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Remodelan un edificio en Zaragoza y lo que aparece no es de este siglo

Unos trabajos en el hotel Avenida muestran un nuevo hallazgo histórico que confirma que cada reforma en la ciudad es una potencial aventura arqueológica

Imagen de la inscripción.

Imagen de la inscripción. / Servicio Especial

Zaragoza

Hacer una obra en Zaragoza no es solo cuestión de pedir licencias y abrir zanjas. En muchas ocasiones se trata de hacer un repaso al tiempo. Esta es una ciudad donde cada palada puede tropezar con siglos de historia y cualquier reforma se puede convertir en una pequeña aventura arqueológica. Esta semana ha vuelto a ocurrir.

No ha sido en los grandes focos de obra como la avenida de Valencia o la plaza San Miguel, donde las máquinas trabajan sin descanso. El hallazgo ha surgido en un lugar más discreto pero igual de simbólico: los edificios del actual hotel Avenida, en plena avenida de César Augusto, a escasos metros del Mercado Central.

Durante las obras han salido a la luz elementos que pueden llevar siglos ocultos. Entre ellos, una fachada de piedra y un dintel esculpido con una inscripción que, por ahora, mantiene cierto halo de misterio. Un detalle que conecta directamente con la Zaragoza de otro tiempo, cuando las casas no solo se habitaban, también se firmaban.

Hubo una época en la que las inscripciones en fachadas servían para identificar a sus moradores, como una especie de DNI grabado en piedra. Marcas que hablaban de familias, oficios o linajes y que, con el paso de los años, quedaron sepultadas bajo reformas y capas de modernidad. Esta inscripción podría tener más de 300 años.

Este descubrimiento no solo puede aportar pistas sobre la historia concreta del edificio, sino que vuelve a poner sobre la mesa una realidad conocida por arquitectos y arqueólogos: Zaragoza esconde un patrimonio inmenso en sus cimientos. Cada obra que comienza es una puerta que se abre al pasado.

Y lo cierto es que, viendo lo visto, cuesta pensar que este sea el último hallazgo. En Zaragoza, el pasado no está quieto. Siempre encuentra la forma de volver.

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