Casa Martana, la taberna clásica de Zaragoza experta en gratinados: "Son nuestra insignia, nos diferencia del resto de bares"
Jamón batido con ali-oli, bacon a las tres salsas o pulpo son algunos de los preferidos por el público, aunque sus raciones de peso no se quedan atrás en la carta
El tapeo está viviendo una nueva época de Zaragoza. Además de las generaciones hoy en día ya adultas, los milennials y la generación 'Z' están cogiéndole el gustillo a pasear por las calles de la ciudad y buscar algún sitio donde picar o tomar algo. El Tubo es la ubicación predilecta para esta actividad, pero la realidad es que la capital aragonesa está abriendo frentes donde 'vermutear' a una buena calidad-precio, y uno de ellos es el barrio de La Almozara. Tascas y bares históricos siguen abiertos en el antiguo barrio de La Química, puntos de reunión que a la vez que son referentes hosteleros, son puntos de reunión en el distrito para sus miles de vecinos. Y hoy toca hablar de Casa Martana.
Sus dos propietarias, Elena y Andrea Preda, llevan 12 años al frente de esta taberna ubicada en la calle Río Guatizalema 2, un clásico local perpendicular a la avenida de La Almozara. Las dos son originarias de Rumanía, pero ya llevan varias décadas viviendo en Aragón y se han hecho al ritmo de vida en la comunidad. La primera lleva ya 22 años trabajando en el mundo de la gastronomía, con una década de experiencia en otro bar del barrio, y fue en 2014 cuando vio la oportunidad de emprender en este negocio, que se traspasaba apenas tres meses de abrirse.
"Gracias a mi anterior trabajo ya me conocen en el barrio, con muchos vecinos somos como una familia, ya que vienen todos los días", explica a este diario, algo que le permite disfrutar aún más de su trabajo como autónoma. La Martana, como también es reconocida, es una taberna clásica de barrio, con una pequeña terraza en su entrada, una sala con la barra con una capacidad aproximada para 20 personas y un comedor donde sirven comidas y cenas.

Casa Martana, la taberna casera de La Almozara experta en gratinados / Jaime Galindo
Aunque sea un servicio también con una buena demanda, predomina el ir a tomar tapas, con su especialidad como lo más destacado de la carta: los gratinados. Con un precio de 2.80 euros cada uno, estos bocados están flameados al momento con un soplete de fuego, lo cual hasta deja un regusto de tostado por encima de esta tapa.
Preparan de ocho tipos distintos: cabrales con anchoa, tapa 'tonta' olivada, bacon batido a las tres salsas, mentirosa de boquerón, capricho de salmuera, batido de pulpo, patata confitada con bacalao y jamón batido con ali-oli, estas dos últimas, las joyas de la corona y las más vendidas.
Las hermanas Preda quisieron desmarcarse del resto de negocios de la zona y "coger inspiración" en internet u otras plataformas, pero fueron ellas quienes perfeccionaron un montaje sencillo y efectivo para el paladar. "Son nuestra insignia, nos diferencia del resto de bares que hay por la zona. A los clientes les encantan, hay para todos los gustos y nadie se queda sin comerlos", expresa Elena.

Casa Martana, la taberna casera de La Almozara experta en gratinados / Jaime Galindo / EPA
Raciones y bocatines
Su oferta no sólo se queda ahí, también sirven almuerzos hasta las 11.30 horas, el típico plato combinado de huevos fritos, con patatas fritas acompañados de adobo o jamón para los más madrugadores. Luego están sus ensaladas variadas y sus bocatines hechos al momento, que pueden ser de costillas, escabeche o incluso salmón marinado, todos también por 2.80 euros.

Casa Martana, la taberna casera de La Almozara experta en gratinados / Jaime Galindo / EPA
Mención honorífica a la tapa que da nombre a este bar, el Guardia Civil, que también puede ser denominado como una martana. Sus raciones al peso también ganan protagonismo, teniendo alimentos como la cecina de potro, el tocino ibérico o lacón gallego como varios de los favoritos del público.
Elena Preda afirma cómo han cambiado los tiempos respecto a la gente que viene a Casa Martana. "Antes venía más gente joven todos los días, ahora salen el fin de semana y se ven menos. Además de todo el tema del tardeo, que se ha puesto de moda, pero nos llena tener clientela habitual", aclara la hostelera.
La Martana demuestra que el alma del tapeo zaragozano no sólo se conserva, sino que se reinventa sin perder su esencia de barrio. Entre gratinados al soplete y conversaciones de barra, La Almozara sigue latiendo con fuerza propia, lejos de modas pasajeras. Porque, al final, el éxito de estos lugares no está solo en la cocina, sino en su capacidad de hacer sentir a cada cliente como en casa.
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