Hablan los trabajadores del Parque de Atracciones ante su cierre: "Llevo desde 2001. Me intento mantener ocupada para no pensar. Todo es incertidumbre"
Desde el comité se muestran convencidos a impugnar el erte y avanzan que habrá movilizaciones

Estado actual del Parque de Atracciones. / JOSEMA MOLINA

La situación del Parque de Atracciones de Zaragoza sigue sin aclararse. Mientras el Gobierno municipal se escuda en que se trata de un conflicto entre privados, la ciudadanía sigue sin poder acceder a este recinto histórico y la plantilla pendiente de un empleo del que dependen unas 80 familias de la capital aragonesa. La empresa los manda al erte hasta julio sin aclarar qué pasará después y sin saber cómo se ejecutará la subrogación de los trabajadores cuando la nueva concesionaria asuma la gestión del recinto. "Yo llevo desde 2001 trabajando aquí y nunca habíamos estado así. La sensación es de incertidumbre. Me intento mantener ocupada con otras cosas para no pensar en esto porque si no siento ansiedad y no duermo", lamenta Mapi.
Desde el comité de empresa se muestran convencidos a impugnar el erte al considerar que no concurren causas que justifiquen el cierre del recinto siendo que el ayuntamiento ha emitido una orden de continuidad que les obliga a continuar con la actividad durante esta temporada. La dirección les ha ofrecido una bolsa económica como compensación que daría para que cada trabajador cobrara dos euros al día durante los 113 días en los que estaría activo el erte. "Dos euros al día", repiten desde el comité, muy decepcionados. Los trabajadores tienen dudas y miedo porque se juegan un empleo que, en algunas ocasiones, es el salario del que depende un hogar entero. Es el caso de Carlos, que con 60 años es uno de los trabajadores que son fijos en la plantilla, siendo que la mayoría son fijos discontinuos.
"Fíjate lo que me pasa por la cabeza. Con esta edad si me quedo sin empleo cómo voy a encontrar algo", dice. Él lleva 18 años en la empresa y se pregunta cómo el ayuntamiento ha permitido que una concesión de un recinto municipal haya sido gestionada por una empresa cuyas cuentas hacen aguas por todos lados.

Estado actual del Parque de Atracciones de Zaragoza. / JOSEMA MOLINA
Raúl lleva seis años y es además el presidente del comité de empresa. Es fijo discontinuo y explica que su trabajo en el Parque de Atracciones no es un extra de fin de semana, sino un empleo a tiempo completo. "Vivo de esto. Vivo del parque", dice. Y eso que los salarios, advierte, no son ni mucho menos para tirar cohetes. "Lo mínimo", lamenta.
La situación de la plantilla, advierten desde el comité, lleva tiempo siendo mala pero ha aflorado con el traspaso de la gestión, que no ha podido llevarse a cabo todavía por las desavenencias entre los dos socios de la nueva adjudicataria. Unos son los Morte, la familia que hasta ahora explotaba el recinto y que deberá seguir haciéndolo durante este año dado que el ayuntamiento ha emitido una orden de continuidad. El otro socio es Fenix Enterteinment, un grupo inversor argentino que controlará el 80% de la nueva compañía gestora. El problema es que estos últimos aseguran que desconocían la situación financiera de los primeros, motivo por el cual no han cogido las riendas del parque como deberían haber hecho.Y los que deben seguir dicen que no pueden, por lo que mandan al erte a la plantilla.
"Ha habido trabajadores que han tenido que comprarse sus propias herramientas", lamenta Raúl. "A mí me ha faltado trabajar con las uñas para rascar el suelo", añade otro trabajador en los corrillos que se han formado después de la asamblea informativa que ha tenido lugar en la sede de CCOO en Zaragoza después de que la empresa haya decidido acudir a un erte sin acuerdo con el comité. "Han sido siempre muy peseteros. Tenemos que pagar 150 euros de fianza por el uniforme y hasta por los walkies porque dicen que si no los robamos", critica otra empleada. La situación ha sido tal que el comité ha tenido que acudir a la inspección de trabajo porque ha habido momentos en los últimos veranos en las que los empleados han estado trabajando a más de 40 grados. "Ha habido compañeros con quemaduras", denuncian.
Inspección de trabajo
"Así con todo", añaden, visiblemente cabreados y quemados con la situación que ha acabado derivando en el cierre de las instalaciones. "El año pasado negociamos un nuevo convenio colectivo y cuando lo aprobamos nos enteramos que están prácticamente en la ruina. Hubo mala fe en las negociaciones", aseguran.
Ahora, lo único que saben es que en abril se trabajará dos días, el 11 y el 25, para las comuniones y banquetes contratados, dos jornadas a las que se sumará alguna otra en mayo. Sin embargo, no saben si abrirán para las excursiones apalabradas para el fin de curso de muchos escolares, que tienen lugar entre finales de mayo y junio.
A todo esto se suman las condiciones en las que se abrirá el recinto, puesto que el mantenimiento, siendo que lleva cerrado más tiempo que en años anteriores, no se ha realizado de la misma manera porque no ha habido gente. "A mí me han llamado los dos días de abril y abriremos la montaña rusa entre dos trabajadores". La alcaldesa Natalia Chueca ya aseguró que, en caso de poder abrir, el consistorio se aseguraría de que fuera en condiciones de seguridad. "Vamos a hacer movilizaciones pero tenemos que cerrar cuando", zanjan desde el comité de empresa.
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