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La decisión está tomada: el edificio de Correos del Portillo en Zaragoza será derribado al descartarse su catalogación

Un informe externo concluye que el edificio "no reúne valores suficientes, atendiendo a los criterios de singularidad, relevancia, integridad y autenticidad, para que sea declarado BIC"

El edificio de Correos del Portillo en Zaragoza será derribado al descartarse su catalogación

Iván Trigo

Iván Trigo

Zaragoza

La decisión está tomada. El dirección general de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragónha determinado que el edificio de la antigua sede de Correos en la avenida Anselmo Clavé de Zaragoza "no reúne valores suficientes, atendiendo a los criterios de singularidad, relevancia, integridad y autenticidad, para que sea declarado BIC", por lo que se da vía libre para su demolición. El derribo de este edificio, contemplado en el proyecto de reurbanización del Portillo, comenzó el pasado 9 de febrero pero se paralizó el mismo día ante la protesta de los vecinos y asociaciones patrimonialistas, que llegaron incluso a llamar a la Policía.

Así, en base a un informe externo encargado por el Gobierno de Aragón a dos expertos, Javier Ibargüen y Ricardo Marco, la DGA ha desestimado la tramitación del expediente administrativo para la catalogación del edificio pese a lo que pedían los vecinos de la zona y entidades en defensa del patrimonio como Apudepa, respaldados además por una colecta de firmas y una parte de la sociedad civil que se manifestó hace algunas semanas para solicitar su protección.

El edificio de Correos en los suelos del Portillo, cuya demolición ha paralizado Patrimonio.

El edificio de Correos en los suelos del Portillo, cuya demolición ha paralizado Patrimonio. / Jaime Galindo

Entre los argumentos que utilizaron los patrimonialistas para solicitar la protección del edificio estaba, por ejemplo, la inclusión de la antigua oficina de Correos, que cerró poco antes del inicio de las obras en el Portillo, en el registro de arquitectura de la Fundación Docomomo Ibérico "como un ejemplo relevante de la arquitectura contemporánea en España y que es considerado uno de los testimonios vivos y más representativos del estilo brutalista en Aragón".

Sin embargo, "teniendo en cuenta toda la documentación de la que dispone la dirección general de Patrimonio Cultural y el referido informe técnico, se considera que el edificio no reúne valores suficientes, atendiendo a los criterios de singularidad, relevancia, integridad y autenticidad" para su catalogación, ha defendido el Gobierno de Aragón en un comunicado a los medios. "Respecto a su referencia en el registro de la Fundación Docomomo Ibérico, no se menciona en el mismo que se identifique como ejemplo de arquitectura brutalista, sino que se trata de una mención de carácter descriptivo, sin especial cualificación patrimonial", añaden.

No podría adaptarse a nuevos usos

En ese mismo comunicado, el Gobierno de Aragón asegura que el edificio "no puede adscribirse al movimiento brutalista, dado que no concurren en él rasgos definitorios de esta corriente". "Se observa que se trata más bien de una edificación que se encuadra en la arquitectura funcional de su época, con soluciones constructivas y compositivas habituales en esos años, pero que no alcanzan un grado de excepcionalidad", justifican.

Obras en el edificio de Correos de Zaragoza, el pasado lunes.

Obras en el edificio de Correos de Zaragoza, antes de paralizar el derribo. / Josema Molina

El Gobierno de Aragón, entre sus argumentos también explica que la catalogación del edificio hubiera impedido su reconversión para adaptarlo a nuevos usos, como pedían los vecinos, que llegaron a solicitar ubicar en este inmueble el conservatorio profesional de música de Zaragoza, que lleva tiempo buscando una nueva ubicación. "Adaptarlo a nuevos usos implicará una transformación sustancial de sus características esenciales, afectando tanto a su configuración interior como exterior, hasta el punto de desvirtuar sus valores originales", aclaran.

Con esta decisión se despeja de nuevo el camino de las obras de reurbanización del Portillo que tuvieron que reorganizarse después de que el pasado mes de febrero el Gobierno de Aragón paralizase el derribo del edificio de Correos después de la petición que se había realizado para proteger el edificio.

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