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La otra cara de la Final Six en Zaragoza: una estación fantasma junto al Príncipe Felipe

La infraestructura, inaugurada en 2008 para impulsar el crecimiento de Zaragoza, acumula desperfectos, falta de accesibilidad y escaso mantenimiento casi dos décadas después

Alba Ortubia

Alba Ortubia

Zaragoza

La Final Six está llenando el barrio de San José de vitalidad y pasión por el deporte. Cientos de aficionados se han congregado en los aledaños del pabellón Príncipe Felipe para participar en la fiesta del baloncesto. Sin embargo, algunos edificios permanecen impasibles ante el frenesí que se extiende por el barrio. En Miraflores, el bullicio se sustituye por el silencio de una estación casi fantasma. 

Este imponente edificio fue inaugurado en 2008 como parte del proyecto del alcalde Juan Alberto Belloch de hacer crecer la ciudad hacia el este, ya que en esta parte de San José aún queda mucho espacio disponible para urbanizar. Alrededor de la Facultad de Veterinaria y en los alrededores del Príncipe Felipe encontramos varios terrenos baldíos que podrían albergar decenas de bloques de pisos. Además, en su día se valoró construir en esta zona el nuevo estadio del Real Zaragoza. 

En imágenes | Este es el estado de la estación de Delicias de Zaragoza

Este es el estado de la estación de Miraflores de Zaragoza. / Javier Río

Con estos mimbres, Miraflores se concibió como una infraestructura clave que conectaría San José con el resto de estaciones de Cercanías en plena Expo de 2008 y que podría trasladar a cientos de apasionados del deporte, como los que hoy acuden a la Final Six. Todo promesas sin cumplir casi 20 años después de su inauguración.

Dos décadas de abandono

Porque, para la estación de Miraflores, ningún tiempo pasado fue mejor. Funcionó muchos años sin estar terminada y, tras las lluvias torrenciales de julio de 2023, las máquinas expendedoras de billetes y el ascensor estuvieron averiadas durante meses. En la actualidad, todavía quedan numerosos desperfectos por arreglar.

Para empezar, no cuenta con un parking propio, sino con un solar de tierra que se llena de barro en los días lluviosos y que suele estar ocupado por los usuarios del Centro Deportivo Municipal de La Granja y del Príncipe Felipe. Su fachada está repleta de graffitis y el estado de su interior no es más alentador. Una puerta metálica limita el acceso a los pisos superiores. Aunque ahora sí que funcionan las máquinas expendedoras y la pantalla informativa, falta personal de asistencia, así como vigilantes de seguridad. La única presencia humana con la que suelen toparse los viajeros es la de los encargados de limpieza. 

Deficiencias y falta de mantenimiento

Lo que sí que no escasea son las goteras. A pesar de que en el exterior brille un sol resplandeciente, el suelo de la estación está plagado de charcos. Además, colarse resulta muy sencillo: uno de los tornos permanece permanentemente abierto. Pero, para las personas con movilidad reducida, llegar al andén constituye toda una odisea. El parking no es accesible, y el interior de la estación, menos: ninguna de sus cuatro escaleras mecánicas funciona.

En imágenes | Este es el estado de la estación de Delicias de Zaragoza

Goteras en la estación de Miraflores de Zaragoza. / Javier Río

Zaragoza no para de crecer. Este año, la capital aragonesa ha superado los 700.000 habitantes. En este contexto, contar con una red ferroviaria a la altura de la cuarta ciudad de España, se convertirá, tarde o temprano, en una prioridad. Mientras tanto, la Estación de Miraflores seguirá esperando que pase su tren.

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