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Los semáforos inteligentes llegan a Zaragoza para revolucionar la movilidad y el servicio de autobús

El ayuntamiento licita el desarrollo de la tecnología que permita conectar los vehículos con los semáforos para agilizar la circulación y mejorar las frecuencias del bus

El Ayuntamiento de Zaragoza implementará la priorización semafórica en el servicio del autobús.

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Carlota Gomar

Carlota Gomar

ZARAGOZA

Los semáforos inteligentes llaman a la puerta en Zaragoza para agilizar el tráfico y, sobre todo, para ayudar a que el servicio de autobús sea más eficiente, más óptimo, más rápido y mucho más puntual. El proyecto es ambicioso y costoso porque hay que desarrollar la tecnología para que los autobuses estén conectados en tiempo real con los semáforos para que cambien a verde conforme se acerque el vehículo evitando así los tiempos de espera en las intersecciones. Podría decirse que lo que se pretende es 'copiar' el sistema del tranvía, con su vía exclusiva, y adaptarlo al autobús, con un sinfín de rutas y líneas y en un entorno cambiante.

El proyecto que ha anunciado la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, y cuya licitación ha sido aprobada este lunes por el Gobierno de la ciudad y tiene un coste de 1,5 millones de euros. Su puesta en marcha no será inmediata, más bien habrá que esperar cerca de cuatro años para que este sistema de priorización semafórica llegue al centenar de intersecciones que tiene previsto el equipo de Movilidad.

Se trata de un proyecto específico y pionero en España cuya tecnología hay que adecuar a las necesidades de la ciudad, de ahí que su implantación no vaya a ser rápida. Lo que pretende el consistorio es conectar en tiempo real a los autobuses con los semáforos, a través de dos sistemas.

Dos sistemas tecnológicos

Por un lado, el autobús -provisto de la tecnología de posicionamiento gps-, se conectará con unas balizas de tipo ferroviario -como las del tranvía- ubicadas principalmente en la calzada; y, por otro lado, gracias a los sistemas denominados V2X (vehicle-to-Everthing) se podrá conocer la ubicación de los autobuses respecto al semáforo, que conocerá la posición del vehículo, la velocidad a la que se mueve, su nivel de ocupación o si lleva retraso respecto al horario previsto. Una información esencial para que los semáforos puedan estar en verde en el momento en el que llegue el bus a la intersección, evitando que tenga que parar. Además, este sistema permitirá que la información que se ofrezca a los usuarios sea mucho más precisa y exacta.

La precisión que exige el proyecto implica un proceso teórico previo para desarrollar el algoritmo, además de un tiempo de simulación informática y una prueba en cuatro intersecciones -aún por decidir- antes de poner en marcha este sistema en más de 100 cruces semaforizados de la capital. Por ahora, ha apuntado Chueca, no se sabe dónde se realizará la prueba piloto ni en qué intersecciones se aplicará esta tecnología, pero será en aquellas vías con más tráfico como Constitución, Sagasta, el paseo la Mina, César Augusto o Vía Universitas, entre otras.

Un autobús parado en un semáforo en rojo.

Un autobús parado en un semáforo en rojo. / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

Hay que tener en cuenta que, a diferencia del tranvía, con una única vía, los autobuses se mueven en entornos urbanos muy cambiantes y con muchos agentes implicados, de ahí la complejidad del proyecto y el largo proceso que requiere para ponerlo en práctica. Su implementación se hará en cuatro fases y la empresa cobrará por cada hito conseguido.

Las fases de un proyecto a cuatro años

Según detallan desde Movilidad, en la primera se definirán los requerimientos técnicos del sistema de prioridad, la elaboración de un algoritmo programado, la definición de los parámetros de programación de la prioridad del autobús, el diseño del sistema V2X conectado al regulador semafórico, entre otros. Además, tendrá que ser compatible con el Sistema de Ayuda a la Explotación (SAE) de la contrata del bus, así como con la Aplicación de Control de Tráfico municipal.

En la segunda se ejecutará la prueba piloto en cuatro intersecciones de la ciudad mediante el uso de la tecnología híbrida V2X + balizas, así como la integración e implantación de los datos que permitan parametrizar y ajustar todos los dispositivos utilizados en el sistema. Esto permitirá ajustar el algoritmo en la ejecución de un caso real.

Ya en la tercera, la empresa que desarrolle la tecnología pondría los equipos instalados a disposición del consistorio para la prueba piloto, así como su mantenimiento correctivo y preventivo durante dieciocho meses. Y en la cuarta se implementaría de forma definitiva el sistema de prioridad del bus sobre 100 intersecciones de la ciudad y en la totalidad de la flota, con los equipos embarcados necesarios.

Cuatro fases que culminarán en cuatro años, cuando debería de estar en marcha la priorización semafórica a la que aspira el consistorio y que permitirá mejorar la puntualidad del servicio, como sucede ya con el tranvía. El uso de la IA y de los datos al servicio del transporte público permitirá aumentar la velocidad media del autobús en tramos críticos sin comprometer la seguridad vial, disminuir la variabilidad de los tiempos de viaje, mejorando la regularidad del servicio; reducir el tiempo perdido en paradas semafóricas, especialmente en corredores prioritarios y contribuir a una mayor eficiencia energética y sostenibilidad del transporte público.

Intento sin éxito

No es la primera vez que el el ayuntamiento poner en marcha un sistema de priorización semafórica. Hace unos años se llevó a cabo una prueba piloto con 30 autobuses equipados con GPS y sistemas de comunicación que "avisaban" a 12 semáforos ubicados en avenidas con mucha intensidad de tráfico, como Sagasta. 

El algoritmo de "prioridad dinámica" probado en aquel momento, que además era gestionado externamente por terceros, no dio los resultados deseables. Entre otras limitaciones, según explica la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, destacaron entonces los fallos en la precisión del posicionamiento del autobús, la coexistencia de distintas líneas que no tenían prioridad o la variabilidad en los tiempos de parada. 

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