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Así fue el "cierre experimental" del parque Delicias hace 22 años: entre el botellón y la manga ancha

El recinto probó un sistema de control de acceso para evitar molestias a los vecinos

Uno de los acceso al parque de Delicias de Zaragoza en la actualidad.

Uno de los acceso al parque de Delicias de Zaragoza en la actualidad. / Laura Trives

David Chic

David Chic

Zaragoza

En este momento en Zaragoza solo existe una zona verde regulada con horarios. Es el parque Delicias que en teoría tiene limitado su uso al horario de 8 a 21 horas en los meses de otoño e invierno y de 7 a 24 horas para la primavera y el verano. Una decisión que se tomó en su origen para evitar botellones, pero que en la práctica no se encuentra en vigor y sus puertas siempre se encuentran abiertas. Sin embargo, hace 22 años, en julio de 2004, el Ayuntamiento de Zaragoza puso en marcha una medida "de carácter transitorio y experimental" en la que se procedió al cierre de las verjas durante todos los fines de semana de los meses de julio y agosto.

En aquel momento, según se publicó, la decisión fue adoptada a instancia de la Junta de Distrito "con el objetivo de hacer compatible el disfrute de la zona verde con el derecho al descanso de los vecinos", quienes habían expresado reiteradas quejas "por el ruido excesivo y el bullicio" que se producía en el entorno durante las noches de los fines de semana.

La entonces presidenta de la Junta de Delicias, la concejala socialista Lola Campos, tomó la determinación tras mantener conversaciones con las entidades vecinales de la zona. El parque Delicias destacaba por ser el único espacio de la ciudad concebido originalmente con un cerramiento perimetral para permitir su clausura nocturna, una práctica que ya se había llevado a cabo en sus primeros meses de funcionamiento pero que se abandonó posteriormente por problemas técnicos y de personal. De hecho, en 2004 la medida se delegó en una empresa de seguridad la responsabilidad de abrir y cerrar las once puertas del recinto.

La restricción de acceso se estableció entre la una y las siete de la madrugada. Durante los primeros días de aplicación de la norma se detalla que la Policía Local "actuó con flexibilidad" para facilitar que los usuarios conocieran el nuevo horario, el cual curiosamente resultaba ser más permisivo que el que figuraba impreso de origen en las puertas del parque y que todavía sigue vigente según las informaciones que ofrece el Ayuntamiento en su página web.

Desde el distrito se insistió en aquel momento "en el carácter experimental" de esta iniciativa para evaluar su efectividad en la convivencia ciudadana, una propuesta que por ahora no se asemeja a la que se quiere implantar en el parque Bruil por la presencia de asentamientos de personas sin hogar, pues por el momento no se contempla la instalación de barreras fijas que impidan la entrada.

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