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Un funcionario del Ayuntamiento de Zaragoza, sobre las largas filas para la regularización de inmigrantes: "Las medidas no contribuyen a aligerar el colapso, sino a incrementarlo"

Un trabajador del Registro General denuncia la falta de información a los solicitantes y las trabas para aligerar algunos procedimientos

Filas de inmigrantes para regularizar su situación, la semana pasada frente al Ayuntamiento de Zaragoza.

Filas de inmigrantes para regularizar su situación, la semana pasada frente al Ayuntamiento de Zaragoza. / JOSEMA MOLINA

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

"Las medidas adoptadas por el Gobierno municipal no contribuyen a aligerar el colapso, sino a incrementarlo". Con esta frase resume un funcionario del Registro General del Ayuntamiento de Zaragoza la situación que se ha generado en los últimos días en la plaza del Pilar, tras la decisión del PP de Natalia Chueca de centralizar los trámites previos en la sede consistorial, sin posibilidad de atención en las Juntas de Distrito de los barrios, que también están facultadas para ello.

En este caso, esta documentación previa correspondía al empadronamiento y a cualquier documento de los Servicios Sociales que acredite una situación de vulnerabilidad, dos de los requisitos necesarios para el proceso. Es ahí donde se concentran las quejas del funcionario, que matiza que las filas "interminables" se están produciendo en el Registro General, donde él trabaja. Los dos certificados antes citados deben solicitarse a través de un registro administrativo y, según recuerda este trabajador municipal, "se pueden presentar en cualqueir registro, electrónico o presencial", para que después se deriven de forma telemática al Registro General y, de ahí, sean asignados a la unidad que corresponda.

"La cuestión es que a las personas que tienen que presentar solicitudes relacionadas con la regularización no se las está informando y derivando a otros registros distintos al del ayuntamiento de la plaza del Pilar, lo que agilizaría en cierta medida esas enormes filas", añade a ese respecto. De hecho, el funcionario incide en que al edificio del Seminario "no llega apenas ningún ciudadano con estas solicitudes", lo que se suma a esa orden de no atender a nadie en los barrios.

Filas en las puertas del Ayuntamiento de Zaragoza, este viernes.

Filas en las puertas del Ayuntamiento de Zaragoza, el pasado viernes. / PABLO IBÁÑEZ

Cabe recordar que el ayuntamiento ha separado los trámites por ventanillas, con dos para las solicitudes relacionadas con la regularización y otras dos para el resto de trámites. Una distribución que al trabajador municipal le parece "correcta", aunque considera que se está ejecutando mal: "El problema es que, si en esas dos ventanillas (por las que no están destinadas a la regularización) no hay ciudadanos para atender, no se nos da la opción de aligerar la fila de las regularizaciones".

En cualquier caso, el funcionario recuerda en su escrito que, en todos los procesos de regularización anteriores, se han producido "serior incrementos de trabajo e incluso colapsos de algunos servicios municipales". Por tanto, desliza que la situación actual no es extraordinaria, aunque sí encuentra diferencias respecto a la forma de proceder de anteriores Gobiernos municipales "de todo signo político". "Todos tomaron medidas para, con mejor o peor fortuna, agilizar los procesos", concluye.

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