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Del miedo al descenso a Primera RFEF al pánico a perder la prioridad para elegir asiento en el Ibercaja Romareda: las empresas tienen que arriesgar

El Real Zaragoza traslada a las empresas una propuesta de fidelización para la próxima temporada que van de 5.000 a 19.000 euros para las del Club de Empresas y desde 20.000 para patrocinadores, ofreciendo una rebaja del 20% si bajan a Primera RFEF

Recreación de uno de los palcos que tendrá la nueva Romareda.

Recreación de uno de los palcos que tendrá la nueva Romareda. / IDOM

Zaragoza

La casualidad ha querido que a falta de poco más de un año para terminar las obras de la nueva Romareda y con una temporada por delante que todavía se jugará en el Ibercaja Estadio, el Real Zaragoza haya tenido que lanzar la habitual campaña de comercialización con las empresas en medio de la mayor crisis deportiva de la historia del club y con la incertidumbre de no saber si la temporada 2026-2027 jugarán en la Liga Hypermotion o en Primera RFEF. Una situación complicada de gestionar en la que estas dos facetas del club, la estrategia comercial (que es una fuente de ingresos) y el rendimiento deportivo del equipo, se ven obligadas a convivir manejando todos los escenarios posibles.

Recreación de la nueva Romareda.

Recreación de la nueva Romareda. / IDOM

Se produce ahora una extraña combinación de sensaciones en la que estas empresas ahora deben decidir si el miedo al abismo del descenso, con el equipo jugándose la vida en cada jornada, puede más que la percha que tiene saber que si pagan un año más, sea cual sea la categoría en la que esté el Real Zaragoza, mantendrán la prioridad de elegir el año que viene en un estadio de cinco estrellas que incorporará nuevas y suculentas oportunidades para ellas.

Arriesgarse a perder esa preferencia genera una especie de pánico en todas las firmas que pagan por ser partner premium, patrocinadores o, en el escalafón más bajo, pertenecer al llamado Club de Empresas, más económico y con menos prestaciones. Pero mantener esa fidelización sale a un precio importante, un mínimo de 5.000 euros por toda la temporada que no da derecho a tener asiento en el palco, por ejemplo, que puede llegar a 10.000 o 19.000 con paquetes básicos distintos, obviamente, o que para los patrocinadores, en un escalón superior, se fija ahora en un mínimo de 20.000 euros. Porque es el coste que tiene esa relación comercial que no se basa en colaborar, sino en sacar partido de una marca, la del Real Zaragoza, cuyo rendimiento comercial parece seguir intacto pese a llevar 13 años en Segunda.

Simulación del nuevo estadio.

Simulación del nuevo estadio. / IDOM

Esa misma combinación extraña se está viviendo en el seno del club, que no podía demorar más esta campaña de comercialización que cada año comienza por estas fechas y que esta temporada se produce con el equipo en puestos de descenso y con el infierno de la Primera RFEF acechando en cada partido. Por un lado, está la obligación de centrarse en lo deportivo, en asegurar la permanencia lo antes posible como sea, y por otro, en paralelo, ya está trabajando con el equipo de marketing en trasladar una propuesta económica a las más de 70 firmas que esta temporada ya han pagado por lo que ahora se les ofrece.

A todas ellas, se les está informando de las cuantías que se manejan para la campaña 2026-2027 si el club está en la Liga Hypermotion y de que estos precios se abaratarán un 20% si milita en Primera RFEF. Un "índice corrector del 0,8" sobre el precio ofertado por continuar un año más al lado del club en propuestas ya remitidas y a las que ha tenido acceso EL PERIÓDICO DE ARAGÓN.

Se trata de arriesgar con una fidelidad al Real Zaragoza, club del que también sacan partido con los espacios comerciales y el uso de la marca que se les permite con tarifas muy concretas, o desistir sabiendo que en el menú de la oferta el plato principal no está en lo que puede ofrecer el club durante la campaña 2026-2027 sino en conservar la preferencia a la hora de escoger espacio y prestaciones en la nueva Romareda a partir del verano de 2027. Casi ninguna quiere perder esa prioridad que ahora se les concede frente a otros posibles competidores que ahora no la tienen, igual que pasa con los aficionados que en la marcha de la vieja Romareda al Ibercaja Estadio, al pasar a solo 20.300 localidades, decidieron no renovar el abono pero pagar para conservar esa prioridad en 2027.

La situación deportiva, en el caso de las empresas, casi está en un segundo plano porque lo que está en juego no es una cuestión de romanticismo o fidelidad, la nueva Romareda permitirá nuevas oportunidades de negocio de explotación comercial en forma de eventos, de espacios publicitarios, de promoción propia con una marca que mantiene su vigencia y solidez. No solo es estar en el Ibercaja Romareda, es elegir dónde estar. O que una empresa del mismo sector lo pueda hacer antes que ellas por haber perdido esa preferencia, una decisión complicada en un momento, en lo deportivo, históricamente negativo. Pero el fútbol tiene tirón en Zaragoza y la estrategia comercial funciona.

Simulación del interior del nuevo estadio.

Simulación del interior del nuevo estadio. / IDOM

De hecho, sirva como dato, el tirón de la nueva Romareda ha permitido que el llamado Club de Empresa, una iniciativa implantada hace dos temporadas, haya "multiplicado por cinco" el número de compañías en solo un año. O que los patrocinadores hayan crecido año tras año, incluso a pesar del exilio al Parking Norte del Actur. O que ese palco que tiene 300 localidades en el Ibercaja Estadio, más de las que había en la vieja Romareda pero ocho veces menos que las que habrá en la nueva, tenga una alta ocupación pese a la situación deportiva.

Vista aérea del Ibercaja Estadio

Vista aérea del Ibercaja Estadio / MIGUEL ÁNGEL GRACIA

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