había ningún agente que fuera testigo, y que la denuncia se basa en mis declaraciones en el atestado, en el cual, en ningún momento digo nada que pueda hacer pensar en ninguna negligencia mía, sino todo lo contrario. Hago constar que llevaba casco de protección y circulaba con precaución sabiendo del peligro de estas bicicletas con el suelo mojado. El atestado era porque como había sufrido daños personales para adjuntar al parte de accidentes de la compañía concesionario del servicio Bizi y para cualquier circunstancia en la que me pudiera ser solicitado", reza el texto.
Ahora, está a la espera de la respuesta, pero debido a su cabreo ha decidido apuntarse a la plataforma de afectados por caídas del Bizi, una agrupación de víctimas desde la que aseguran que no tienen constancia de ningún caso similar. "No sé si esto forma parte de alguna estrategia para amedrentar a la población, pero lo único que han hecho es provocar mi ira", relata Juan.
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